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Nuevo desembarco de capital chino en un grupo gallego puntero

El presidente de Grupo Puentes, José Manuel Otero. EP
El presidente de Grupo Puentes, José Manuel Otero. EP
China Roads and Bridges Corporation negocia la entrada en el accionariado de Grupo Puentes para dar un impulso a su expansión. A la espera de que Competencia autorice la operación la compañía con 900 empleados, mantendrá su sede en Oroso y el equipo directivo

El gigante China Roads and Bridges ultima la toma de control de Grupo Puentes y Calzadas, la cuarta constructora gallega por detrás de Goa Invest —la promotora de Inditex—, San José y Copasa. El pasado 3 de diciembre, las partes remitieron a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) la notificación de la operación, que ahora tendrá que obtener el plácet del superregulador para que pueda consumarse la entrada de la multinacional asiática en el capital de la empresa de Oroso

El dictamen de la institución que preside José María Marín Quemada es preceptivo, pues todas las operaciones que impliquen superar un volumen de negocio conjunto de 240 millones —siempre que al menos uno de los socios facture más de 60 millones en el mercado nacional— deben pasar este filtro, que se resuelve en un máximo de un mes si el ente no estima oportuno un análisis más detallado. En este caso, el hecho de que se trate de la primera compra de China Roads en España podría allanar el camino.

Entre los últimos contratos que se le han adjudicado al grupo de Oroso figura la mejora de una carretera en Texas por 23,4 millones

Según explicaron ayer a AGN fuentes conocedoras de la negociación, Puentes mantendrá su sede operativa y social en Oroso, al tiempo que se conservará la dirección actual, encabezada por la directora general ejecutiva que el grupo fichó en marzo, Purificación Torreblanca. La apuesta por esta ingeniera de caminos, canales y puertos granadina procedente de Acciona, donde presidió la filial de Canadá, se hizo precisamente con el fin de profesionalizar la primera línea de mando con una experta ajena a la familia Otero para dar un impulso a la expansión de Puentes. Si la entrada del inversor chino se consuma, tanto el presidente y fundador, José Manuel Otero Alonso, como sus dos hijas, que actualmente forman parte del consejo y ocupan puestos técnicos, seguirán en puestos de decisión, al tiempo que se mantendría el empleo.

Lo que no se concreta, por el momento, es cuál será la magnitud de la participación que tomará el nuevo accionista, así como tampoco el volumen de títulos que ostentará la familia Otero, que ahora copa el 69,6%

Al dar entrada al gigante asiático, la compañía fundada en 1977 en Sigüeiro —donde se mantiene anclada pese a que dispone de oficinas en Madrid— pretende adquirir "músculo financiero", esto es, recursos con los que poder presentarse a concursos en otras latitudes. "Se barajaron varias posibilidades y esta era una, dar entrada a nuevo capital. Es la opción elegida a día de hoy", indicaron las fuentes consultadas.

INTERNACIONALIZACIÓN. En un escenario en el que el sector del ladrillo continúa a medio gas tanto en lo que toca a la licitación pública como a las promociones privadas, Grupo Puentes factura el 60% en el extranjero. Su cifra de negocio se situó en 90 millones en 2018 tras contraerse un 70% con respecto a los 300 millones del ejercicio anterior. La compañía —que construyó el puente de Rande y, ya en 2015, formó parte de la Ute encargada de su ampliación— acumula un importante catálogo de obras ejecutadas, entre las cuales figuran desde el hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo (forma parte de la sociedad concesionaria), hasta el puente sobre el Lérez, la autopista do Salnés o la ampliación del aeropuerto de Alvedro, a lo que hay que sumar puentes, centros sanitarios y diversas obras en Ecuador, Bolivia, Panamá, Namibia y otros países.

Entre las últimas licitaciones que la compañía se ha adjudicado figura un contrato de 23,4 millones de euros para mejorar un tramo de 1,5 kilómetros en un vial en Texas a través de su filial estadounidense Bridges and Roads. También en septiembre trascendió la consecución de un nuevo proyecto de carreteras en Panamá que supondrá construir 54 kilómetros y varios viaductos con un presupuesto de 28,8 millones. 

A finales de 2017, la cartera de contratos de la firma ascendía a 214,49 millones. El 76% correspondía a obra pública, en tanto que el resto se repartía entre los contratos privados y la edificación.

Su apuesta por el mercado internacional se traduce también en la presencia de filiales en Estados Unidos, Ecuador, Namibia, Angola, Costa Rica, Panamá y Qatar. Además, ayer en su web se anunciaba la próxima apertura de una delegación en Hong Kong, un paso que seguramente guarde relación con la alianza que está a punto de fraguarse.

