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José Aser Castillo: "Si Portugal volviese a caer en crisis ahora sería peor que en 2007, porque la deuda es más elevada"

José Aser Castillo Pereira. EP
José Aser Castillo Pereira. EP

Hace 23 años que fundó la patronal gallega en Portugal, que hoy defiende el interés de 120 firmas. Enemigo del triunfalismo, este hijo de emigrantes de A Cañiza no ve sólidas las bases de la recuperación lusa

CON UNA EXTENSA trayectoria en el sector petrolero, José Aser Castillo Pereira (Lisboa, 1937) preside la Asociación de Empresarios Gallegos en Portugal (Aegap) desde su fundación en 1994, una organización que hoy supera el centenar de socios. Consagrado a labores sociales, reflexiona sobre el "milagro" económico portugués, en un país que se ha recompuesto tras solicitar a Bruselas y al FMI un préstamo de 78.000 millones de euros, un año antes de que España también sucumbiese. Aunque el Estado ha puesto en cintura el déficit —cerró 2017 alrededor del 1,4%—, el empresario teme que la reversión de algunos ajustes, el estancamiento de la productividad y la persistencia de problemas estructurales como la abultada deuda pública y privada hagan temblar los cimientos cuando cambie la política monetaria del BCE.

La economía lusa ha vuelto a florecer desde el rescate de 2011 y el año pasado el PIB creció un 2,7%. ¿Cuáles son las claves de lo que algunos ya califican como renacimiento portugués?
Es verdad, lo describen así y no hay duda de que los resultados son buenos, pero hay que ver la perspectiva global. Esto es, Portugal renace y acompaña a la media europea, pero España crece más, al igual que Irlanda. Por lo tanto, los datos de crecimiento están muy bien, pero no son tan positivos en relación a otros países, cuando la coyuntura es buenísima, pues Europa crece, los intereses están en niveles muy bajos y el turismo está en auge. Hay una serie de circunstancias que ayudan, y por eso Portugal creció un 2,7%, pero no se puede decir que es fabuloso.

Muchos hablan del renacimiento luso, pero España está creciendo más, al igual que Irlanda

¿Portugal ha perdido la oportunidad de abordar algunas reformas estructurales en estos años?
Considero que sí. La deuda pública es elevadísima, del 126% del PIB, pues no se está reduciendo tanto como debería. Otro problema es que el crédito a las familias no para de aumentar. He leído que los bancos conceden 39 millones de euros al día. En paralelo, el ahorro está en mínimos históricos. Hace muchos años que las entidades financieras no facilitaban tantos préstamos al Estado. El desempleo juvenil es muy elevado y el crecimiento de la inversión es bajo. Hay un ambiente muy favorable, marcado por el crecimiento europeo y las bajísimas tasas de interés y, con todo, se puede decir que en el futuro corremos el riesgo de que las cosas no vayan tan bien.

Hay riesgo de que el sobreendeudamiento pase factura en cuanto vuelvan a subir los tipos...
Exactamente. Esa es la clave. En cuanto surja cualquier problema en el mercado financiero, todo se puede desmoronar. Si hoy volviese a estallar una crisis sería peor, porque la deuda es superior a la que había en 2007. No se están haciendo las reformas para salvar el país de una nueva crisis.

En 2011, mientras el Gobierno negociaba con el FMI el rescate, usted incidía en la necesidad de que el Estado portugués redujese el gasto público sustancialmente. ¿Los deberes se han hecho bien?
Se recortó un poco con la intervención de la Troika, pero ahora nuevamente se está elevando. Y es lógico que se aumenten los sueldos, pero hay que incrementar también la productividad para compensar los mayores gastos salariales. Lo que está pasando es que la productividad no crece, sino que se mantiene estancada. Además, sigue habiendo un exceso de burocracia. Un ejemplo es el de Hotusa, el grupo que preside el gallego Amancio López, que inauguró el hotel Eurostars Museum, un edificio fantástico, aunque tardó diez años en conseguirlo.

¿La inversión extranjera está creciendo menos de lo deseado?
Está creciendo mucho en el sector inmobiliario y en el turismo. Lo demás va muy lento. Portugal necesitaba un boom de inversión foránea en la línea del que se está dando en el turismo y en las exportaciones. El país precisa este capital para elevar la productividad y el bienestar de la población. En el sector inmobiliario está teniendo un crecimiento bastante grande, incluso está habiendo dificultad para encontrar sitio para oficinas. Hay un área en la que sería positivo para Portugal e incluso para Galicia que se reactivase la inversión: el mar. Nos da una riqueza extraordinaria y hasta ahora no ha sido convenientemente explotado. Para los gallegos, Portugal puede ser una buena oportunidad y la creación de clústeres entre los dos países sería positiva.

El interés de las empresas gallegas en Portugal está creciendo y se centra en el automóvil, el turismo y el aeroespacial

El FMI ha alertado de la escalada de los precios de la vivienda en Portugal...
No creo que la situación sea preocupante. Hubo un retroceso de los precios y ahora se están recuperando con más fuerza en las zonas más ricas del país. El encarecimiento es una realidad y, de los préstamos que hacen los bancos, una parte importante es para la compra de casas.

Y a nivel laboral, ¿el aumento de los costes salariales está repercutiendo de forma negativa en la productividad?
Desde mi punto de vista, el aumento de salarios debe ir siempre en conexión con el incremento de la productividad y no veo que se haya dado en Portugal. Hay otra cuestión que, para mí, resulta digna de atención. Autoeuropa, una fábrica de Volkswagen en Setúbal, jamás tuvo huelgas y recientemente se enfrentó a una. Eso puede ser preocupante, porque los grandes grupos resuelven los problemas, pero no se olvidan de ellos.

