Achacan a la mala comunicación la polémica vecinal por el Santuario de Muxía

La arquitecta Carme García cree que "no se entendió muy bien lo que allí se iba a hacer"
Las arquitectas Carmen García y Carmen Rey.
photo_camera Las arquitectas Carmen García y Carmen Rey.

La arquitecta Carme García, una de las responsables de la rehabilitación del Santuario de Muxía (A Coruña) devastado por las llamas en las Navidades de 2013, ha señalado este domingo en Rianxo (A Coruña) que "parte de la polémica" vecinal que siguió a la entrega de la obra obedece a que "no se entendió muy bien lo que allí se iba a hacer".

Es lo que ha dicho en una conversación con Efe esta profesional minutos antes de la ponencia "Chamar ás cousas polo seu nome", enmarcada dentro del II Foro de Rehabilitación celebrado en el Cuartel Viejo de este municipio coruñés durante este fin de semana y en el que esta experta expuso, de una forma muy visual, cómo fue el proceso de recuperación de datos, análisis de problemas y definición de soluciones llevado a cabo "en un plazo muy corto de tiempo". La desgracia sacudió el 25 de diciembre de 2013 a Muxía, la "zona cero" de la tragedia ecológica provocada por la marea negra del "Prestige", cuando un incendio que desencadenó un rayo devoró el santuario de A Virxe da Barca, el cual fue remodelado y estrenó una imagen que no ha gustado a todos.

Un grupo de vecinos de Muxía mostró el pasado 25 de marzo, fecha de la recepción, su malestar e indignación por el resultado de la primera fase de rehabilitación del Santuario de Nuestra Señora de la Barca y lo hicieron durante la propia firma del acta de entrega, una convocatoria en la que participaron ese día representantes del Arzobispado de Santiago y las arquitectas contratadas.

Carmen García, acompañada este domingo en una conferencia por la otra arquitecta del proyecto, Carmen Rey, con la que pasó un mal trago durante esa jornada, ha comentado que ellas escogieron el concepto de "rehabilitación" por tratarse de un "criterio genérico que lo engloba todo", aunque realmente las obras realizadas en Muxía suponían una "consolidación de lo que había" sobrevivido al incendio de manera "urgente", para evitar, de este modo, males mucho mayores.

En esta primera fase del proyecto, el objetivo era recuperar la cubierta, sanear los muros y reconstruir la sacristía; pero ahora hay por delante un "período de espera largo" para garantizar que los muros se sequen correctamente, un plazo que puede dilatarse cuatro o cinco años, ya que el Santuario cuenta con muros de hasta un metro y ochenta centímetros de grosor y "cualquier intervención que se haga ahora se va a deteriorar". "La gente creyó que iba a entrar en el templo y se lo iba a encontrar tal y como estaba", ha advertido García, pero por el momento, con los trabajos efectuados únicamente se buscaba que las instalaciones "tuviesen un aspecto más o menos digno", justamente el que permitiese recuperar el culto.

Ahora, de hecho, a la fase de espera mencionada, se suma la necesidad de una ornamentación más cuidada del templo, la cual será fruto de las donaciones y ofrendas de los propios vecinos, ha resaltado García, y a través de éstas, poco a poco "el santuario se irá vistiendo". La arquitecta ha detallado que, en la actualidad, "el agua ya no está entrando" en esta construcción religiosa y ha añadido que en una nueva fase habría que realizar una valoración en función de "las patologías que se manifiesten".

Esta arquitecta también ha hecho hincapié en que el proceso ha sido "muy rápido" y ha instado a la ciudadanía a "que piense lo que está pasando con otro legado patrimonial que se está degradando porque no hay medios" económicos ni humanos para su recuperación. Frente a este escenario, el Santuario de Muxía, "en un año", está en funcionamiento, hecho que deja entrever "un proceso inaudito", ha concluido.