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El cuentakilómetros de la operación Trucarro se pone a cero

El alemán Johann Grimm (derecha), principal acusado de la trama, el pasado abril en los juzgados. ADP
El alemán Johann Grimm (derecha), principal acusado de la trama, el pasado abril en los juzgados. ADP

El juicio contra la mayor red de manipulación del kilometraje de coches usados de la historia de Galicia arranca este jueves tras una década de investigaciones ► Hay más de 40 implicados y 300 afectados

Después de algo más de dos años de operación policial, diez de compleja instrucción y dos aplazamientos por la huelga de la Justicia de la pasada primavera, el juicio de la operación Trucarro arrancará por fin este jueves en la capital gallega y, según lo previsto, se extenderá al menos hasta finales de febrero, si la causa no sufre más imprevistos. Se trata del proceso contra el mayor fraude gallego en la manipulación de cuentakilómetros de coches usados para su venta, con epicentro en un taller de O Milladoiro (Ames), con cerca de medio centenar de implicados –entre ellos una veintena de concesionarios– y se calcula que más de 300 afectados.

El inicio de la vista oral estaba previsto para el 15 de marzo del pasado año, pero no pudo celebrarse por la huelga de los funcionarios judiciales, pese a que todos los citados habían acudido a los juzgados de Fontiñas. Y aunque se dispuso de una segunda fecha en abril y se trató de comprimir las fases que tiene que atravesar el pleito, este quedó definitivamente suspendido ante la imposibilidad de que el proceso transcurriese con normalidad en las sesiones restantes. Ahora, se espera que a la tercera vaya la vencida y que este jueves el cuentakilómetros de la Trucarro se ponga por fin a cero.

Los propietarios de los establecimientos de automoción implicados están acusados de un delito continuado de estafa y estafa agravada, en función de las cantidades de las transacciones, al haber vendido por un importe superior al valor del mercado automóviles con el kilometraje alterado para aparecer como inferior al real. 

Johann Grimm, experto en electrónica, regentaba la empresa Truck&Car Tecnology Sistems, desde la que trabajaba para más de un centenar de concesionarios y talleres de Galicia

La trama se destapó en el año 2006, aunque no fue hasta mediados de 2008 cuando aceleró la investigación y se empezaron a practicar detenciones, alrededor de medio centenar. Sin embargo, después todo se ralentizó ya que la instrucción fue especialmente compleja y se prolongó durante esta última década. ¿La razón? La gran cantidad de tasaciones y comprobaciones a realizar.

Y es que en total se cuantificaron más de 300 engaños en las transacciones de coches manipulados para presentar menos kilómetros de los que tenían en realidad, incrementando así su precio. El fraude superó los 800.000 euros, según los cálculos realizados por los investigadores.

El principal responsable de esta supuesta trama delictiva es Johann Grimm, ciudadano alemán encargado de un taller en el que otros cuatro empleados y él alteraban los dispositivos electrónicos de señalización del kilometraje acumulado en los vehículos que luego se vendían en establecimientos de diferentes puntos de Galicia, lo que hizo que la red se extendiese por todo el territorio, aunque concentrándose de forma especial en la provincia de A Coruña. Para el cabecilla y sus subalternos los responsables del juzgado de instrucción número 2 de Compostela piden varios años de cárcel, el equivalente a la suma de todas las condenas individuales agrupadas, así como la asunción de parte de las indemnizaciones.

Johann Grimm, experto en electrónica, regentaba la empresa Truck&Car Tecnology Sistems, desde la que trabajaba para más de un centenar de concesionarios y talleres de Galicia, de los que finalmente aparecieron implicados en la trama solo una veintena. Sin embargo, la operación Trucarro no solo puso a Grimm en el punto de mira al ser la primera de estas características en la comunidad, sino que generó una gran alarma en un sector, el del vehículo de ocasión, que desde entonces tuvo que convivir siempre con la sombra de la duda.

¿Se siguen trucando los kilometrajes?
Aunque las voces oficiales del sector de la automoción, tanto de compraventa como de reparación, o lo niegan o bien tratan de restarle importancia, la realidad es que la manipulación de cuentakilómetros para "rejuvenecer" coches es una práctica que pervive en nuestros días. Y el mejor ejemplo de ello es la reciente operación Countdown, que hace dos meses destapaba un fraude a nivel nacional con epicentro en Zaragoza que suma más de cien detenidos por la alteración de casi 1.100 turismos.

Aunque este tipo de fraude "existió siempre" y es "imposible" de erradicar al 100%, según confesaron algunos expertos gallegos a AGN, el incremento de los controles, así como el endurecimiento legislativo de la UE al tipificar como delito esta práctica, redujeron considerablemente las estafas. Otra cosa es que, durante la crisis, se detectase cierto repunte debido a la necesidad de aumentar los beneficios de talleres o mafias de venta callejeras, a las que cada vez más expertos señalan como los principales impulsores de este tipo de fraude. En Galicia hubo dos detenciones en mayo de 2015 por esta razón, lo que ratifica que la práctica sigue viva a pesar del control.

Y es que, en esta problemática concreta, la tecnología se ha convertido en una aliada inesperada de los delincuentes, porque los nuevos cuentakilómetros digitales son todavía más fáciles de manipular que los convencionales, según apuntan desde la empresa Carfax. "Hay personas sin escrúpulos que reprograman los cuentakilómetros digitales utilizando software y dispositivos relativamente baratos fabricados para volver a calibrar los cuentakilómetros averiados. Se pueden encontrar con facilidad en internet y, por desgracia, se utilizan para timar a clientes confiados", explican en el portal de esta compañía de información histórica de vehículos a través de la web.

Ante esta situación, los concesionarios recomiendan comprar  por cauce oficial y con factura.

El cuentakilómetros de la operación Trucarro se pone a cero
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