La actividad sísmica repunta en Galicia: casi un terremoto diario el último mes

El suelo gallego tembló 27 veces estos 30 días, con cuatro seísmos que superaron los 3 grados. Resurrección Antón, sismóloga del IGN: "Estos terremotos los percibe la gente, pero no entrañan riesgo"
La provincia de Pontevedra solo registró un sismo de los 27. CEDIDA
photo_camera La provincia de Pontevedra solo registró un sismo de los 27. CEDIDA

Hay que remontarse al 23 de enero de 2022, hace casi dos años, para encontrar en el registro de terremotos del Instituto Geográfico Nacional (IGN) uno de intensidad superior a 3 en Galicia. Fue en Mondariz y llegó a 3,4. Desde entonces y hasta hace unos días, los sismógrafos instalados en territorio gallego alcanzaron un par de veces esos grados, pero no los rebasaron hasta los días 28 y 30 de noviembre, cuando se sacudió la tierra en la frontera lusa de Melgaço (3,5) y en Oroso (3,3). Poco antes, el día 17, había ocurrido algo parecido en el Atlántico, frente a la Costa da Morte (3,3). Y en lo que va de diciembre Muxía (3,2) y el vecino Berlanga del Bierzo (3,1) también engrosaron esa estadística.

Estos cuatro ejemplos -cinco si se cuenta el de epicentro en el mar y que se notó menos- son solo la punta del iceberg de la realidad bajo nuestros pies: 27 temblores en 30 días, una media de casi uno diario, aunque repartidos de forma más irregular en el calendario. Lo que ocurre es que, si no llegan a esos 3, rara vez se perciben.

Este repunte de la actividad sísmica que vive Galicia en el último mes no es anómalo ni peligroso, según los expertos, pero sí generó cierta alarma social por dos razones. Una de ellas es que afectó a algunas zonas densamente pobladas, como el de Oroso del día 30 de noviembre, muy sentido en el vecino Santiago. Y la otra razón es que los gallegos habían perdido la costumbre, tras un 2022 y un 2023 especialmente tranquilos a nivel sísmico. Y más todavía en Lugo, donde hay que retroceder a 2018, cinco años, para ver un seísmo de magnitud 3, en aquel caso en Taboada.

Esta actividad no responde a nada especial y la mayoría de temblores es muy probable que ni tengan relación entre sí, pero que la tierra se mueva es una sensación que sigue generando fascinación y miedo a partes iguales entre la población, por mucho que se insista en que Galicia es una zona segura.

"El terremoto no lo ves venir", sentencian desde el Instituto Geográfico Nacional para explicar ese temor y esa alarma social que se genera. "La meteorología avisa, decretan alertas, pero el terremoto llega de repente", explican.

"RUÍDO DE UN CAMIÓN". La mayoría de testigos de los últimos seísmos gallegos coincide al describir sus sensaciones: el ruido de un gran camión que pasa. "Muchos dicen lo mismo", constatan en el IGN, donde explican este singular fenómeno acústico: "La energía que se libera en el terremoto, en muchos sitios se transmite en forma de sonido; esas ondas se desplazan como una banda sonora, la vibración, similar al sonido de un camión".

Fue lo que pasó en la raia pontevedresa cuando tembló por el terremoto de 3,5 con epicentro en Melgaço, o también lo vivido en Santiago y Oroso con el de 3,3. En el caso de Muxía afectó a una zona menos poblada, pero también se dejó sentir, como los anteriores, en una decena de concellos de la zona. Y el del Bierzo (León) fue percibido en algunos ayuntamientos del territorio lucense.

Sin embargo, el repunte de actividad sísmica de Galicia este último mes no se limitó a esos cuatro temblores catalogados como intermedios. Hubo un poco de todo: desde un enjambre de siete seísmos en apenas tres horas de madrugada entre Oímbra y Monterrei (Ourense) a uno de 2,2 de intensidad con un epicentro poco frecuente en municipio de Lugo; e incluso otro de igual fuerza en el término coruñés de Negreira, también poco dado a temblar, y que fue el que abrió simbólicamente este ciclo sísmico el pasado 8 de noviembre.

También fue bastante homogéneo el reparto territorial: ninguna provincia se salvó del movimiento. Eso sí, Ourense acumuló doce, la mitad de esos 27 más importantes constatados por el Instituto Geográfico Nacional, frente a los cinco de A Coruña, los cuatro de Lugo, tres con epicentro en el mar, dos en zonas fronterizas y únicamente uno en Pontevedra.

