El exdiputado Alberto Rodríguez pide reincorporarse a su puesto de obrero industrial

"Comienza un nuevo camino, esto no es un adiós, es un hasta lueguito", dice el exparlamentario de Podemos
Alberto Rodríguez. ARCHIVO
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El exdiputado de Podemos Alberto Rodríguez ha solicitado la reincorporación a su antiguo puesto de trabajo como obrero industrial en Canarias tras abandonar la política, porque le parece "sano, coherente y honesto hacerlo". A Rodríguez se le retiró su escaño tras una sentencia del Tribunal Supremo que lo condena por un delito de atentado a agente del autoridad y establece su inhabilitación al sufragio pasivo.

En su cuenta de Twitter, ha publicado una misiva en la que se despide de sus compañeros de partido y dice que vuelve a su antigua profesión porque nunca ha concebido "la representación política como una forma de permanecer individualmente a toda costa". 

"Vuelvo a mi curro, a mi profesión, a ganarme el pan y continuar aumentando experiencias vitales y luchas juntos con mis compañeros de fábrica a los que tanto he echado de menos", comienza su misiva Rodríguez.

Se ha mostrado "orgulloso" del trabajo realizado en su partido durante "casi seis años" junto con colectivos sociales y ha pedido disculpas a las personas que no pudo atender, así como por "los asuntos que quedaron pendiente y las luchas inconclusas".

Rodríguez asegura que ahora "comienza un nuevo camino" pero que no será un "adiós" a la política, sino un "hasta lueguito". Según ha explicado, su "prioridad número uno" es "revertir la cadena de tropelías e injusticias" que han cometido con él y con las personas que lo votaron en las elecciones "para que fuera su voz en el Parlamento". 

"No voy a escatimar esfuerzos y usaré todos los recursos legales a mi disposición (económicos también por supuesto) en esta tarea", avisa, al tiempo que llama a frenar "la deriva autoritaria" de aquellos que quieren volver "al pasado de miedo, terror y silencio amordazado". 

La inhabilitación de Rodríguez provocó que Podemos pidiera la dimisión de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, entre duras críticas que llegaron a generar tensión en el Gobierno de coalición.