El 'circo' griego de Javi Bonilla, el jugador de la sonrisa perenne

El futbolista soriano militó durante seis meses en el Aiginiakos de la Segunda División helena, su primera experiencia lejos de Soria
Javier Bonilla disputa un balón dividido durante un entrenamiento del Pontevedra
photo_camera Javier Bonilla disputa un balón dividido durante un entrenamiento del Pontevedra

Javier Bonilla es el jugador de la sonrisa perenne. Parece vivir en un estado de eterna felicidad que futbolísticamente se traduce en el pleno de minutos que atesora en el carril izquierdo de Pasarón. Ha jugado todos los partidos de liga íntegros, en los que, entre otras virtudes, ha exhibido su dominio de los lanzamientos a balón parado.

Su alegría no siempre fue plena. Curtido en el frío soriano, el lateral izquierdo granate tuvo épocas en blanco que lo acabaron llevando a medio año de exilio a orillas del Mar Egeo. A Grecia se fue en enero de 2015, en plena crisis griega, el mismo día que Alexis Tsipras fue elegido por los helenos para dirigir el destino del país.

"No jugaba nada en el Numancia y necesitaba cambiar de aires. Me llamaron y no me lo pensé. Nunca había salido de Soria. Me la jugué. Como experiencia fue increíble", recuerda el futbolista, que un 25 de enero aterrizó en el Aiginiakos, equipo de la Segunda División.

"Las aficiones son demasiado ultras. Llevan bengalas, tiran asientos al campo..." y obligan una gran presencia policial

En el otro extremo del Mediterráneo se encontró de todo, dentro y fuera del campo de fútbol. Embarcado en su pulso con la UE por el pago de la deuda, el Gobierno heleno reguló el crédito de los bancos, que limitaron a 60 euros las cantidades diarias que podían disponer los usuarios.

"Había unos jaleos buenos, pero a nosotros no nos afectó nada", recuerda el futbolista soriano, que fue testigo de las manifestaciones y la crispación social en las grandes ciudades.

Otro de los aspectos que le sorprendió fue el carácter de los aficionados, completamente diferente al que se ha encontrado en el fútbol español. "Todas las aficiones son demasiado ultras. Llevan bengalas, tiran asientos al campo... Son muy duras". La gran protección policial en los estadios de fútbol impedía que los seguidores pusiesen en riesgo la salud de los deportistas.

Al final, cansado del funcionamiento de la Liga y tras haber aprovechado la experiencia en su justa medida, Bonilla optó por abandonar el club en verano. "Tenía un año más de contrato, pero decidí regresar. Pensaba que iba a ser de otra manera. No me gustaba la organización de la Liga".

 

"Tenía un año más de contrato, pero decidí regresar. Imaginaba otra cosa. No me gustaba la organización de la Liga"

Tal era el caos, que "jugamos el play-out por evitar el descenso entre el sexto y el undécimo. A falta de una jornada, en la que nos jugábamos todo, no sabíamos cuántos equipos descendían. Era un circo".

Y de aquel circo emigró, de regreso a España. Primero jugó en el Leioa y ahora lo hace en el Pontevedra.

OSASUNA B. El zaguero soriano también habla del equipo granate y de su actual momento, pensando en el duelo dominical ante el Osasuna B. "Tenemos que sacar los máximos puntos posibles de casa, porque fuera nos está costando, aunque al final acabaremos ganando partidos".

El conjunto de Pasarón afronta una semana más larga que las demás, con un encuentro liguero intersemanal, ante el Tudelano, y la próxima visita de la Ponferradina. "Hay que ir paso a paso. Primero tenemos que ganar este domingo para afrontar el viaje a Tudela de otra manera".

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