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El Congreso pide a Venezuela que coopere con ''firmeza'' contra Eta

El Pleno del Congreso ha aprobado una moción del PP, consensuada con el PSOE, en la que se pide al Gobierno de Hugo Chávez que coopere con "firmeza" en la lucha contra Eta y preste la "máxima" colaboración política y judicial en la investigación del etarra deportado Arturo Cubillas. Antes, Cubillas había solicitado personarse en la causa del juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, y ha aportado su domicilio en Venezuela.

El PSOE ha votado a favor de esta moción después de que el PP aceptara suavizar el texto original, renunciando a exigir de forma inmediata la captura de Cubillas para ponerlo a disposición de la Audiencia Nacional o de convocar al embajador venezolano para protestar por la posible connivencia del Ejecutivo venezolano con Eta. CiU, PNV, UPyD y CC también han apoyado la moción, mientras que IU y BNG la han rechazado tras acusar al PP de querer "injerir" en la política interna de Venezuela con ánimo "neocolonial"

El texto pide al Gobierno que exija a las autoridades venezolanas la máxima cooperación política y judicial contra la banda terrorista, en especial en el caso de Cubillas, cuya orden de extradición ha solicitado la Fiscalía General del Estado. También se solicita a Caracas "investigar, con la firmeza debida, los casos de cooperación, connivencia, apoyo, financiación o entrenamiento de cualquier grupo terrorista que haya acontecido en Venezuela".

En vez de convocar al embajador venezolano, Isaías Rodríguez, se opta por solicitar al Gobierno que le informe sobre los autos de la Audiencia Nacional acerca de la actividad de Eta en el país sudamericano. No obstante, se reclama defender "el buen nombre y la imagen de las Fuerzas de Seguridad del Estado ante cualquier ataque, venga de donde venga, que ponga en duda el carácter democrático en la lucha contra el terrorismo", después de que Rodríguez llegara a insinuar que pudo haber torturas para que dos presuntos terroristas confesaran que fueron adiestrados en Venezuela.

Atentado de la T-4
Por otro lado, los etarras que volaron la T-4 de Barajas, Igor Portu y Mattin Sarasola, han insistido en que fueron torturados y maltratados por los guardias civiles que los detuvieron y los custodiaron durante sus diferentes traslados, quienes, según ellos, les golpearon y amenazaron de muerte. Portu y Sarasola han declarado en la segunda jornada del juicio que se sigue en la Audiencia de Guipúzcoa contra quince guardias civiles acusados de torturar a estos dos terroristas condenados por el atentado contra la T-4 del aeropuerto de Barajas.

La acusación particular, que ejercen ambos etarras, pide para los quince procesados penas que van de los 6 a los 17 años de cárcel, mientras que la Fiscalía sólo imputa a diez de los encausados, para los que pide penas de entre tres años y diez días de localización permanente.

Durante sus declaraciones, Portu y Sarasola han coincidido al explicar que su detención, la mañana del 6 de enero de 2008 en Arrasate (Guipúzcoa), no fue violenta, ya que no se resistieron a su captura y tampoco intentaron huir, como sostuvieron los guardias civiles que los arrestaron. Ambos etarras han explicado que los agentes descubrieron un paquete con armas que portaban en una mochila y que entonces los condujeron a sus todoterrenos en los que los trasladaron a una pista forestal mientras los golpeaban e insultaban en un contexto de "mucha agresividad y violencia".

Una vez en el citado paraje se produjeron los malos tratos de mayor intensidad ya que, según Portu, en este lugar recibió puñetazos y patadas en "las costillas y el vientre" mientras permanecía esposado y posteriormente varios guardias le introdujeron en un río al tiempo que le insultaban y le hacían constantemente preguntas relacionadas con Eta.

Portu ha explicado que también fue maltratado en los traslados y ha recordado que una vez en el cuartel de Intxaurrondo le apretaron los testículos y fue obligado a hacer flexiones, entre otras torturas. Posteriormente fue llevado a Lesaka (Navarra) para presenciar el registro de dos domicilios, donde tuvo que pedir una silla para sentarse porque le costaba respirar.

Seguidamente fue conducido ante un forense al que denunció que había sido torturado porque se vio "muy mal", a pesar de que los guardias le habían intimidado para que no lo hiciera. Desde aquí, fue llevado al hospital, donde volvió a explicar a los médicos que había sido torturado y fue ingresado en la Uci, aunque en el mismo centro médico volvió a ser amenazado por los guardias que le custodiaban, según su versión.

Sarasola ha coincidido con Portu al relatar las circunstancias de su detención y traslado a la pista forestal donde presuntamente fueron torturados, si bien ha concretado que no vio ningún río y que a él le pusieron una pistola "en la sien" para intimidarlo. Sarasola ha dicho que él también recibió puñetazos y patadas en este lugar y que fue golpeado en los diferentes traslados, en uno de los cuales le agarraron de los testículos.

En la vista también ha declarado un testigo de las detenciones, quien ha asegurado que los arrestos se produjeron sin violencia alguna y que los terroristas no intentaron escapar. A preguntas de la Fiscalía, este hombre ha admitido ser amigo de un familiar de su mujer que es miembro de ETA. Las defensas de los guardias han pedido al tribunal que deduzca actuaciones contra esta persona por "falso testimonio".

Una ATS que atendió a Portu en el Hospital ha dicho que le sorprendieron los calcetines empapados del etarra y que le preguntó en euskera por esta circunstancia, a lo que el terrorista le respondió en el mismo idioma que le habían "metido en el río".

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