Alegan en el juzgado que sacar bienes de Meirás afectaría a su valor histórico

La familia del dictador replica que, como ocurre con los museos, los 50 objetos en disputa no se devaluarían si se los llevaran y que incluso alguno de ellos es una manualidad de Carmen Franco

Representantes legales de las administraciones, durante la vista en el juzgado. CABALAR (Efe)
photo_camera Representantes legales de las administraciones, durante la vista en el juzgado. CABALAR (Efe)

El Estado, la Xunta, la Diputación de A Coruña y los ayuntamientos de Sada y de A Coruña apelaron al "valor histórico" de los bienes del pazo de Meirás que reclaman los Franco y alegaron que retirarlos afectaría tanto al inmueble como a los propios objetos, algunos de ellos anteriores a 1938 y otros regalados al militar ferrolano en su condición de jefe de Estado.

Fue en la primera de las dos vistas organizadas en el juzgado de primera instancia 1 de A Coruña para determinar a quién pertenecen estos elementos, en una disputa abierta después de que la casona pasara a manos del Estado por decisión judicial. Reclaman que entreguen todos los que no pueda demostrar que llevaron allí tras la muerte de Franco, en 1975, al considerar que forman un conjunto con la propiedad. 

El Estado reclamó la "entrega completa" de los 133 elementos recogidos en el catálogo. De ellos, se litigia por 55. En el listado figuran elementos como mesas y bancos de piedra; un sarcófago, estatuas, blasones, un mural, pilas bautismales y otros elementos de una capilla. Al inicio de la sesión, los Franco renunciaron a cinco —entre los que están un cordobán pintado en la capilla, un monolito de piedra o dos escudos del dictador— por entender que son parte estructural del inmueble. 

Se trata de bienes tanto del interior del pazo como del exterior, ubicados en el jardín, y que la familia Franco rechaza que tengan una "vocación de permanencia", como sí alegaron las administraciones, que vinculan esos bienes al propio pazo y al valor "histórico y didáctico" del conjunto, según expuso, en calidad de testigo, el historiador Manuel Pérez Lorenzo. Lejos de él, se perdería ese "significado", defendieron. El letrado del Ayuntamiento de Sada, además, apeló a que "son bienes adscritos a servicios públicos". 

Pérez Lorenzo afirmó que hay pruebas gráficas de la presencia de la mayoría de los elementos en el pazo antes de 1975, algunos que "conservan la etiqueta de Patrimonio Nacional" y otros salidos del Palacio Real de Madrid. 

Al respecto, un perito presentado por los Franco defendió que todos estos objetos no perderían valor de estar en lugar distinto al pazo. "Si no no habría museos", apostilló la abogada de la familia, que también expuso que los ángeles que sus patrocinados quieren llevarse de la capilla "son elementos de culto sustituibles por otros santos". 

También compareció como testigo el guardés que estuvo en el pazo entre 2003 y 2020, quien aseguró que Carmen Franco, hija del dictador, llevó muebles allí hasta poco antes de morir, pues sentía que era su hogar. Por ejemplo, citó que el atril de la capilla lo había hecho ella misma en clases de manualidades y que unos cuadros de Ignacio Zuloaga los colgó él.