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"Esta es la más floja de las tres"

La lava sepulta una casa. EUROPA PRESS
La lava sepulta una casa. EUROPA PRESS
Un vecino de 86 años vive su tercera erupción tras las de San Juan en 1949 y Teneguía en 1971

Los vecinos de La Palma viven con una mezcla de tranquilidad y angustia el estallido de un nuevo volcán, porque todo el mundo está ya a salvo, pero nadie ignora que se van a perder muchas casas, y los más mayores cuentan el episodio con la perspectiva que solo tiene que ya lo ha vivido. "Esta es la más floja", sentencia Juan Díaz, mientras hace recuento de las tres erupciones que presenció en La Palma a sus 86 años: la del San Juan, en 1949; la del Teneguía, en 1971, y esta.

Juan Díaz atiende a los medios. EFEEvacuado de su casa en Las Manchas a primera hora del domingo al cuartel militar de Breña Baja donde Defensa y la Cruz Roja han habilitado un albergue de emergencia, Juan Díaz, al que todos llaman Ovidio, cuenta sus recuerdos y puede que tenga razón.

Por lo menos, hasta ahora: La erupción que el domingo comenzó en Cabeza de Vaca fue hasta el momento muy poco explosiva, está generando coladas de lava que avanzan lentamente y no hay que lamentar pérdidas humanas. Pero quizás en sus recuerdos pesa lo que duraron los dos anteriores volcanes: 47 y 24 días, respectivamente.

La del San Juan provocó explosiones freatomagmáticas (producto de la interacción del agua y el magma), su columna de piroclastos alcanzó los cinco kilómetros de altura y hubo víctimas: un desaparecido y un herido. Y la del Teneguía mató a dos personas por intoxicación de gases y levantó un cono que colapsó en plena erupción, según atestiguan los registros científicos.

Así que en la mente de este vecino esta erupción "es la más floja". Y ello, a pesar de que vive en La Bombilla, en Las Manchas, cerca de donde el domingo explotó el volcán a las 15.13 horas.

Ovidio sostiene que el terremoto que precedió a la erupción fue de "vergüenza". Y añade que, de los más de 25.000 pequeños seísmos que se han registrado en la última semana, él solo sintió ese. "Yo no tengo miedo", señala este anciano, que se ha traído su "comidita" al albergue de El Fuerte y espera que le permitan volver a su casa en cuanto las coladas de lava lleguen al mar.

Ovidio comparte transitoriamente alojamiento con unas 200 personas, muchos de ellos turistas que a lo largo del día irán abandonando La Palma. Y también con otros lugareños, como Olivia. A ella la evacuaron de La Laguna, un barrio de Los Llanos de Aridane. Olivia, también mayor, sí que reconoce que está pasando mucho miedo: "Si la lava llega a pasar un poco más abajo, alcanza mi casa".

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