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Los coches nuevos equiparán desde 2022 un limitador para frenar la siniestralidad

Recreación do funcionamento do sistema Isa realizado pola marca Mercedes. EP
Recreación do funcionamento do sistema Isa realizado pola marca Mercedes. EP

Galicia acoge con expectación una medida que podría mitigar la sangría en sus carreteras. Bajo las siglas de Isa, este sistema lee las señales y el GPS y evitará que el coche rebase los límites, aunque podrá desactivarse

La guerra contra la siniestralidad vial no solo la libra la DGT. Los accidentes de tráfico son una epidemia que avejenta aún más todo el viejo continente, pues suponen la primera causa de muerte entre los jóvenes. Una muestra es Galicia, donde cuatro de las ocho víctimas que se ha cobrado el asfalto este mes no superaban los 30 años, un balance inadmisible que comparten otros territorios y que ha llevado a la Unión Europea a actuar con contundencia.

Ayer Bruselas dio luz verde a un paquete de medidas de seguridad que incluye la obligatoriedad de que a partir de 2022 los turismos nuevos equipen caja negra, alcoholímetros de serie y un limitador de velocidad inteligente (Isa), un revolucionario mecanismo que, como su nombre indica, pretende frenar el factor presente en más accidentes mortales. Aunque el conductor podrá desconectarlo.

¿Qué es el Isa?

Isa son las siglas de Intelligent Speed Assistance, aunque en un futuro se harán tan familiares que no necesitarán acotaciones. Este sistema, que recuerda al ERTMS que equipan los trenes, evitará que el coche rebase el límite de velocidad fijado en cada tramo de carretera. No tiene nada que ver con el limitador de crucero manual que desde hace años incorporan numerosos vehículos, que obligan al conductor a fijar un máximo que a los pocos minutos puede quedar obsoleto al cambiar de vía o incluso dentro de la misma.

¿Cómo funciona?

El Isa requiere de unas cámaras que, incrustadas en el frontal del coche, identifican las cifras de las señales de tráfico y transmiten esa información al ordenador de a bordo, que fija automáticamente ese límite y, en caso de que el vehículo esté circulando por encima de él, reduce la marcha en cuestión de segundos. Lo hace restringiendo electrónicamente la potencia del motor, nunca accionando el freno —posibilidad que se estudió en el desarrollo del mecanismo pero se acabó descartando porque podría desencadenar una situación de riesgo todavía mayor—.

Pero el sistema no solo toma datos de las señales, que por diversas circunstancias —como un choque o la simple falta de mantenimiento— podrían estar arrancadas o no ser visibles. También se provee de información de mapas del navegador y, además, los fabricantes trabajan para que pueda nutrirse de los datos que proporcionen en sus webs los órganos competentes de tráfico en cada país —la DGT en España—, por si existiese alguna incidencia que obligase a aminorar la marcha.

¿Cuándo se aplicará?

Es seguro que en cinco años equiparán Isa de serie el 100% de los turismos que se comercialicen en la UE. Pero algunas fuentes indican que será en mayo de 2022 y otras apuntan a mayo de 2024, aludiendo a que el plazo de tres años es solo para aquellos modelos que a día de hoy aún no están en el mercado. Estas últimas informaciones explican que dotar con Isa a los ya diseñados supondría un coste difícil de asumir porque habría que modificar la carrocería y redistribuir los elementos bajo el capó para dar cabida a las cámaras.

¿Y qué ocurrirá con el parque móvil ya existente? En principio no necesitará montar Isa y, de hecho, el elevado gasto haría casi  impensable instalarlo posteriormente en coches que carezcan de él. Aquí se pone una vez más de relieve la antigüedad del parque móvil como obstáculo de cara a mejorar la seguridad vial, un factor que pesa como una losa en Galicia y España. No obstante, algunos fabricantes ya han comenzado a incluir Isa, como Ford o Volvo.

¿Qué lagunas presenta?

La ponente del texto en el Parlamento Europeo, la eurodiputada polaca Róza Thun, cifró ayer en «un 10%» el «margen de error» del dispositivo, teniendo en cuenta que algunas de las señales a leer pueden estar deterioradas o tapadas por la naturaleza —caso de muchas en Galicia— y el GPS no siempre podrá aportar datos sobre los límites de velocidad.

Pero el obstáculo principal no es otro que la posibilidad de desactivarlo. Aunque desde asociaciones de víctimas de accidentes pidieron que no hubiese esa opción, no resulta factible que en una situación de riesgo, como un adelantamiento, un conductor no pueda dar un acelerón para ponerse a salvo.

¿Qué objetivos tiene?

A menos velocidad menos accidentes y menos graves. La UE cree que el Isa puede reducir las muertes en un 20%, aunque no maneja plazos. Pero, además, ahorrará multas y el desgaste de tener que ir atento a la aguja del velocímetro.
 

A contrasentido

La limitación de velocidad choca con la tendencia de las marcas a fabricar motores cada vez más potentes. Parece un contrasentido comprar en España un coche con más de 200 caballos para circular, como mucho, a 120. Por no mencionar que la cruzada ecológica de los gobiernos contraviene también los grandes consumos y cilindradas... Pero es un hecho que las altas prestaciones siguen propulsando las ventas, como parece obvio que quienes desembolsen unos cuantos miles de euros más por esos automóviles rápidos no llevarán Isa mientras pueda desactivarse.

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