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El pelo de 6 bebés prueba que los sedaron varias veces

Las muestras de cabello analizadas por el Instituto Nacional de Toxicología prueban que a seis bebés de la guardería La Camelia de Vigo les suministraron Trankimazin al menos en dos ocasiones y en espacios de tiempo diferenciados.
 
Así lo han testificado hoy dos médicos forenses y varios técnicos del citado instituto, en su caso a través de vídeo-conferencia, en la cuarta jornada de la vista oral del juicio contra la excuidadora N.V.G., acusada de sendos delitos contra la salud pública y cinco de lesiones por los que la fiscal pide 14 años de cárcel.
 
Forenses y técnicos del Instituto de Toxicología han coincidido en destacar que éste es el primer caso en España en el que se toman y analizan muestras de pelo en bebés para estudiar una intoxicación por benzodiazepinas (principio activo del Trankimazin), y que por tanto existen ciertas limitaciones al extraer conclusiones.
 
Una de ellas es que el menor ritmo de crecimiento del cabello de los bebés impide determinar con exactitud con cuánta antelación, respecto al 12 de marzo de 2010, día en el que saltaron las alarmas por las intoxicaciones, se le pudo suministrar a estos bebés el fármaco antidepresivo en cuestión, ni en qué cantidad.
 
Aparte de estos seis casos, en los que hubo al menos dos exposiciones al aprazolam (benzodiazepina del Trankimazin), los análisis de cabello arrojaron otros dos resultados positivos y dos negativos, entre ellos el de uno de los bebés que requirió ingreso en una unidad hospitalaria de cuidados intensivos (UCI).
 
Este bebé sí dio positivo, en cambio, en sendos análisis de orina que le realizaron el mismo día de su ingreso hospitalario y al siguiente, y que fueron confirmados en el Instituto Nacional de Toxicología, condición necesaria para considerarlos concluyentes, según ha explicado uno de los técnicos que ha declarado.
 
También se tomaron muestras del cabello de la acusada, que dieron positivo por aprazolam y por alazepam, benzodiazepina del Alapryl, otro antidepresivo con efectos más prolongados y que, por tanto, tarda más en ser metabolizado.
 
Una de las forenses ha explicado que como intoxicación moderada se consideró la de la niña a la que aplicaron el antídoto del aprazolam por complicaciones respiratorias, no así a la del niño que, como ésta, también estuvo 24 horas en la UCI, y que como intoxicaciones muy leves se catalogaron las de los bebés que no llegaron a ingresar en un hospital.
 
Tanto las forenses como los médicos encargados de elaborar el informe pericial psiquiátrico de la acusada han señalado que N.V.G. no tenía limitadas sus capacidades volitivas, y que si le aconsejaron que acudiera a un psiquiatra fue por la situación de estrés que vivió al ser sospechosa de la autoría de las sedaciones.
 
Uno de los médicos que la entrevistó ha destacado que le detectaron rasgos "próximos a trastornos de la personalidad" pero en ningún caso la incapacitaban para "distinguir entre el bien y el mal, lo legal o lo ilegal. Sabía lo que hacía", ha afirmado.
 
Dentro del cuadro ansioso depresivo diagnosticado, observaron una "tendencia obsesiva al orden" y una meticulosidad exacerbada, lo que "no encaja", han precisado los peritos, con una supuesta "obsesión" de la acusada por que los bebés que tenía a cargo en la guardería no lloraran, tal y como apuntó uno de los abogados de la acusación.
 
También han precisado, a preguntas del abogado de la guardería, que su situación psicológica y afectiva no la incapacitaba para trabajar.
 
Por lo demás, han reiterado lo dicho en la tercera jornada del juicio por las pediatras que atendieron a los bebés en el servicio de urgencias del hospital Xeral de Vigo, que el hecho de que alguno estuviera tomando jarabe para el catarro o la otitis nada tiene que ver con los síntomas que presentaban.
 
Al respecto, una forense ha precisado que solo la somnolencia podría relacionarse con una sobredosis de estos fármacos, pero no el resto de síntomas que presentaban los casos de mayor gravedad, como falta de tensión muscular, inestabilidad e incluso problemas respiratorios.

El pelo de 6 bebés prueba que los sedaron varias veces
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