En cualquier caso, desde el IGN insisten por activa y por pasiva en que esta actividad de final de año "no es preocupante" ni entraña riesgos para la población. Se atribuye a ajustes y reajustes en las pequeñas placas gallegas y tanto puede haber terminado ya el proceso como puede continuar durante semanas o meses. Porque puede que la sismología sea una ciencia, pero por el momento tiene poco de exacta.

Resurrección Antón, sismóloga del IGN: "Estos terremotos los percibe la gente, pero no entrañan riesgo"

El Instituto Geográfico Nacional constata el repunte de actividad sísmica tras dos años "supertranquilos" en Galicia, pero le saca hierro: "No es preocupante"

En un par de semanas los gallegos percibieron cuatro terremotos de más de 3 grados que generaron cierta alarma. ¿Es normal?
Estos terremotos no son grandes, son intermedios, lo justo para que los note mucha gente pero que no entrañan ningún peligro, no son preocupantes. Ni siquiera el de Melgaço, en la frontera portuguesa, de 3,5 grados, provocó daños. No estamos hablando de terremotos como los de Lugo, que rondaron los 5 grados y ya provocaron algún daño.

¿A partir de qué intensidad son perceptibles por la población?
A partir de 2,5 empiezan a notarlos aquellos que viven en pisos altos o personas sensibles, y a partir de 3 ya se perciben ampliamente. Los que están entre 4 y 5 ya pueden provocar daños. En Galicia, en el año 1997, se asustó mucho la gente con el de 5,1 de Lugo, pero no se esperan terremotos de más de 5. Así que en Galicia se cumpliría el dicho de que fallas pequeñas, terremotos pequeños. Sí. En Galicia no estamos hablando de Japón, Chile o incluso otras zonas de la Península. Nunca se puede descartar nada, pero es poco probable. Venimos de un mes con 27 registros de más de 1,5 en Galicia y zonas fronterizas.

¿Siguen un patrón estos picos de actividad?
Va por rachas. El año 2021, por ejemplo, fue superintenso, con muchos temblores en Alborán, Granada o incluso en La Palma previos a la erupción. Después, 2022 y lo que va de 2023 fueron años muy tranquilos. Ahora vuelve una racha, pero no siguen un patrón sino que van y vienen, se activan unas fallas en una zona, después se reactivan otras, o hay uno algo más grande y el resto son réplicas...

¿Y estos terremotos gallegos están relacionados entre sí?
No se puede saber. Los más habituales de la zona de Sarria y Becerreá sí que estaban relacionados con las mismas fallas, así que los que se producen en el interior de Lugo sí tienen que ver entre ellos. Pero, por ejemplo, Ourense está lejos de Santiago, por lo que parece difícil que tengan que ver.

¿Y el caso concreto de siete temblores en menos de tres horas en la zona de Verín se considera un enjambre sísmico?
Sí. A partir de seis o siete los consideramos enjambre y siempre avisamos a Protección Civil para que esté alerta por si hubiese uno más grande. Es el protocolo, aunque suele quedar en nada.

¿El suelo se mueve siempre bajo nuestros pies?
El suelo se mueve continuamente. Los sismógrafos captan siempre un ruido de fondo y cuando rompe la falla es cuando se nota el terremoto. Si miras la web del IGN, hay muchos entre 1 y 2 a lo largo del día, solo que la mayoría de la gente no los percibe.

¿Corremos en realidad más peligro por un terremoto grande en alguna zona sísmica más activa y cercana, como el Atlántico?
Siempre se habla del famoso terremoto de Lisboa de 1755, que provocó daños en toda la Península. Se estima que en Galicia se sintió con intensidad 5 o incluso 6, similar a los más grandes que sufrimos. Un terremoto así en esa zona podría provocar un tsunami que se notaría en toda la costa atlántica, pero en Galicia serían pequeñas olas y, además, habría más tiempo de aviso.

Y la red de detección también mejoró mucho estos años.
Sí. Ahora somos capaces de calcular un terremoto en tres minutos, algo fundamental en caso de tsunami para evacuar. Y compartimos muchas estaciones sísmicas con otros países para obtener datos en tiempo real.

Pero seguimos sin poder anticiparnos a los terremotos...
Desgraciadamente aún no. Están haciéndose muchos estudios, está la inteligencia artificial, sabemos las zonas donde puede ser... Pero no si va a ser mañana.

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