Con unos 900 trabajadores repartidos por Galicia, España y otros países, ayer quedaba de manifiesto el hecho de que el grupo constructor carece de comité de empresa en la comunidad, como confirmaban tanto la CIG, como CC.OO. y UGT. En agosto, cuando trascendieron las negociaciones para la venta de una participación mayoritaria, el propio gobierno local de Oroso, encabezado por el socialista Manuel Mirás, lanzaba desde las redes sociales un mensaje de tranquilidad a los vecinos incidiendo en que se mantendrían "o emprego e a presenza en Sigüeiro".

INTERÉS EN GALICIA. El desembarco de China Roads —la quinta constructora del país asiático— no es la primera operación que protagoniza el capital chino en España. Con una querencia especial por la industria, está presente en Gándara Censa, la calderera de O Porriño, la conservera Albo y en la planta láctea Euroserum en Monforte. Además, en agosto la tecnológica ZTE anunciaba la apertura de un centro de servicios en A Coruña.

La conservera Albo crece ahora en manos chinas

Hace ya más de tres años que Hijos de Carlos Albo, la histótica conservera viguesa, pasó a manos de un grupo chino. En junio de 2016, la compañía pesquera Shanghai Keichuang —ahora propiedad del gigante asiático Bright Food— depositó un talón de 61 millones de euros en una oficina de Abanca en la ciudad olívica para hacerse con el 100% de esta firma con 150 años de trayectoria. El plan era no solo mantener su actividad, sino también expandir la marca y multiplicar su producción.

En este tiempo, Albo ha logrado disparar su beneficio con la entrada en mercados como el chino. El año pasado ganó 4,6 millones de euros, un 50% más que en 2016, y su facturación alcanzó los 93 millones. Y el crecimiento no se detiene. Los actuales propietarios pondrán en marcha una filial de Albo llamada a ser la mayor conservera de atún de China. En sus planes está también levantar unas nuevas instalaciones en Galicia.

 

  Incursión asiática en el lácteo con Euroserum

El lácteo gallego también ha atraído inversión foránea. El ejemplo es la compra de la factoría que Euroserum tiene en el polígono industrial de Monforte por parte del grupo chino Bei’An YeePer Daily a una firma francesa. La planta pasó así a manos de una de las mayores empresas alimentarias del país asiático, que tiene previsto invertir a corto plazo tres millones de euros en la ampliación de las instalaciones y, de hecho, acaba de comprar terreno. La expansión con llevará un refuerzo de la plantilla —que ahora integran 45 trabajadores— y la adquisición de más leche a empresas de la comunidad, primeros compradores y fundamentalmente cooperativas.

El nuevo dueño es uno de los principales fabricantes chinos de leche para bebé. Esta operación es su primera incursión en el lácteo español para ganar suministro de materia prima para la creciente demanda del mercado de su país y asegurarse calidad.

 

 Nueve años de la venta de Gándara Censa

Entre las primeras operaciones protagonizadas por el capital chino en Galicia figura la compra de la calderera de O Porriño Gándara Censa a inicios de 2011 por la multinacional Citic Group, con la idea de impulsar la exportación a América y a África desde Galicia. La inversión rondó los 50 millones de euros. La hoja de ruta también contemplaba ampliar la plantilla, integrada entonces por unos 150 trabajadores que carecían de carga de trabajo. 

Reconvertida en Citic Censa, hoy es uno de los fabricantes de equipos pesados —hornos y quemadores— de mayor relevancia en Europa tras inaugurar en 2014 nuevas instalaciones en O Porriño gracias a una inversión de 40 millones que permitió dotarse de nueva maquinaria y mejorar la productividad. La operación les permitió diversificar el negocio hacia las plataformas de eólica marina.

 

 La aventura fallida de Rodman con Sam Pa
El grupo naval gallego Rodman volvió a ser 100% gallego en 2017, más de dos años después de la entrada en el accionariado de China Sonangol. Manuel Rodríguez recuperó el mando de la compañía tras una operación un tanto controvertida. El presidente había cerrado a inicios de 2015 una operación con el misterioso empresario Sam Pa, acusado de espionaje por el Gobierno de Estados Unidos, para tomar posiciones en el accionariado del Rodman. El grupo con domicilio en Angola llegó a hacerse con el 60% del capital a cambio de unos 100 millones de euros, pero el negocio fracasó a los pocos meses. Pa se vio envuelto en un caso de presunta corrupción y el régimen chino lo detuvo.

Recompradas las acciones, el astillero de Moaña recondujo el negocio con contratos para clientes como la Agencia Tributaria, Gardacostas o la Guarda Nacional Republicana de Portugal.

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