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"Los emigrantes gallegos pueden mejorar los lazos entre Europa y Latinoamérica"

Benita Ferrero-Waldner. EP
Benita Ferrero-Waldner. EP

Vinculada a cargos de política exterior desde 1984, pocos pueden analizar las tensiones globales como la presidenta de la fundación Euroamérica, Benita Ferrero-Waldner, que visitó el Club Financiero Atlántico de A Coruña

Jefa de protocolo en la Onu, ministra de Exteriores y candidata a la presidencia de Austria en 2004 con el partido conservador; comisaria europea de Exteriores, Vecindad y Comercio... La política y jurista Benita Ferrero-Waldner, de apellido y dominio del español derivados de su matrimonio con un filólogo valenciano, tomó el pulso a la convulsa política mundial en el Club Financiero Atlántico.

¿Desde cuándo no había una crisis así en las relaciones internacionales?
Es la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que tenemos una crisis tan fuerte. Primero se dio una crisis financiera que después ha sido también política. Hemos podido mejorar la situación y todos los países europeos empiezan otra vez a crecer, pero ahora nos enfrentamos a una crisis migratoria muy grande, un problema de división interna entre los países de Europa del Este y los viejos miembros de la UE, y también una cierta discrepancia entre norte y sur.

¿Por qué se da un repliegue nacionalista en este mundo globalizado?
Es un péndulo que va de uno a otro lado. La globalización da miedo a mucha gente por no tener suficiente formación tecnológica y la crisis ha creado una gran desigualdad; muchos de quienes la han sufrido aún no se han recuperado. Esto ayuda muchísimo a que uno se repliegue en sí mismo y busque lo que conoce: su ciudad, su región, su país... De ahí este movimiento en todo el mundo de proteccionismo y nacionalismo.

Es la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que tenemos una crisis tan fuerte en la política internacional

¿Cómo se supera esta situación?
Para ello tenemos que hacer muchas cosas. Lo primero, recuperar la confianza en nuestros políticos y líderes, porque si no ganan la batalla aquellos que dan soluciones fáciles. Y esto no puede ser así. Tiene que haber líderes correctos, buenos, que sepan comunicar lo que realmente hay que hacer. Es muy importante, porque la UE, al contrario de lo que piensan algunos, es la respuesta positiva a esta globalización. Estamos en un mundo totalmente nuevo, de poderes multipolares: EE.UU., China, Rusia, India, Arabia Saudí... Hemos de tener una UE más fuerte si queremos sobrevivir con cierta potencia en este mundo tan complejo. Esto hay que comunicarlo de forma sencilla, pero en la UE no es fácil porque en ella hay muchos niveles y la toma de decisiones es lenta. Por ejemplo, soy partidaria de que, en política exterior, pueda haber más decisiones por mayoría cualificada y no por unanimidad. Son muchos los pasos necesarios, pero hay que seguir adelante. Hemos tenido 60 años de paz, prosperidad y solidaridad. No los podemos tirar.

En este contexto, ¿cómo puede posicionarse una región como Galicia?
Dentro de esta globalización también están, desde el otro lado, las municipalidades, las regiones, las naciones... En la UE, de hecho, hay un comité de las regiones. Es importante, porque entre las diferentes regiones hay similitudes que las permite cooperar. Y cada cooperación es positiva. Aquí, Galicia tiene mucho papel.

Galicia tiene mucho papel en el comité de regiones de la Unión Europea



¿Cómo le afecta la globalización? Entiendo que ofrece oportunidades económicas, pero también un riesgo de pérdida de identidad.
La globalización está aquí y no lo podemos cambiar. Lo que hay que hacer es formarse mejor, intentar saber qué es lo que viene y buscar las fórmulas para saber qué hacer. Hay que poner el enfoque en la educación de la juventud, para que pueda salir ganando de ello.

España juega un rol esencial en las relaciones de Europa y Latinoamérica. ¿Cómo puede actuar aquí el peso de la emigración gallega?
Estas familias forman esta conexión de forma natural. Hay lazos de cultura, de historia, de lengua... y la emigración gallega puede aportar su grano de arena para mejorarlos. La fundación Euroamérica se ocupa mucho de tratar con empresarios y gobiernos de ambos lados, y mantener esta relación, que ya existe y es muy buena, es muy importante.

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