Las comunidades retrasan la carga de los depósitos por si baja el precio del gasoil

El trámite, que solía hacerse en verano, se está aplazando ante la incierta evolución del coste de los carburantes
Descarga de gasoil para una comunidad de vecinos de la capital lucense hace unos meses. XESÚS PONTE
photo_camera Descarga de gasoil para una comunidad de vecinos. XESÚS PONTE

A las puertas del momento de encendido de la calefacción, muchas comunidades de vecinos dudan si llenar o no los depósitos de gasoil de sus calderas. La mayoría solían aprovechar los meses de verano para hacer este trámite, sin embargo, este año, ante la esperanza de que se reduzca el precio de los combustibles, no se deciden a dar el paso.

La escalada de los precios de los carburantes comenzó en noviembre de 2020, pero ha sido este verano cuando está batiendo récords históricos, llegando a superar los dos euros el litro el de tipo A, que se usa para vehículos. En el caso del gasoil tipo C, que es el utilizado para calderas domésticas, si bien es cierto que tiene un menor coste, se ha visto igualmente incrementado.

En un año, el litro de diésel de tipo C ha duplicado su valor. Estos precios suponen un encarecimiento muy notable para las comunidades que vayan a llenar sus depósitos. Los motivos principales de la subida son el aumento del coste del petróleo y el crecimiento de la demanda con el final de la pandemia. Además de la guerra de Ucrania, que ha elevado los precios de las fuentes de energía.

BAJADA DE PRECIO. Con todo, en el último mes de julio, las subidas de precio se han relajado, dejando la esperanza de una tendencia descendente. "Tenemos muchas consultas de comunidades de vecinos para llenar los depósitos preguntando si deben esperar unos meses por si bajará más"- comenta el gerente de la empresa Gasóleos Verín, Jesús López- "y les contestamos que no podemos afirmarles nada; que no depende de nosotros".

Desde otra de las empresas del sector, Abascal (Galp), comentan que están "todo el día recibiendo llamadas de gente preocupada por si se encarece notablemente el precio en los meses de invierno o por si existe la posibilidad de que se queden sin combustible para los meses de más frío". Una de las trabajadoras de esta empresa, Ana Cortón, explica que ella recomienda que esperen. "No hay prisa y parece que puede continuar la tendencia de bajada de precios", señala.

Las dudas de los vecinos lucenses crecen tras el paquete de medidas para el ahorro energético publicadas recientemente por el Gobierno. Según ese plan, los locales públicos, tales como comercios, edificios administrativos y medios de transporte, entre otros, deberán ajustar los sistemas de climatización para que no queden por debajo de los 27 grados en verano ni superen los 19 en invierno. En las consultas realizadas a Gasóleos Verín, varias personas se han mostrado preocupadas por estas medidas. Desde la empresa recuerdan que para los domicilios particulares estas limitaciones son solo una recomendación, por lo que podrán ajustar los termostatos a su gusto.

Los administradores de fincas acumulan también preguntas de los vecinos sobre cómo actuar. Un trabajador de la gestoría Avogar dice que tiene clientes "temerosos de quedarse sin calefacción y otros que prefieren esperar", una dualidad presente en los edificios lucenses que retrasa la puesta a punto de las calderas y aumenta la incertidumbre de los vecinos.

Rellenar la caldera cuesta casi el doble
El gasoil tipo C, utilizado en los depósitos de calefacciones domésticas, ha duplicado su precio en el último año. En agosto de 2021, el litro de gasóleo rondaba los 0,68 céntimos, mientras que en este mes se establece en 1,26 euros. Un incremento de casi el cien por cien en doce meses.

Coste del depósito
Para una comunidad de vecinos estándar, el depósito de gasoil suele rondar los 5.000 litros. 5.300 euros es el precio que tendrán que desembolsar los vecinos para poder encender la calefacción en los meses de invierno. El coste actual supera en 1.900 euros al del año pasado, que se situaba en 3.400 euros. Este aumento está provocando un aplazamiento en el llenado de las calderas.

La demanda de leña se dispara ante la subida de costes de la calefacción

Los aumentos en la factura de luz, gasoil y gas afectaron al sector de la madera provocando un incremento de los precios de hasta un 25%

Con las subidas del precio de la energía, cada vez más personas apuestan por la leña como opción para calentarse. La madera de roble, la más solicitada por los lucenses, ha incrementado su demanda este verano.

Aunque en menor medida que gasoil, luz y gas, la leña también ha experimentado un aumento de precio. Debido a la subida de los costes de producción, los precios crecieron entre un 15 y un 25%, dependiendo de la empresa. "Toda la maquinaria que usamos funciona con gasoil, además del transporte. Se nos han duplicado los costes y hemos tenido que subir los precios. Aún así estamos tratando de contenerlos", señala el trabajador de Forestal Rúa Adrián Bermúdez.

A pesar del aumento, este no alcanza los niveles a los que han llegado los de otras fuentes de energía, de ahí el crecimiento de la demanda. "Muchas personas que utilizaban calefacción en base a madera y gasoil, han decidido reducir su consumo de gasóleo y aumentar el de leña, para intentar ahorrar", cuenta Bermúdez.

Desde la empresa del sector Maderas Gay marcan el coste de un invierno con calefacción de leña en 800 euros, aproximadamente. Un desembolso menor que el que supone el gasoil. Con el litro marcado en 1,26 euros, para un depósito unifamiliar medio de 1.000 litros, se necesitaría un pago de 1.060 euros.

La gran demanda por el miedo a posibles subidas de precio llegaron a provocar escasez de la materia prima. "Tuvimos algún problema de desabastecimiento en este verano y continuamos trabajando bastante justos", explican desde Maderas Gay.

Además de que se compró más madera este verano, uno de los trabajadores de Forestal Rúa marca como otra causa de la escasa oferta actual las restricciones en la corta de roble. "En Galicia existen muchas limitaciones a la tala. Algunas son necesarias, por supuesto, pero para mantener un aumento de las ventas y no quedarse sin materia prima, deberían reducirse", explica Adrián Bermúdez.

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