"Urge homogeneizar criterios en las tarjetas revolving porque existe inseguridad jurídica"

El lema de pagar cómodamente a plazos llevó a un infierno a miles de personas que contrataron una de estas tarjetas sin saber cómo funcionaba. El término revolving lo indica: las cuotas y comisiones vuelven al capital. Por eso y por unos intereses usurarios, muchos acabaron endeudados de por vida. Pero ahora pueden reclamar y tienen mucho que ganar
Jorge CousoFernández-Getino (A Coruña, 1991). EP
photo_camera Jorge Couso Fernández-Getino (A Coruña, 1991). EP

SI YA UNA TARJETA de crédito puede resultar peligrosa si se usa con ligereza, cuanto más una revolving, un término que de un tiempo a esta parte está causando alarma entre los consumidores. El problema son los que las contrataron hace años, incluso décadas —ya las había en pesetas—, cuando este anglicismo que ya forma parte de la ‘literatura negra’ bancaria junto a las preferentes, swaps y cláusulas suelo no acaparaba aún portadas ni se conocía su intrincado sistema de amortización. Ni siquiera sus usuarios. El jurista coruñés Jorge Couso, de CCS Abogados y una de las referencias nacionales en la materia, desgrana a AGN las claves de las revolving y cómo reclamar si le han ‘colocado’ una. Hay muchas probabilidades de ganar.

¿Cómo funciona una revolving?

Es un instrumento de crédito que comercializan las entidades financieras que permite aplazar y fraccionar los pagos de las compras. Es dinero inmediato y aparentemente fácil porque se paga poca cantidad en cuotas, pero los intereses se van reconstituyendo en el capital. Por eso se llama revolving, porque la cuota vuelve al capital. Pero, además, si hay impagos de las cuotas, las comisiones por posiciones deudoras se recapitalizan. Entonces, como comisiones e intereses se recapitalizan, el titular de la tarjeta acaba asumiendo una deuda permanente.

Hay quien acabó debiendo miles de euros por un crédito de 300.

Sí. Además, a unos intereses muy elevados respecto al interés normal del dinero que publicaban las estadísticas del Banco de España.

¿A partir de qué interés un crédito se considera usurario?

Ese es el problema, que en España no hay un criterio fijo. El Supremo, pese a que en 2020 creó jurisprudencia al anular una revolving con una tasa anual equivalente (TAE) del 27%, no ha sentado las bases definidas de lo que es usura, y cada tribunal provincial opta por un criterio. Hay ciertos parámetros comparativos, los del Banco de España, que desde julio de 2010 publica las tablas de intereres medios de las revolving. Lo que ocurre es que si en un año la TAE promedia en el 20%, una tarjeta con el 23% puede ser usuraria en Lugo y no en A Coruña, por poner dos casos gallegos. El Supremo debe aclarar su propia doctrina para evitar que haya estas dudas y disparidades en las audiencias provinciales.

¿Y qué sucede con las revolving anteriores a julio de 2010?

Se consultan las tablas genéricas de créditos al consumo. Y se fija como usurario un índice que duplique el interés normal del dinero.

¿De cuándo datan las primeras revolving?

He visto algunas incluso del siglo pasado, aunque se generalizaron a mediados de los 2000, principalmente por Wizink [que aglutina buena parte de las reclamaciones] pero también por otros bancos que solían articularlas a través de filiales para créditos al consumo. Era frecuente que alguien fuese a comprar una lavadora a un hipermercado y le colocasen una de esas tarjetas para pagarla a plazos.

Plazos cómodos que después no lo fueron tanto...

Efectivamente. Además en muchos casos había una falta total de información. Y ahí reside la otra vía para reclamar.

¿Cuál?

Además de la vía de la usura, está la falta de transparencia, donde entra en juego el derecho europeo del consumidor. El banco tiene la obligación de informar al cliente de lo que está contratando y de sus riesgos. A muchos no se les explicó adecuadamente que las comisiones e intereses se recapitalizan, y que podrían acabar siendo deudores cautivos, es decir, presos de una deuda que no van a acabar de pagar nunca. Y si no existió esa información precontractual, la tarjeta es nula por falta de transparencia, aun no siendo usuraria por el tipo de interés. Hay afectados que no se atreven a ir a los tribunales por miedo a que los bancos les corten luego el crédito.

¿Qué les diría?

O lo que es peor, por miedo a que los metan en ficheros de morosos. Yo animaría a reclamar ante la Justicia, porque la mayoría de los juzgados están dando la razón al consumidor. No es lícito legalmente que un banco abuse de un cliente colcándole una tarjeta que lo haga esclavo de por vida. Con la oleada de reclamaciones y fallos favorables al consumidor, los bancos empezaron a llamar a los clientes para llegar a acuerdos.

¿Recomienda aceptarlos o no?

No, porque la inmensa mayoría de veces el banco se beneficia de que el consumidor no sabe lo que el banco le tendría que pagar si gana el pleito. Normalmente, los clientes no tienen todos los extractos ni la información suficiente para saber cuánto les adeuda el banco. Eso lo sabe después, en el proceso judicial. Entonces, el banco se aprovecha de clientes que aceptan la simple condonación de la deuda cuando quizás en el pleito les tendrían que devolver 20.000 euros.

¿Tendrían que devolver también los intereses retroactivos? ¿Y lo que resta de crédito?

Todo pago de intereses, comisiones o seguros por protección de impagos que ha hecho el cliente se lo tiene que restituir el banco.

El Banco Central Europeo (BCE) publicó la pasada semana que España es el quinto país de la eurozona con los intereses más caros de las revolving, del 18,15%.

Es un interés alto, inherente a estos productos, pero muy inferior al de hace años. De hecho, los casos abusivos suelen ser anteriores a 2015, cuando la banca tuvo el primer revés judicial en las revolving. Ahí rebajó sustancialmente los tipos de interés para evitar los pleitos, aunque finalmente no lo logró. Porque de nada vale cambiar el tipo de interés una vez avanzado el contrato si al inicio era usurario. Pero sí, los nuevos tipos, siendo altos, se han acomodado para adaptarse a la nueva jurisprudencia.

Pontevedra, con 2
La tarjeta anterior sí sería usuraria en Pontevedra, la provincia gallega más sensible con el consumidor, al marcar el ‘corte’ en 2 puntos por arriba dea la TAE de referencia.

A Coruña, la más dura: 6
En ACoruña la sección quinta ha llegado a exigir una diferencia del 6% TAE, aunque la sala compostelana es, por contra, una de las más favorables al cliente. En Ourense no se llegó a un criterio uniforme.

2 puntos
Es el índice que Couso ve "apropiado" y el que más provincias españolas adoptaron: 18

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