El precio en origen del aceite de oliva se desinfla, ¿lo notará el consumidor?

Las lluvias y el descenso de la demanda tiran su cotización, pero apenas se nota en el súper
Dos consumidores, ante las estantería del aceite en un supermercado. AEP
photo_camera Dos consumidores, ante las estantería del aceite en un supermercado. AEP

De la locura alcista a la senda bajista del oro líquido. Tras alcanzar a inicios de año cotizaciones récord después de dos campañas consecutivas muy flojas por los avatares de la meteorología, el precio del aceite de oliva en origen se ha desinflado. ¿Qué está ocurriendo? Por un lado, las lluvias de las últimas semanas en las principales zonas olivareras de España -Andalucía es la primera productora mundial, con Jaén como máximo exponente- han alimentado las expectativas de que la próxima cosecha sea mejor, aunque todavía queda un trecho hasta iniciar la recolección de la aceituna, que se suele realizar entre octubre y febrero, y puede pasar de todo en la época de floración.

Pero la posibilidad de que el fin de esta crisis del aceite esté más cerca se deja sentir ya en los precios al primer eslabón, meses antes de conocer los aforos y poder cantar victoria. Eso sí, la cosecha seguirá por debajo de los niveles medios en un olivar muy castigado por dos años de sequía.

Otro factor que estaría influyendo es la reducción de la demanda interior. Con este alimento tan caro, muchos han reducido el consumo o recurrido a otras alternativas algo más económicas.

Hay otro elemento que amenaza con presionar el mercado nacional y son los rumores de ofertas de aceites de oliva de la próxima cosecha a 5 euros el kilo, según la revista especializada Olimerca.

Con ese telón de fondo, el precio en origen de aceite de oliva virgen extra -de la variedad picual- cotizaba este martes a 7,12 euros por kilo, lo que supone un 20,7% menos que a mediados de enero, cuando alcanzó un máximo de casi 9 euros, según los datos del observatorio de la Federación española de industriales fabricantes de aceite de oliva (Infaoliva). El aceite de oliva, por su parte, ha bajado en ese mismo periodo un 22,2%, hasta los 6,78 euros que marcaba este martes. Y el lampante estaba en 6,51 euros, un 24% menos.

SUPERMERCADOS. En este escenario, la industria envasadora, que compró aceite más caro o con expectativas de una subida de precios, intenta comercializarlo lo más rápido posible para no perder dinero, empujando al alza la oferta en los mercados y a la baja los precios ante una distribución que se resiste a trasladar íntegramente esta situación a lo que cobra por el producto al consumidor final. En los lineales de los supermercados solo se percibe, por ahora, una tímida reducción de precios.

Habrá que esperar a ver si el ansiado alivio al bolsillo llega. De momento, los estantes aún siguen repletos de botellas de virgen extra que rondan los 10 euros o los supera. En tres años, el aceite de oliva se encareció más de un 200%.

A esta situación se llegó, según el sector, tras dos campañas marcadas por una fuerte reducción de la producción. Si lo normal eran cosechas medias de 1,4 millones de toneladas, en la temporada 2022-2023 se obtuvieron 664.000 toneladas. Y el Ministerio de Agricultura estima que la de 2023-2024 ascenderá finalmente a 845.000 toneladas, un 27% más. En el acumulado hasta febrero se alcanzaron las 831.000.

Otro indicador de mercado es el stock de aceite, que está en sus niveles más bajos en dos décadas. En España, las existencias rondan las 645.000 toneladas, a falta de seis meses y medio para tener aceite fresco, una cifra muy justa.

Los olivicultores -que unos 400.000 en España- quieren que sus cosechas vuelvan a la normalidad, aunque eso implicará una bajada de precios en origen.

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