Esposa e hija del conductor asesinado niegan la contratación de un sicario

La esposa e hija del conductor asesinado en Verín en 2011 han negado esta tarde la supuesta contratación de un sicario portugués para matar a la víctima, después de los problemas surgidos con los trámites de divorcio iniciados por el fallecido Bernardino Pousa con su mujer.

Las dos negaron su participación en los hechos, versión que se contradice con la realizada esta mañana tanto por el exnovio de la hija Alberto V., quien habría admitido que se habían puesto todos ellos de acuerdo "para dar una paliza" a la víctima y con la del sicario portugués, quien manifestó que le habían pedido "que lo matara".

Hija y madre declararon esta tarde en la Audiencia provincial de Ourense, después de hacerlo por la mañana el exnovio y el sicario, en una sesión, la de la tarde, que se prolongó más tarde de las 21:00 horas.

En su declaración, la esposa, quien admitió que "no aceptaba la relación" de su marido con otra persona lo que le habría llevado a tener problemas "de depresión", afirmó que en ningún momento "dije nada de darle un escarmiento" ni que hubiese existido "un ultimátum" para firmar los papeles del divorcio como llegaron a asegurar algunos testigos.

"Acepté la situación" declaró la mujer, quien negó también haberle pedido el 50% de los bienes o su culpa en la falta de acuerdo en el reparto. Primero "me decía que sí y luego cuando estaba con otras personas -sin citar nombres- me llamaba para decirme que no", apuntó Dolores A.

En sus preguntas, las partes de la acusación hicieron especial hincapié en el destino de dinero, en concreto de 30.000 euros que retiró la esposa de una cuenta bancaria en una ocasión, con el fin de determinar un posible pago a un sicario.

A este respecto, la acusada manifestó que ese dinero era suyo. Además, de esa cantidad, apuntó que le entregaba dinero a su hija, llegando en una ocasión a darle "seis mil euros guardados en un sobre".

La acusada negó unas declaraciones en las que una testigo afirmó que le llegó a decir que "la chulería de su marido se iba a acabar".

Aseguró que a su marido sólo le llegó a pedir "vivir en casa, un trozo de tierra y un garaje", nada más.

Por su parte, la hija del fallecido, María Ángeles P. en la misma línea que su madre, ratificó que "nunca" le dijo nada relacionado a dar una paliza a su progenitor, algo que sí declaró su novio esta mañana.

En una versión opuesta a la ofrecida por su ex, la hija lo responsabilizó a él de los hechos, e incluso aseguró que llegó a tener "sospechas" sobre su supuesta implicación en los mismos.

Aseguró que Alberto V. una vez le pidió mil euros, en otra ocasión le llegó a coger "cinco mil euros" de una chaqueta donde guardaba el dinero. "Cuando faltó dinero y ante los rumores empecé a sospechar y le pregunté: ¿Tú no tendrás nada que ver?".

Según su versión, "me dijo que mandó dar una paliza a mi padre", que vinculó con una visita realizada por un hombre al piso en el que residían los dos.

En lo que respecta a los testigos, por parte de la víctima, el hermano del fallecido aludió a la mala relación entre la pareja, en la que "ella no aceptaba las condiciones de la separación".

Otra testigo que afirmó conocer a Dolores A., porque vivía cerca de su trabajo, aseguró que la esposa llego a decirle que "Bernardino era un chulo y que la chulería se iba a acabar", y que ninguna otra persona se iba a quedar con lo que es suyo.

Entre los testigos, quedan todavía por declarar varios guardias civiles, que participaron en la investigación de los hechos, y análisis del escenario, así como los diferentes peritos.

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