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Paro masivo en el primer día de la huelga del transporte

Marcha lenta de camiones en los accesos a Barcelona (EFE)
Marcha lenta de camiones en los accesos a Barcelona (EFE)

El paro del transporte por carretera comenzó en Galicia con escasa circulación de camiones, retenciones en A Coruña y algunos incidentes registrados durante la madrugada. En Becerreá (Lugo), dos camiones aparecieron con las ruedas pinchadas y a otros cuatro los piquetes les desengancharon la plataforma de la carga que transportaban después de ser obligados a parar en plena autovía del Noroeste (A-6), a la altura del municipio lucense de As Nogais.

La A-6 también registró problemas durante la tarde, cuando, en una acción coordinada con representantes del sector pesquero (también en huelga) unos 80 camiones según la Delegación del Gobierno en Galicia, y 500 según los organizadores, cortaron el tráfico durante una hora, aproximadamente, a la altura de Guitiriz.

También en el polígono de O Porriño (Pontevedra) y en O Ceao (Lugo) hubo camiones a los que les pincharon las ruedas y les cortaron las lonas de los remolques.

Durante la mañana, los accesos a la ciudad de A Coruña registraron retenciones de hasta cuatro kilómetros debido a un grupo de camiones que circulaban lentamente por la carretera AC-552 entre A Coruña y Cee. A primera hora los problemas se registraron también en la Avenida Alfonso Molina y en las entradas y salidas de la AP-9 en la ciudad.

"Seguimiento total" 
La Federación Empresarial de Transporte de Mercancías por Carretera (Fetram), una de las convocantes de la huelga y que representa al 30% del sector en Galicia, aseguró que el seguimiento de la huelga en la comunidad “es total”. Su máximo responsable, Belarmino Torrente, afirma que ''los camiones no circulan y que decidieron parar porque no tienen dinero para llenar los depósitos de sus camiones".

Por su parte, la Federación Gallega de Tranportes de Mercancías (Fegatramer), que representa prácticamente a la totalidad del resto del sector en Galicia, habla también de seguimiento total. A pesar de que Fegatramer no apoyó directamente la convocatoria apunta que "está parado casi todo en Galicia". Según su presidente, Alfonso Parga, “unos transportistas paran para secundar la protesta y otros paran por miedo".

Por su parte, la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) de Galicia tomó la decisión de apoyar la huelga tras el fracaso de las negociaciones mantenidas este lunes por los transportistas y el Gobierno, que finalizaron "sin haber llegado a un acuerdo que palie la situación de crisis que viven los afectados por la continua escalada de los carburantes". Las negociaciones con el gobierno continuaron durante la tarde.

Retenciones en la frontera con Francia
Desde la madrugada, numerosos camiones han provocado retenciones de hasta siete kilómetros en las proximidades de la frontera con Francia, en Irún, al ocupar completamente el carril derecho de la autopista.

Además, se registran problemas de circulación en la AP-7 y la N-II en La Jonquera (Girona) donde los piquetes informativos de los transportistas han cortado el paso entre España y Francia, permitiendo tan sólo la circulación de turismos en el peaje de la autopista.

En los accesos a varias ciudades españolas hay también retenciones importantes, como Madrid, Valencia, Valladolid, Bilbao y Barcelona, con carreteras colapsadas por camiones que circulan a baja velocidad y que bloquean carriles o centros de distribución.

Según datos de la Dirección General de Tráfico, los problemas más importantes se concentran en Madrid, donde la carretera de circunvalación M-40 está prácticamente cortada en toda la zona este de la capital, en ambos sentidos. Una situación que se repite en Castilla y León, con cientos de camiones bloqueando la VA-20, en las inmediaciones de Valladolid.

En Valencia, en Alginet, se registran tres kilómetros de circulación muy lenta, en la N-340 en dirección a Albacete. Además, la huelga ha impedido la salida de camiones que transportaban vehículos destinados a la exportación desde la fábrica de Ford en Amussafes hasta el puerto de Valencia.

Los transportistas piden una tarifa mínima
Los transportistas protestan fundamentalmente por la subida del precio de los combustibles, que según sus cálculos supone ya el 40% de los gastos de explotación del camionero, frente al 30% que suponía hace un año.

Por este motivo, las organizaciones convocantes del paro reclaman que se fije una tarifa mínima para los servicios de transporte que les garantice cobrar lo mínimo para al menos cubrir sus gastos de explotación, pues aseguran que les resulta imposible incrementar sus precio en función del encarecimiento del combustible por la negativa de sus clientes a aceptar esta subida.

El Ministerio de Fomento, por su parte, ya ha asegurado que está "absolutamente descartada" esta posibilidad porque está fuera de la legalidad y del funcionamiento normal del mercado en libre competencia, tanto en España como en la Unión Europea.

Y el Gobierno propone rebajas fiscales
La propuesta presentada este lunes por el Gobierno incluye más de 15 medidas que según el director general de Transporte por Carretera, Juan Miguel Sánchez, supondrán beneficios fiscales y desde el punto de vista de la cotización en la Seguridad Social para los camioneros.

Sánchez, criticó a la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer), -organización que convocó el paro a nivel estatal- por insistir en "el discurso inútil" de la tarifa mínima.

Sin embargo, destacó que otras organizaciones sí están trabajando en la búsqueda de soluciones, por lo que calificó la reunión de "bastante positiva" y apuntó que durante esta tarde continuarán las negociaciones sobre las condiciones de los contratos y el mercado.

Un portavoz del ministerio de Fomento señaló que una de las propuestas es aumentar en 15 millones de euros los 40 millones destinados a facilitar la prejubilación de los transportistas mayores de 60 años.

Un paquete de medidas ''insuficiente''
Desde Fenadismer creen que el Gobierno continúa sin ofrecer "un paquete de medidas potentes" para el sector porque su propuesta no resuelve de forma inmediata el principal problema que sufren los transportistas en la actualidad: la imposibilidad de repercutir en sus precios los incrementos continuados del precio del gasóleo.

Por este motivo, insiste en la necesidad de revisar la fiscalidad que soporta el carburante de uso profesional, ya que aseguran que el transporte por carretera es el único sector que no cuenta con un verdadero gasóleo profesional.

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