El contable del Instituto Nóos confiesa y reconoce los delitos de Iñaki Urdangarín y Diego Torres

El contable del Instituto Nóos, Marco Antonio Tejeiro, se ha convertido en el primer arrepentido de la causa tras confesar a la Fiscalía Anticorrupción los delitos que se le imputan, y reconocer que Iñaki Urdangarín y Diego Torres emplearon esa entidad para cometer diversos delitos de corrupción.

El antiguo contable ha alcanzado un acuerdo con el fiscal Pedro Horrach en el que admite que, por orden de Urdangarín y Torres, su cuñado, facturó servicios a costes muy superiores a los reales, desvió fondos a través del entramado empresarial de los socios para ocultarlos al fisco y realizó contratos ficticios.

Horrach ha acudido a mediodía al despacho del juez instructor del caso, José Castro, para informarle de la confesión de Tejeiro en lo que ha sido el primer encuentro entre ambos tras su enfrentamiento público por la imputación de la infanta Cristina. Ambos han coincidido en que la entrevista, que se ha prolongado unos 15 minutos, ha sido "cordial".

En un escrito de ocho páginas dirigido a la Fiscalía Anticorrupción de Baleares, Marco Antonio Tejeiro, expresa su voluntad de contribuir al "esclarecimiento de los hechos objeto de investigación" y hace una relación de una veintena de prácticas delictivas de las que tuvo conocimiento. Describe que Torres, esposo de su hermana Ana María, y Urdangarín organizaron un entramado de sociedades "que operaban realmente en el mercado como si fueran una sola".

LA INFANTA, NI NOMBRADA
Entre estas empresa se encuentra la sociedad común de los duques de Palma, Aizoon, aunque el arrepentido no hace ninguna alusión a que la infanta Cristina interviniera de alguna manera en las actividades de su esposo.

El arrepentido detalla en el escrito cómo el esposo de la hermana del Rey y su socio constituyeron un instituto que formalmente no tenía ánimo de lucro, pero que utilizaron para enriquecerse repartiéndose a través de una red de empresas los fondos que les pagaron organismos públicos de Baleares y la Comunidad Valenciana.

Torres y Urdangarín eran los "auténticos jefes y líderes del Grupo Nóos",
sostiene Tejeiro, y como tales tenía "poder de decisión absoluto" para organizar el flujo del dinero que "se repartían" de manera equitativa.

Los acusa de crear un entramado para saquear fondos públicos mediante la organización de eventos cuyo coste hinchaban, la falsificación de facturas, el fraude tributario y la contratación de empleados ficticios.

Además, señala que tuvo conocimiento de que ordenaron preparar eventos para el Govern balear y para organismos públicos valencianos antes de que se firmaran los convenios correspondientes, lo que pondría de manifiesto la connivencia con responsables políticos al margen de los procesos reglados de contratación. En concreto, cita los casos del Valencia Summit 2004 y el Illes Balears Forums 2006 y apostilla además que no tiene constancia "de que jamás se hicieran presupuestos detallados y analíticos" para presentarlos a las administraciones que los contrataron.

URDANGARÍN SIGUIÓ NEGOCIANDO CON TORRES TRAS 2006

Tejeiro sostiene, asimismo, que aunque Urdangarín dejó el Instituto Nóos por indicación de la Casa del Rey en 2006 siguió haciendo negocios con Torres.

El excontable, que fue despedido en 2008, indica que el Grupo Nóos lo conformaban el instituto que le daba nombre y otras empresas controladas por los socios, entre ellas Aizoon, la sociedad que compartían al 50 % la infanta Cristina y su marido.

Respecto a esta empresa subraya que "carecía de infraestructura personal y de medios relevantes para el acometimiento de su actividad social" y que "todas las facturas que emitió contra el Instituto Nóos y Nóos Consultoría tenían por finalidad desviar a su favor los fondos recibidos por el Instituto Nóos".

Los empleados de las distintas sociedades del grupo trabajaban bajo una dirección única, independientemente para cuál estuvieran contratados, y algunos de ellos fueron empleados de manera ficticia por Urdangarín y Torres para repartirse las supuesta remuneraciones, describe.

El arrepentido afirma que "la actividad principal" de Nóos fue la organización de las dos ediciones del Illes Balears Forum y las tres de los eventos Valencia Summit, que costaron a las arcas públicas unos 6 millones de euros. Como "el coste real de la organización de los eventos fue notablemente inferior al importe recibido por los organismos públicos", la entidad sin ánimo de lucro cruzó facturas falsas con entidades del propio grupo para que Urdangarín y Torres se apropiaran de los beneficios, describe.

Tejeiro explica también que Diego Torres, esposo de su hermana Ana María, también imputada en la causa, organizó una "estructura fiduciaria internacional" que empleó para evadir capitales de Nóos, aunque desconoce si Urdangarín hizo uso de ella.

Otra de sus confesiones es que parte de las personas contratadas y pagadas para intervenir en los foros sobre deporte que el Instituto Nóos organizó en Valencia y Palma no prestaron ningún servicio.

El excontable se refiere también a la presentación de facturas por servicios inexistentes a la Generalitat Valenciana en el marco de la organización de la candidatura de los Juegos del Mediterráneo, por los que Nóos cobró 380.000 euros.

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