Covid-19: un año desde el desembarco del enemigo

El 4 de marzo de 2020 se confirmó el primer caso en Galicia ► Era un hombre llegado de Madrid a una entrevista laboral
Imagen del Chuac el día en el que se confirmó el primer caso de covid en Galicia. AE
photo_camera Imagen del Chuac el día en el que se confirmó el primer caso de covid en Galicia. AE

"Temos un caso, pero de momento non circula o virus". Con estas palabras, el entonces subdirector xeral de Epidemioloxía, Xurxo Hervada, confirmaba que el covid-19, una amenaza de distopía inconcebible apenas unos meses atrás, había desembarcado en Galicia. Era el 4 de marzo de 2020. Un año después, se cuentan 2.259 víctimas vinculadas a una pandemia que ha puesto patas arriba una forma de vida que la sociedad daba por garantizada.

El 31 de diciembre de 2019, la Comisión Municipal de Salud de Wuhan informaba de 27 casos de una neumonía desconocida que habían iniciado síntomas el día 8 de ese mes. Desde entonces, la expansión de este coronavirus, identificado como SARS-CoV-2, corrió como la pólvora, dejando tras de sí un reguero de informaciones, des- informaciones, descubrimientos, bulos y rectificaciones que fue convirtiéndose en una bola de nieve cada vez más inquietante. El 31 de enero, un turista alemán dio positivo en La Gomera. A finales de febrero, los casos se habían trasladado a la Península y rondaban el medio centenar, mientras que el ejemplo de Italia hacía saltar las alarmas. A principios de marzo, se ratificó que, de hecho, en España ya había muertos vinculados al virus desde el 13 de febrero: un paciente con una neumonía de origen desconocido en Valencia.

Esa noticia saltó el mismo día en que el conselleiro de Sanidade, que en aquel momento era Jesús Vázquez Almuiña, ofrecía una rueda de prensa para explicar que Galicia tenía ya su primer caso de covid-19. Era importado. Se trataba de un hombre de 49 años que había llegado desde Madrid en coche compartido para una entrevista de trabajo en la sede de Inditex, en Arteixo. Dos días antes, había acudido a Urgencias. Se confirmó que sufría una neumonía de origen viral y se activaron los protocolos preventivos, dejándolo "estable dentro de la gravedad" en una habitación adaptada en el Complexo Hospitalario Universitario da Coruña (Chuac).

Eran otros tiempos. De hecho, ni había pandemia, ya que la OMS no calificaría como tal la situación hasta una semana más tarde. Los hospitales gallegos realizaban PCRs —ese día aún no habían llegado a las 150—, pero todo positivo debía enviarse a Majadahonda, al Centro Nacional de Microbiología, para su confirmación, un proceso lento y que amenazaba con saturar sus laboratorios.

Por entonces los positivos se enviaban a Madrid para su confirmación y no se aislaba directamente a los contactos estrechos del caso

La diferencia de conocimientos se percibe asimismo en las medidas de cautela. Tras identificar y hablar con todas las personas que habían estado en contacto con el contagiado, se les recomendó hacer "vida normal", sin necesidad de aislarse, por ser asintomáticos y considerarse que tenían "una pequeña probabilidad de transmisión". El médico que lo había atendió y una decena de trabajadores del Chuac sí quedaron confinados en casa por precaución.

DESENCADENADO. A partir de ese 4 de marzo, las infecciones comenzaron a gotear en la comunidad. Al día siguiente, el Sergas confirmó los casos de una mujer de 47 años sin síntomas y de su pareja, un varón de 43 ingresado en Vigo por una neumonía. También eran importados, porque habían estado de viaje en la capital de España. El día 8, se le practicaron las pruebas a un focense de 60 años que también había viajado a Madrid y quien, pese a mandarle a casa en su primera consulta, seguía mostrando picos de fiebre. Sería el primer caso de Lugo.

Los dos primeros fallecimientos se conocieron el 14 de marzo: una anciana de 92 años en el hospital vigués de Povisa y un hombre de 81 años en el Montecelo de Pontevedra. Es la misma fecha en que el Gobierno declaró el estado de alarma, el segundo de la democracia.