El acusado de asaltar a una familia en Vilanova de Arousa alega que "nunca" ha estado en Galicia

En las bridas que se utilizaron para atar de pies y manos a las víctimas apareció una huella del procesado y su ADN. Además, los vecinos vieron cerca de la casa un coche que estaba a su nombre
Wilmer F.L., en el banquillo por el violento asalto que sufrió una familia en su casa de Vilanova
photo_camera Wilmer F.L., en el banquillo por el violento asalto que sufrió una familia en su casa de Vilanova

"Nunca he estado en la comunidad de Galicia". Así de rotundo se expresó este jueves ante el tribunal de la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra Wilmer F.L., acusado de un violento asalto que sufrió una familia en su casa del municipio de Vilanova de Arousa. El hombre, en prisión provisional por esta causa, está acusado de dos delitos de detención ilegal y uno de robo con violencia en casa habitada y con uso de armas o instrumentos peligrosos en concurso medial con otro de detención ilegal.  Por ellos, el fiscal Juan Carlos Aladro solicita que le impongan una pena de 16 años y ocho meses de prisión. Tras la vista oral, y pese a que el procesado insiste en su inocencia, el fiscal jefe mantuvo su petición.

Según la tesis que esgrime el fiscal, el 4 de febrero de 2015, el acusado, acompañado de otras tres personas que no han podido ser identificadas, entraron a robar en una vivienda y maniataron a los propietarios. Las víctimas son un matrimonio de Vilanova y su hija, que durante la vista oral declararon tras un biombo.

En el juicio han explicado ante los magistrados que aquel día, cuando estaba acabando el informativo en la televisión, pasadas las 21.30 horas, entraron en su casa unas personas con la cara cubierta con pasamontañas y armadas con dos cuchillos y dos pistolas. Según indicaron, vestían túnicas negras hasta las pantorrillas y llevaban guantes en las manos.

Las víctimas declararon que los asaltantes llevaban guantes, por lo que el abogado defensor cuestionó la procedencia de las huellas



Ni los padres, que estaban en la casa cuando entraron, ni la hija, que llegó 10 minutos más tarde, pudieron ver la cara de los delincuentes que les atacaron, de modo que no pueden reconocer a ninguno de ellos. Pese a ello, el acusado ha sido detenido e investigado por estos hechos por dos pruebas que el fiscal ve "contundentes": en las bridas que los asaltantes utilizaron para atarles de pies y manos apareció una huella suya y su ADN y tanto ese día como las jornadas previas al incidente los vecinos vieron en los alrededores de la casa un vehículo que estaba a su nombre. 

El acusado ha explicado que su profesión es pintor y decorador y que "en ningún momento" utiliza bridas. Sobre la presencia de su ADN en esos elementos, ha indicado que siempre ha estado "rodeado de gente que se dedica a esto", de modo que sus huellas pueden aparecer "en cualquier lugar en el que puedan haber estado esos criminales", pero fue firme a la hora de defender que no cometió ese asalto.

El abogado defensor pide la absolución de su cliente al entender que no existen pruebas contra él y que las víctimas declararon que los asaltantes llevaban guantes, por lo que cuestionó la procedencia de las huellas.

Por su parte, el fiscal considera que otra "prueba irrefutable" de su presencia en la casa es que su Peugeot 406 gris estuvo allí ese día, tal y como señalaron tres testigos. Uno anotó las letras de la matrícula y los investigadores de la Guardia Civil confirmaron que el acusado tenía a su nombre un vehículo igual al que se sitúa en el lugar de los hechos con las mismas letras en la matrícula, si bien en marzo de 2015, mes siguiente al asalto, le caducó el seguro y no lo renovó.

Según los datos facilitados por los propietarios, en total, en el robo le llevaron objetos valorados en unos 55.000 euros y no todo logró ser recuperado.