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El debate despeja más el escenario de cara al 12-J: Feijóo o un tripartito

Los siete candidatos. EFE
Los siete candidatos. EFE
El candidato del PPdeG ofrece experiencia y estabilidad frente al caos de un multipartito de diez siglas y sale con vida de los ataques

El debate central de las elecciones autonómicas del 12 de junio evidenció lo que ya se sabía: que existen dos únicos escenarios que pasan por un Gobierno en mayoría del PPdeG o una alternativa de un tripartido de izquierdas. Los debutantes de Marea Galeguista, Cs y Vox fueron incapaces de aprovechar la gran plataforma de la campaña para volcar las encuestas que los alejan del Pazo do Hórreo.

Pero más allá de despejar el tablero electoral y dejar sobre él únicamente cuatro piezas, el debate de la CRTVG tampoco parece que vaya a tener una enorme repercusión ni en la movilización de electorado ni en la reducción del porcentaje de indecisos. En parte por el formato, que abrumó al votante con un exceso de datos, propuestas e ideas. Pero también por el papel de los protagonistas, que por momentos pecaron de españolizarlo demasiado para tratarse de unos comicios gallegos; de estar más pendientes de la forma que del fondo; o de tirar demasiado de retrovisor y hablar más del pasado que del futuro. Fue dinámico, pero poco clarificador.

PSdeG, BNG y Galicia en Común ensayan su alianza y dejan sin espacio a Marea, Vox y Cs. Empacho de datos e ideas en este formato a 7

Los representantes de las distintas fuerzas de izquierda que evidenciaron desde el principio su disposición a unirse en un gobierno progresista si suman el 12-J, mientras que el candidato del PPdeG a la reelección, Alberto Núñez Feijóo, insistió en su idea fuerza de un Gobierno "unido" y con "experiencia" frente al caos que representaría "un multipartito" de hasta diez siglas diferentes. "O que necesita Galicia é experiencia, non experimentos".

El presidente gallego salió vivo de un debate donde por primera vez recibió ataques de izquierda y derecha, ya que Vox se sumó a las críticas con su habitual argumento de que está entregado al nacionalismo. Cs, en cambio, sí le echó alguna mano a Feijóo al tiempo que trató de presentarse como la moderación, el diálogo y el centro político útil.

Tanto el candidato socialista, Gonzalo Caballero, como el representante de Galicia en Común-Anova Mareas, Antón Tone Gómez Reino, insistieron en que si hay movilización puede haber cambio, si bien hubo cierta disputa por el liderazgo de esa alternativa, ya que Ana Pontón también la reivindicó para el Bloque. Ninguno cuenta con Pancho Casal.

Y Vox se limitó a usar una estrategia única: el victimismo, fruto de los ataques a sus actos electorales. Pero apenas lo logró.

El bloque más actual fue el que abrió el debate y giró alrededor de un único eje: la oposición pidiendo autocrítica a la Xunta por sus errores de gestión y Feijóo acusándolos de demagogia. "Algúns resumen a pandemia en que o Goberno fixo todo ben e a Xunta todo mal", lamentó Feijóo, que volvió a reinvindicar tanto la anticipación de Galicia como sus buenas cifras, elogiadas por el propio Fernando Simón.

Caballero se erigió en abogado defensor de la gestión de Pedro Sánchez mientras el BNG ofreció que su primera decisión como presidenta sería un acuerdo para la reconstrucción. Gómez Reino se fue más atrás y trató de explicar las 619 fallecidos -para los que prácticamente todos tuvieron un recuerdo- con los recortes de Feijóo, mientras Cs y Vox dispararon a PP y PSOE a partes iguales para explicar lo ocurrido.

La industria copó buena parte del bloque económico, con un protagonismo total para Alcoa, un asunto que introdujo Galicia en Común. De hecho, Caballero, Gómez Reino y Pontón expresaron su apuesta por la intervención pública de la planta como vía para garantizar su continuidad y salvar los más de 500 empleos en la factoría. Enfrente, Feijóo recordó que durante sus once años de gobierno "Alcoa non pechou" y ahora, dice, está amenazada por el «tridente» que curiosamente pide nacionalizarla.

Cs hizo un guiño a la clase media buscando el voto y Casal repartió las culpas de Alcoa entre el bipartidismo. Ricardo Morado, de Vox, que siempre usó el castellano salvo en el saludo inicial, tiró de propuestas populistas para enganchar, como recortes a los privilegios políticos para invertir en la economía de la gente.

El resto del bloque de economía fue el habitual: un intercambio de datos y estadísticas que perdería a cualquier espectador.

POLÍTICA SOCIAL. El tercer bloque del debate versó sobre política social y en él los siete candidatos erigieron en los grandes valedores de los servicios básicos. Núñez Feijóo hizo balance de su gestión en materia de inversión e infraestructuras sanitarias, buenos datos de Educación en Pisa, dependencia y política demográfica, con algunas medidas pioneras en España.

Enfrente recibió críticas unánimes a los recortes. "Políticas letais para a sanidade, a educación e as residencias", otras grandes protagonistas por la mortalidad en la pandemia. La izquierda acusó al PP de convertir a los mayores en un negocio por la "privatización", mientras Feijóo recordó que la mejor política social es el empleo.

POLÍTICA Y CIERRE. En un debate tan largo se llegó al último punto ya sin tanta frescura. Fue la parte más política, sobre pactos y gobernabilidad, y ahí Feijóo apeló al voto útil en la derecha, marcando distancia con Vox y Ciudadanos. Sin embargo, Caballero y Pontón insistieron en agitar el fantasma de un posible pacto con la ultraderecha en Galicia. Se echó en falta aquí, igual que en el bloque de economía, alguna referencia a una Europa que pasó totalmente desapercibida en el debate.

Al final, minuto de oro para convencer a los indecisos con unos argumentos ya demasiado manoseados, porque esta campaña electoral comenzó en marzo.

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