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Gallegos en Madrid: cuando volver no es una opción

Las calles de la capital, vacías.
Las calles de la capital, vacías.
Las calles están desiertas y el metro casi vacío, con apenas una decena de pasajeros en los andenes de las principales líneas

El anuncio del estado de alarma de Pedro Sánchez y del cierre de bares, restaurantes y tiendas (exceptuando supermercados y farmacias) en gran parte del país no da tregua al desasosiego de estos días. Colas en establecimientos de alimentación, estancos, farmacias y droguerías.

En Madrid, el metro va casi vacío y en el andén apenas se llega a la decena de pasajeros en estaciones de la línea 1 (principal arteria del suburbano) como Cuatro Caminos o Tribunal. Parques sin niños y la Gran Vía con tiendas que han echado el cierre con carteles en los que se puede leer "Cerramos hasta nuevo aviso por nosotros y por vosotros también. Volveremos cuando la situación mejore".

Si bien pudiese parecer el argumento de una película americana, no lo es. El coronavirus Covid-19 va a mantener aislado a todo Madrid y entre los casi siete millones de habitantes hay miles de gallegos que por responsabilidad social ante esta crisis sanitaria han decidido quedarse, porque volver a casa no es una opción.

Ana Gómez: "La palabra que mejr define como estoy viviendo esta crisis es incertidumbre, por mi situación en el hospital"

"Hasta hace unos días lo llevaba relativamente bien, tomaba precauciones fuera de casa lavándome las manos cada dos por tres con gel desinfectando, abriendo y cerrando la puerta con el codo y poco más. Ahora la cosa ha cambiado", asegura Lorena Touriño, una marinense que trabaja actualmente en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps).

Lorena canceló su viaje a Galicia para este fin de semana, lo hizo por responsabilidad. "Decidí quedarme porque yo no sé si puedo tener coronavirus y no quiero contagiar", señala esta marinense emigrada a Madrid.

La tensión y el pánico se nota en la ciudad, a cada paso y en cada esquina. "La verdad que ahora lo vivo con preocupación, porque veo que la sanidad está desbordada", indica Touriño.

Iago Aldao: "Hay centenares de pacientes y tenemos que rogar que nos den el material de protección, porque es muy escaso"

En cierta manera, la sanidad pública madrileña hace lo que puede ante una emergencia sanitaria como la del Covid-19 de la que no existe precedente alguno.

Hoteles convertidos en hospitales y el teléfono de atención de información sobre el coronavirus ha duplicado a su personal ante las dudas generadas entre la población. Médicos jubilados son llamados a trabajar mientras se busca personal sanitario y no sanitario como refuerzo ante lo que pueda pasar.

Una mujer pasea este domingo a su perro en la Plaza Mayor de Madrid. ANA MÁRQUEZ (EFE)

La zona 0 de esta epidemia parece estar preparada para que el número de casos siga creciendo pudiendo elevarse a 10.000 en la próxima semana tal y como ha dejado caer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

LA INCERTIDUMBRE. "La palabra que define como estoy viviendo la crisis es incertidumbre, por mi situación aquí en el hospital. Varios rotantes de mi hospital han decidido volver a Vigo, tras hablar con sus respectivos jefes de su situación, si bien no hay ninguna recomendación oficial por parte de nuestro hospital. Otros, sin embargo, han tenido que volverse obligatoriamente por indicación de su hospital de destino, que ha considerado que la situación es de mucho riesgo y que por tanto es mejor que se aplace la rotación", asegura Ana Gómez, coruñesa de nacimiento pero residente en Vigo, que actualmente se encuentra en Madrid ejerciendo como R4 de Aparato Digestivo en el Hospital Ramón y Cajal.

Ramiro Abal: "No puedes alarmar un día y dejar luego dos días para que la gente cometa irresponsabilidades constantes"

La situación es crítica y por eso los profesionales sanitarios de la Comunidad de Madrid ya se han movilizado para pedirle más material de protección a la Consejería de Sanidad y esta a su vez al Ministerio de Sanidad que será el encargado de hacer una compra centralizada ante el desabastecimiento.

"Se ha agotado todo el material, ya no nos lo dan. Hay centenares de pacientes ingresados con coronavirus en mi hospital y prácticamente hay que rogar que te den el material de protección ante la escasez del mismo. Hay miles de casos que son sospechas pero aún así se acaban confirmando muchísimos", explica Iago Aldao, otro marinense, que es residente (R1) de Medicina Interna en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. Este centro hospitalario ha construido e inaugurado en tiempo récord una planta de urgencias que se encargará solo para atender a los pacientes con Covid-19.

Tanto Ana como Iago señalan la situación está sobrepasando a los sanitarios. De hecho, el problema de desabastecimiento de mascarillas en los hospitales es tal que, según ha podido saber Diario de Pontevedra, los sanitarios han cogido este material de protección ante el miedo de que se agotase.

"Se está intentando reducir al mínimo la actividad programada no urgente para exponer lo menos posible a los pacientes al ambiente hospitalario y así reservar los huecos y a los médicos para los futuros casos de pacientes enfermos", explica Ana Gómez.

Esta joven mitad coruñesa y mitad viguesa, remarca la falta de material: "Se han adoptado medidas extra de protección para el personal, pero los medios son limitados y esto crea situaciones de miedo y enfado entre el personal".

