En 2021 se dio el peor dato de suicidios en Galicia en un lustro: casi uno al día

El Imelga atribuye este repunte a un "efecto rebote" por la vuelta a la normalidad tras la pandemia. Pontevedra es la única provincia donde bajan
Tristeza suicidio depresión salud mental
photo_camera La víctima principal del suicidio en Galicia son los hombres, aunque los casos de entre 11 y 20 años tienen perfil "predominante feminino". AEP

Después de que las medidas de confinamiento a causa de la pandemia redujeran un 3,45% el número de suicidios en Galicia en 2020, "a volta a normalidade" el año pasado tuvo "un efecto rebote" que se manifestó en una subida de un 7,8% de las muertes autoinfligidas en comparación con el curso anterior y de un 4,8% en relación con 2019. Fueron 331, casi una persona al día, el peor dato desde 2016. Unas cifras que crecen en toda la comunidad, a excepción de la provincia de Pontevedra, y que "seguen a ser moi altas", con lo que sitúan el suicidio como "un problema sanitario e social de primeira orde".

Estas son las conclusiones que arroja la memoria del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) relativa a 2021. En sus tablas, se observa que la provincia de A Coruña "segue a ser a que mais suicidios rexistra", con 155, seguida de Pontevedra –la única que baja, al pasar de 98 a 92–; Lugo (52) y Ourense (32). Pero, en términos relativos, la tasa de incidencia vuelve a situar a Lugo como la más afectada, ya que se dan casi 16 casos por cada 100.000 habitantes mayores de 4 años –más de dos puntos, con todo, por debajo del último año prepandemia–. En A Coruña son 13 y en Ourense y Pontevedra rozan los 10,5. La ratio de prevalencia de España es de 7,79 y de Europa, de 11,93.

En la misma línea, las dos primeras son las que experimentaron un peor repunte en la cifra de suicidios en 2021: de casi el 21% Lugo y de cerca del 15% A Coruña. En el caso lucense se debe también a que los 43 suicidios de 2020 son el dato más bajo de una década con una media superior a los 50. Mientras, el promedio pontevedrés desde 2012 es de casi 93 suicidios al año y el gallego, de 334, ambos ligeramente por encima del balance del ejercicio pasado. Los extremos los marcan los 394 de 2014 y los 288 de 2018.

COSA DE HOMBRES. El Imelga señala que, "de xeito global", se puede decir que la víctima principal del suicidio son los hombres –representan el 67,7% de los casos– y el lugar elegido, "o domicilio ou a súa contorna".

Mientras, el mecanismo utilizado fue, principalmente, el ahorcamiento, que englobó casi el 62% de estos sucesos, a gran distancia de las caídas desde altura (17,22%). También hubo 29 envenenamientos, sobre todo usando medicamentos; una quincena de ahogamientos, doce por armas de fuego, ocho por heridas con arma blanca y dos arrojándose al tren.

En cuando a la edad, el tramo entre los 51 y los 60 años dio la cifra más alta, con 67 fallecidos, aunque con el fin de la pandemia se ha detectado una subida de casos entre los septuagenarios, con 62.

Se da la circunstancia que, entre los jóvenes se invierte la proporción de sexos: el suicidio entre los 11 y los 20 años "ten perfil predominante feminino", ya que siete de las nueve afectadas eran mujeres, apunta el Imelga.

CRÍTICAS. El Movemento Galego da Saúde Mental lamentó que los datos "preocupan especialmente", ya que, a la vez que en el caso de los hombres la mortalidad "apenas amosa cambios, o que é unha noticia moi negativa", en el de las mujeres se da un aumento "significativo" en las menores de 20 años "e nas décadas dos 30 e os 70".

Por ello, criticó que el balance del Plan Galego de Prevención do Suicidio es "negativo" al considerar que, "na maior parte" de sus cinco años, no tuvo un presupuesto "proporcional á magnitude do problema", sus enfoques están centrados "case exclusivamente" en el sistema sanitario y "teñen un impacto limitado"; carece de "datos de calidade" para guiar la acción preventiva porque no potencia la investigación y le falta personal para sus líneas estratégicas.