Tradicionalmente, Portugal ha sido visto como un país con una baja conflictividad laboral... ¿El hecho de que haya huelgas puede afectar a la captación de inversión?
Claro. En el sector privado, excepto en Autoeuropa, lo demás está bastante calmo. No es así a nivel del Estado, pues están previstas varias huelgas de funcionarios.

La austeridad terminó solo aparentemente, pues con las "cativações". Hacienda impide que se ejecuten algunos gastos

A nivel político, el Partido Socialista ha conseguido conformar un Gobierno estable con el apoyo de otras fuerzas de la izquierda. ¿España debería tomar ejemplo? 

Se debe aprender siempre de las buenas cosas. Es verdad que el sistema funciona, pero creo que eso no llega, porque hay que pensar en el futuro de la juventud de hoy. ¿Si prefieres una solución política buena para hoy será igual para el futuro? Hasta ahora, las formaciones que colaboran con el Partido Socialista solo están reponiendo aquello que se sacó. ¿Será que la Troika lo hizo todo mal? No llega con gobernar. Gobernar es aportar una contribución para el futuro y no decir a todo que sí. Si tú tienes una empresa y dices a todo que sí, esta se va abajo. No hay duda de que es un Ejecutivo estable, que tiene apoyo en la Asamblea de la República, pero la cuestión es el futuro. A veces incluso me pregunto si las huelgas anunciadas en el sector público no tendrán que ver con esto.

¿Quiere decir que se aparcó la política de austeridad antes de tiempo?
Creo que sí, aunque sigue habiendo austeridad. En Portugal tenemos las "cativações" [recorte de gasto encubierto]. Estas se producen cuando está previsto un gasto en un determinado servicio y el Ministerio de Hacienda no permite que se ejecute. Esto repercute en que hoy sea noticia, por ejemplo, el hecho de que el puente 25 de Abril precise una reparación. Esto también es austeridad, aunque de una forma diferente. Tal vez sea mejor, pues la gente está más contenta y vive mejor, pero hay que decir claramente a los ciudadanos: "¡Cuidado! Estamos en fiestas, pero no es suficiente!". La austeridad, aparentemente, terminó, pero no es verdad.

No creo que resulte más fácil invertir aquí que en Galicia

¿Percibe un aumento del interés de las empresas gallegas por instalarse en Portugal?
Sí. El interés está aumentando y, además, me parece que Galicia va mejor que Portugal. Ese interés está claro en el turismo, en el sector del automóvil y en el aeroespacial. La asignatura pendiente es el mar. La ministra de Mar dice que va a procurar que las decisiones sean más rápidas y a dar más oportunidades. Portugal tiene una costa enorme y puede ser de interés para los gallegos.

Con la vista puesta en el Brexit y en la elaboración del nuevo presupuesto de la UE, ¿Galicia y el norte de Portugal deberían dar un empujón a la Eurorregión para arañar fondos comunitarios?
Creo que sí, pero debemos reconocer que el presidente de la Xunta es una persona que está siempre muy atenta. Portugueses y gallegos siempre se entendieron tan bien que si la oportunidad surge, ahí estarán, pidiendo más colaboración. Además, la Eurorregión se ha fortalecido con la entrada de Asturias, Castilla y León, Cantabria y el centro de Portugal. Ahora ya es una Eurorregión con 13 millones de habitantes, más de los que tiene Portugal.

A nivel de capital extranjero, la competencia entre ambos lados del Miño es manifiesta. Las cámaras municipales extienden la alfombra roja a los inversores, con deducciones en el impuesto de sociedades e incluso exenciones en el de bienes inmuebles...
Sí, pero existen dificultades. Hay gente que quiere invertir en Portugal y se cansa, porque después necesita varias autorizaciones. Los ayuntamientos no tienen tanta autonomía como para decidir y hay que separar la situación de la costa del interior. En las localidades del interior, el Gobierno facilita un poco la inversión. No creo que sea más fácil invertir en Portugal que en Galicia y la prueba está en que hace unos años aquí se destruyó la industria y hasta ahora no se repuso. Antes Opel estaba aquí y había más fábricas de automóviles de las que hay hoy. Tal vez Galicia tenga una dificultad, que es el suelo industrial, que sí hay en el norte de Portugal.

Antes Opel estaba en Portugal y había más fábricas de automoción que hoy; tal vez Galicia tenga escasez de suelo industrial

Otro gancho son los costes salariales, pues los empresarios gallegos admiten que son un 40% inferiores en el caso de la mano de obra lusa y un 20% más reducidos en los cuadros directivos.
Claro que sí, pero hay que tener en cuenta si la productividad es la misma. El portugués es un hombre trabajador, pero debemos ser exigentes. Yo entiendo que los sueldos no deben ser una limitación. Cuanto mejores sean, mejor, pues el empleado estará contento. No obstante, tienen que tener una contrapartida, pues ese profesional debe producir. Nadie da nada. El que produce es el trabajador supremo y la prueba está en que fuera de Portugal triunfan, como los gallegos.

Los dos pueblos tienen fama de trabajadores...
Llevamos la fama y el provecho. Con la crisis, algunos portugueses dejaron el país y están prosperando, siendo considerados buenos gestores y accediendo a puestos elevados en las plantillas.

José Aser Castillo: "Si Portugal volviese a caer en crisis ahora...
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