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Diez años de fuegos arrebataron al monte gallego 500 millones de euros en madera

Bomberos ejerciendo su labor
Bomberos ejerciendo su labor
En la última década ardieron 99.000 héctareas arboladas con unos 50 millones de toneladas de eucalipto, pino y roble ►El sector advierte: los incendios reiterados están mermando la calidad de las masas forestales

Más de 460 millones de euros. Casi lo mismo que facturaron el año pasado todas las lonjas de Galicia juntas. Esa es la cifra de las pérdidas en madera que ocasionaron los incendios registrados durante la última década en los montes gallegos.

Según Confemadera, en esta comunidad autónoma se talan cada año entre 8.250 y 8.500 millones de metros cúbicos, lo que hace que este territorio concentre el 50% del volumen de las cortas que se realizan en toda España. ¿Qué suponen los fuegos para un sector que, además de su propia actividad, sustenta a un conjunto de industrias transformadoras como aserraderos, tableros o pasta de papel, las cuales generan 20.000 empleos directos y 50.000 indirectos y tienen una facturación conjunta de 1.625 millones de euros (datos del Gobierno autonómico)? ¿Qué suponen desde el punto de vista medioambiental, urbanístico o social? ¿Y qué sucede después de que un monte arda?

De acuerdo con el Inventario Forestal Nacional (elaborado por la Xunta y el Ministerio de Medio Ambiente), Galicia sigue siendo el pulmón verde de España, pues suma 2,03 millones de hectáreas forestales, de las cuales 1,42 millones son de monte arbolado.


Galicia tala anualmente cerca de 8.500 millones de metros cúbicos de madera, el 50% de las cortas que se realizan en toda España

Los pinares representan el 44% de la superficie arbolada y los eucaliptales el 33%, aunque estos últimos llevan años ganando terreno 


Según la Consellería do Medio Rural, entre los años 2006 y 2016, en la comunidad autónoma se registraron 40.678 fuegos que devastaron 247.987 hectáreas de monte. De ese total, 98.960 fueron en zonas con árboles, el siete por ciento de la superficie boscosa gallega.

La madera existente en esas casi 99.000 hectáreas quemadas podría haberse vendido por unos 1.314 millones de euros si no hubiese sido pasto de las llamas y, a su vez, haber generado todavía más riqueza al entrar en la cadena de transformación. Sin embargo, los incendios mermaron esa cifra alrededor de un 35%.

El cálculo se basa en los precios medios actuales que maneja el sector y la producción estimada de un monte gallego según los profesionales que se dedican a este ámbito, si bien son muchos los factores que pueden influir a la hora de determinar las cantidades. Uno de ellos es la proporción de árboles.

El último Inventario Forestal muestra que la especie más presente en Galicia es el pino, que supone alrededor del 44% de la superficie boscosa, seguido por el eucalipto, que representa un 31% (si bien su cantidad va aumentando progresivamente) y el tercero del ranking es el roble, que supone aproximadamente un 20%. El resto del conjunto lo forman especies ya minoritarias como castaños, abedules, acacias y otras que prácticamente no tienen presencia en el mercado maderero gallego, aunque sí poseen gran importancia a otros niveles.

Para saber cuánta madera se podría haber obtenido de las áreas quemadas hay que considerar la media de árboles que hay en una determinada superficie y su tamaño. Como posible referencia, el responsable de comercialización de madera de la Asociación Forestal de Galicia (AFG), Xosé Covelo, explica que, en un eucaliptal formado por ejemplares de unos 18 años, una hectárea genera alrededor de 350 toneladas. El presidente de la Comunidad de Montes de Santa Cristina de Cobres, César Blanco, matiza que, si los árboles tienen unos 30 años, el peso podría incluso rondar las 1.500. En el caso de los pinos, Covelo señala que una hectárea de ejemplares adultos (de 35 años) puede aportar 400 toneladas, aproximadamente la misma cantidad que se podría extraer si se habla de robles.

