Críticas en Santiago por la "falta de civismo" de muchos peregrinos

Los vídeos de grupos gritando y acaparando el espacio público se multiplican estos días con motivo de la Peregrinación Europea de Jóvenes
Peregrinos en Santiago. TWITTER
photo_camera Peregrinos en Santiago. TWITTER

Las imágenes de los grupos de peregrinos entrando en Santiago de Compostela están dando mucho que hablar estos días. A la habitual afluencia de caminantes y turistas que recorren las calles compostelanas los meses de verano, hay que sumar esta semana la Peregrinación Europea de Jóvenes, unas jornadas católicas de convivencia que reúnen a unas 12.000 personas entre el 3 y el 7 de agosto.

La gentrificación ha reabierto un debate que, en realidad, nunca se llegó a cerrar. ¿Hay que poner un límite al turismo? ¿Hay que regular la movilidad de las personas? 

Más allá del planteamiento político sobre la regulación, lo que muchos demandan es que, lo mínimo, es que una persona que ocupa un espacio público debería guardar ciertas normas de civismo. En las redes sociales se han vertido críticas, más serias algunas, más sarcásticas otras, sobre los ríos de personas gritando a pleno pulmón en algunas de las calles más emblemáticas de Santiago y que suelen ser arteria de entrada de peregrinos, como la Rúa San Pedro o el paso a la zona vieja por Porta Faxeira. 

 

 

 

La verdad es que para muchas personas, sobre todo los turistas, son solo jóvenes alegres que dan vida a la ciudad con sus canciones y lemas. No opinan lo mismo los vecinos, la gente que tiene su vida en estas vías y que tiene que escuchar los cánticos, que se producen a todas horas, día tras día, a lo largo de muchas semanas del año.

De hecho, algunos colectivos, como a Xuntanta y la Asociación Empresarial do Barrio de San Pedro colocaron en la calle un cartel con un decálogo de buenas prácticas, con peticiones tan simples como no gritar, no tirar basura al suelo o no cruzar los semáforos en rojo. Peticiones que, lamentablemente, no se cumplen en muchas ocasiones. 

Humor

El humor no podía quedarse fuera del debate. Y es que muchos deciden quitar un poco de hierro al asunto y aprovechar la situación para intentar sacar una sonrisa al tema. Reírse por no llorar