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El alquitrán que amenaza al mejillón

Imagen de algunas de las bateas instaladas en la ría de Vigo. CARLOS FERNÁNDEZ
Imagen de algunas de las bateas instaladas en la ría de Vigo. CARLOS FERNÁNDEZ

Un investigador de la UVigo prueba cómo los elementos usados para el mantenimiento de las bateas alteran los sistemas respiratorio, digestivo y reproductor del bivalvo más popular de Galicia

Es uno de los tesoros del océano gallego. Las alrededor de 3.400 bateas que pueblan las rías de la comunidad producen cada año cerca de 300.000 toneladas de mejillón de alta calidad. Puesto en el mercado, el producto factura por encima de los 120 millones de euros cada doce meses. Sin lugar a dudas, se trata de uno de los principales activos económicos costeros y esto implica un gran esfuerzo del sector y de la administración pública para controlar su calidad, tanto en lo que respecta a la productividad del cultivo como a su seguridad alimentaria. El molusco bivalvo gallego por excelencia está acostumbrado a sortear las mareas rojas que cada año le sirve el mar. Pero ahora un investigador de la Universidad de Vigo, Vladimir Dobal, ha encendido una nueva luz de alerta. Se trata de un factor poco estudiado, como es el impacto contaminante de los productos utilizados para limpiar e impermeabilizar las bateas. Este proceso generalmente se lleva a cabo en el sitio y se usa una "mezcla de composición arbitraria, basada en alquitrán y diésel quemado". Dobal explica que se sabe muy poco sobre el "impacto contaminante de estos tratamientos en el entorno inmediato de la batea, así como sobre su efecto en la morfología, citología, histología, fisiología, bioquímica o metabolismo de los moluscos".

Su investigación tiene varias conclusiones. La primera es que la exposición a esta mezcla de productos de alquitrán "induce alteraciones en los sistemas respiratorio, digestivo y reproductor de los mejillones, que aumentan con la dosis y el tiempo de exposición, lo que sugiere un efecto acumulativo tóxico". El investigador enfatiza que se ha logrado demostrar que tanto las branquias como la glándula digestiva y el manto son órganos necesarios en el mecanismo de desintoxicación xenobiótica del mejillón gallego.

Las 3.400 bateas gallegas producen 300.000 toneladas al año

Su estudio se basó en analizar los efectos histológicos e histopatológicos causados por las branquias, las glándulas digestivas y el manto del mejillón, combinado con la capacidad de desintoxicación de este bivalvo y las rutas metabólicas involucradas, así como la participación de cada tejido en este proceso.

Dados estos datos, el investigador propone en su tesis una batería de enzimas como biomarcadores potenciales de contaminación por mezclas de hidrocarburos y metales pesados en ambientes marinos, principalmente en áreas de acuicultura, aunque el análisis en el ambiente natural será necesario para confirmarlo.

Además, se han identificado hasta 132 proteínas con relevancia biológica en respuesta al envenenamiento por alquitrán, lo que, a juicio del científico, "hace necesario, como una continuación de este trabajo, validarlas como posibles biomarcadores de exposición".

Finalmente, y por su relevancia funcional, Dobal propone la inducción de tres proteínas involucradas en los procesos programados de muerte celular (proteínas RAS) y en la fertilización (lisina de recubrimiento vitelino / receptor de la envoltura de vitelina para la lisina) como posibles biomarcadores de los efectos nocivos del alquitrán en los mejillones. La intención de la tesis es seguir garantizando y mejorando la calidad del rey de las bateas, un negocio que, en el último lustro, originó más de 600 millones de euros.

El alquitrán que amenaza al mejillón
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