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En Marea se divide y la tesis de Villares prevalece

La enmienda de los críticos que reclamaba el cese del lucense como portavoz orgánico fue rechazada con 241 votos en contra y 209 a favor ►Dispares lecturas del segundo plenario de la formación, en el la que los críticos ven una "fractura"

En Marea sale de su segundo plenario, celebrado este sábado en Compostela con la figura de Luís Villares ratificada como líder de la organización pero evidenciando una importante fractura entre el sector oficial y el crítico.

De los 2.400 inscritos llamados a participar este sábado en el plenario de En Marea que es el máximo órgano de decisión de la formación, han acudido apenas 500 personas y, de hecho, han destacado las ausencias de dos de los principales referentes del espectro rupturista de Galicia, los alcaldes de Santiago de Compostela y A Coruña, Martiño Noriega y Xulio Ferreiro, respectivamente, además de los representantes de Podemos, tal y como anunciaron este jueves.

Uno de los principales debates de la organización se daba en cuanto al camino político que debía seguir la organización y que enfrentaba las tesis políticas oficiales, respaldadas por Villares, y las tesis de los críticos -Podemos, Esquerda Unida, la dirección de Anova y Marea Atlántica- que contaban con el apoyo del histórico dirigente nacionalista Xosé Manuel Beiras.

Con todo, el plenario de En Marea ha apoyado este sábado el documento político oficial presentado por la coordinadora de En Marea con 255 votos a favor, 194 en contra y 11 abstenciones.

En días anteriores Villares se había ofrecido a integrar ambos textos, ofrecimiento que no llegó a buen puerto ya que el grupo crítico, agrupado en el texto Recuperar En Marea, declinó la propuesta de integración de su tesis con la oficial ya que entendían que sería modificar el contenido de la misma y no cumpliría el objetivo de volver a los principios de la asamblea de Vigo y dotar al partido de mayor radicalidad.

De igual forma, la tesis oficial salió victoriosa del aspecto orgánico que pedía su cese como portavoz y reclamaba que las portavocías sean "colegiadas, paritarias y rotatorias produciéndose la rotación cada seis meses".

Se defendía pues que Luís Villares dejase de ocupar la portavocía orgánica cuando se cumpliesen seis meses desde que accedió al cargo, el 2 de abril, por lo que debería abandonar esta función el próximo octubre.

Sin embargo, esta enmienda fue rechaza con 241 votos en contra y 209 a favor, saliendo adelante con escaso margen el texto oficial que refuerza la figura del portavoz como la máxima representación pública de la organización y el responsable de las relaciones políticas de En Marea, coordinando las relaciones institucionales.

SECCIÓN FINANCIERA

En el aspecto económico, En Marea ha dado luz verde a una carta financiera que establece para sus representantes institucionales cobrar lo que ellos entienden por tres veces el salario mínimo justo y que sitúan en 1.000 euros.

De este modo, se equilibraría el sueldo de todos los representantes públicos, y el mismo se fijaría en 3.000 euros, pero eliminando la propuesta de compensar el "lucro cesante" de aquellos representantes públicos que pierdan dinero como consecuencia de su entrada en política.

Además, en el plenario se aprobaron las rendiciones de cuentas de todos los organismos que explicaron su actuación ante los inscritos, el Consello das Mareas y los respectivos grupos parlamentarios del Congreso y el Parlamento de Galicia.

SATISFACCIÓN DE VILLARES

Tras el plenario, el portavoz de la organización, Luís Villares, se ha mostrado satisfecho con el resultado y ha destacado que la primera conclusión que hay que intentar quitar de esta jornada es que ganó "la democracia interna y el derecho a la palabra y la expresión".

"Escuchamos a todas las voces, y aún hoy En Marea sigue siendo el espacio de los consenso" a favor del "entendimiento entre aquellos que no éramos iguales" por lo que hay que remar con el objetivo de que "todo aquello que nos puso e común es todo o lo que nos debe seguir poniendo de acuerdo".

En este sentido, ha remarcado que "no hay ni ganadores ni perdedores, todos ganamos con la puesta en común de las ideas" por lo que, en su opinión, un resultado ajustado como el de este sábado "no creo que evidencie una fractura de calado, si no en la existencia de un debate que sigue totalmente presente".

Ahora, ha incidido "nos corresponde cultivar los puntos en común" de cada uno, ya que si cada uno intentase imponer el cien por cien de sus posicionamientos "el espacio popular, sería impensable".

"El espacio no es la regla de la mayoría es la regla del consenso", y en este sentido, ha puesto en valor los retos que ahora debe marcarse En Marea para disputar la hegemonía al PP que, desde hoy, tiene en el partido rupturista un "adversario mucho más preparado en la batalla electoral y sobre todo la batalla social".

LOS CRÍTICOS VEN "FRACTURA"

Sin embargo, el sector crítico con la coordinadora de En Marea ha abandonado el plenario advirtiendo de la situación compleja en la que deja el resultado del plenario de la formación en el que con un resultado de apoyo al sector oficial del 55 %, refleja una "fractura" por la mitad en la organización.

"Las sensaciones no son buenas pero no por los resultados sino por cómo queda la foto de este espacio" que acredita una fractura y una "creciente desmovilización del espacio", ha dicho en declaraciones a los medios, Rafa Dopico, una de las personas que lidera el sector crítico.

Tras las votaciones, esta corriente crítica abandonó el Palacio de Congresos donde se celebró la asamblea de la formación por lo que la clausura de Villares fue únicamente ante poco más de cien personas.

En Marea se divide y la tesis de Villares prevalece