Pero, ¿cuál es el valor de esa madera? En palabras de Elier Ojea, presidente de la patronal Confemadera y de la Federación de Aserraderos y Rematantes de Galicia (Fearmaga), son muchas las variables a tener en cuenta, pues no solo influye la especie forestal, sino el hecho de que la materia prima tenga o no certificaciones de calidad, el tamaño del árbol y la finalidad del material (pasta, serrería, puntal, etcétera), el tamaño del lote, que se venda con o sin corteza, la orografía y localización de la parcela (pues se priman los terrenos con fácil acceso para la maquinaria) y también la siempre presente ley de la oferta y la demanda, ya que, si el mercado está abastecido, los precios caen.

VALORES. El responsable de comercialización de la AFG precisa que, actualmente, el eucalipto glóbulus (el mayoritario en Galicia, sobre todo en Pontevedra) atraviesa una buena racha. Según explica, más del 90% de la producción se destina a pasta de papel y, en esos casos, "un lote grande, de entre 2.000 e 3.000 toneladas, que teña as certificacións PEFC e FSC pódeno pagar ata os 33 euros por tonelada, con corteza e sen IVA; se non está certificada, entre 27 e 29 euros. Se o lote é máis pequeno, entre 28 e 29 os certificados e entre 25 e 27 os outros". El mercado para serrerías es mucho menor y, en esos casos, "podería acadar prezos de entre 32 e 33 euros para pezas de boa calidade" y, si los eucaliptos son pequeños, "o que chamamos palillada", los precios son mucho más bajos: "Aí xa falamos duns 15 euros por tonelada", explica Covelo.


El fuego puede hacer descender el precio de la madera entre un 20 y un 50% y la mayoría de la que arde se destina a triturar


Y, aunque el glóbulus es el predominante en Galicia, también hay zonas donde prevalece el nitens, sobre todo en el Norte de Lugo y A Coruña. "Nese caso, o prezo baixa entre seis e 14 euros por tonelada, porque este é menos eficiente para a producción de pasta", aclara la AFG.

En lo que respecta a los pinos, "hai bastante diferenza de prezos entre o Sur e o Norte, de maneira que en Pontevedra móvense entre os 30 e os 36 euros por tonelada e na Coruña e Lugo, entre os 25 e os 28". Otro profesional del sector añade que los robles cotizan entre 25 y 30 euros por tonelada de árbol en el monte.

¿Cuánto valor pierde toda esa madera si se ve afectada por un incendio forestal? En los eucaliptos que no estén demasiado dañados, si se venden inmediatamente el precio casi no varía. Sin embargo, en otros supuestos la cotización puede llegar a caer "entre un 20 e un 50%", tal y como explica Xosé Covelo.

Lo mismo señala Elier Ojea, quien añade que, "si tardas en vender un año, puede bajar un 30 o un 40% y si tardas más, a lo mejor ya no eres capaz de encontrar comprador".

Además de las propias pérdidas directas, el presidente de Confemadera y de Fearmaga aclara que "el problema añadido de los incendios es que provocan que nuestro monte tenga cada día peor calidad de madera y seguirá empeorando si no se corrige esta situación con unas políticas activas".

Según él, esta realidad ya provoca que, incluso en un territorio tan verde como el gallego, las industrias de serrería y carpintería autóctonas se vean obligadas a recurrir a la madera de importación, pues mucha de la producción local se destina al astillado para grandes consumidores y, concretamente, "la mayoría de la madera que arde va para triturar, no para carpintería u otros productos de mayor valor añadido", aclara. "Por eso, desde Fearmaga insistimos tanto en la necesidad de cuidar la biodiversidad, de incentivar la madera de ciclo largo, de 20 o 30 años, y que eso tenga un reflejo en el propietario; que se le anime, como se hace en otros países, a plantar ese tipo de árbol y no solo el de crecimiento corto de nueve o diez años. Tenemos que buscar el equilibrio. No se trata de penalizar ninguna planta, pero sí de que el monte tenga una valoración que en estos momentos no existe", afirma Ojea.

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