EL ENCIERRO EN CASA. El coronavirus Covid-19, ya sea en Madrid como en Galicia, está provocando el aislamiento de las personas en sus casas.

"La gente de nuestra generación no ha vivido algo parecido antes, y cualquier medida restrictiva y limitatoria parece fuera de lugar. Hay que respetar los protocolos fijados y hacer caso a las autoridades sanitarias para que esto remita en los próximos días", asegura Anxo Sánchez Minguez, vigués en Madrid que trabaja como responsable de Administración y Finanzas en una consultoría.

En Galicia, en cuestión de unos días se pasó de apenas una decena de casos a superar ya el centenar. En la Comunidad de Madrid, el pasado lunes hubo un incremento de 200 a 500 casos de coronavirus en apenas 24 horas, lo que hizo saltar las alarmas y cambió la situación.

"Al principio se veía como algo en cierto modo distante, de hecho hasta el domingo pasado (8 de Marzo) no acababa de ver un peligro serio de llegar a agobiarme", sostiene Ramiro Abal, un jurista pontevedrés que se encuentra en la ciudad capitalina estudiando y trabajando.

Abal explica a este diario que lleva encerrado desde este pasado martes a última hora de la tarde y se queja de que el Gobierno central y las comunidades autónomas hayan tomado medidas "insuficientes y algo tardías".

"No puedes alarmar a la población un día y dejar un par de días para que la gente cometa irresponsabilidades constantes", comenta este asesor jurídico.

Ramiro, al igual que Lorena, Iago o Ana, ha meditado la opción de volver a casa, sin embargo, entiende que se trataría de una "irresponsabilidad". "La soledad es dura y ante estas circunstancias uno quiere volverse a su casa con la familia, sobre todo con una abuela mayor, pero desde el primer momento fui consciente de la irresponsabilidad que ello implica. Solo toca actuar de forma tajante y responsable para evitar que esto se dilate más en el tiempo", sostiene.

Ismael Agra, cambadés, ha sido obligado a teletrabajar por su empresa, la consultoría Mercer desde esta semana. Tanto a él como al resto de la plantilla le han mandado de manera indefinida a casa, cancelando viajes y haciendo las reuniones a través de videoconferencia.

"Al principio lo veíamos como algo lejano, pero la gente no ha sido consciente de lo que venía. Terrazas llenas, gente yéndose a la playa... no eran conscientes de que podían llevar el virus incubando dentro y propagarlo en otras zonas. Podría haberme ido a Cambados, pero tenía miedo a tenerlo y ser el transmisor a mi familia", afirma este joven de Cambados.

Agra aclara que estos días no saldrá de casa: "Nada de gimnasio, nada de cine ni nada de salir con amigos".

Otros testimonios desde la capital

DANIEL MANEIRO. El ribeirense Daniel Maneiro lamenta la escasez de "conciencia colectiva" y tilda de "irresponsables" a las personas que están marchándose de Madrid por el riesgo que supone para la propagación del virus. Pero la crisis sanitaria desatada por el coronavirus le está afectando también a nivel personal y laboral. Se había estado preparando para opositar a Auxilio Judicial pero ante el brote de Covid-19 se han suspendido todas las pruebas selectivas hasta nuevo aviso. "Siento mucha incertidumbre, me han cancelado las oposiciones hasta nuevo aviso y no se que va a pasar con mi futuro profesional en los próximos meses", lamenta este joven ribeirense.

SARA RODRÍGUEZ. Sara Rodríguez se pasará los próximos 15 días sin salir de casa nada más que para lo justo. Asegura estar "tranquila" y lanza un mensaje de calma: "Si desde aquí que es el epicentro de la epidemia hacemos las cosas bien podremos ayudar a que esto se frene a tiempo en Galicia". Esta joven nacida en A Laracha reconoce que siente miedo pero principalmente por las personas mayores de su familia, como su abuela Lola."Confío totalmente en el sistema sanitario, si respetamos las recomendaciones pronto todo volverá a la normalidad", señala esta diseñadora gráfica que lleva ya varios días teletrabajando desde su casa desde el estallido de la crisis.

MARÍA BARREIRO. María Barreiro afirma que sigue a rajatabla las recomendaciones realizadas por el Gobierno y solo baja a la calle para lo indispensable. "Cuando salgo, se respira tensión y tristeza en el ambiente", lamenta esta joven de Xinzo de Limia. "Tengo cierta sensación de angustia. Estando a 500 km de casa, la situación se hace más dura. Me gustaría poder estar en estos momentos rodeada de mi familia y por ahora, no sé cuándo los volveré a ver", indica María, que asume que esta situación se alargará y tendrá consecuencias en la economía. "Tras el coronavirus nos enfrentaremos a una crisis económica", sentencia la gallega.

SORAYA MARTÍN. Soraya Martín es abogada y desde esta semana ha tenido que empezar a teletrabajar. Cuenta esta ourensana que el proceso ha sido paulatino. Primero, comenzaron a cancelarse algunos juicios hasta que este pasado viernes el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha decidido suspender todas las actuaciones judiciales programadas. Soraya entiende que "no hay que adoptar medidas mas allá de las que se están adoptando" para frenar la propagación del virus, ya que la curva de la epidemia va marcando el día a día. Lamenta que el covid-19 haya "paralizado por completo" su trabajo y que "la pasividad de la gente nos haya obligado a llegar a este nivel".

Gallegos en Madrid: cuando volver no es una opción
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