La familia ve en la ocultación la prueba de que a Nerea Añel la mataron

El fiscal admite no saber si el acusado acabó con ella, pero sí que, de auxiliarla, la habría salvado
El acusado de la muerte de Nerea Añel, durante el juicio. B. LORENZO (EFE)
photo_camera GEl acusado por el caso de la muerte de Nerea Añel, este lunes en la primera sesión del juicio en la Audiencia. B. LORENZO/EFE

El cuerpo de Nerea Añel no apareció hasta ocho meses después de su muerte debido a que su novio, Julio G.S., lo escondió a orillas del río Barbañica, en Barbadás. Y esa ocultación es, según la acusación particular, que representa a la familia de la joven, la prueba de que el encausado cometió un delito de homicidio intencionado del que trató de borrar pistas. Así lo reiteró este lunes, en la primera jornada del juicio por estos hechos en la Audiencia de Ourense, para ir más allá de las tesis de la Fiscalía, que admite que no puede demostrar que el procesado le quitase la vida a la chica aunque sí que no le prestó auxilio tras sufrir el golpe, por una caída, que acabó con ella, lo que constituye un homicidio por omisión. Fuese de un modo u otro, coinciden en que merece 14 años de cárcel.

La Fiscalía sitúa la muerte de Nerea en la tarde del 15 de enero del 2020. Sostiene que Julio y ella quisieron marcharse del motel en el que estaban y llamaron a un taxi, pero se asustaron cuando el conductor no los quiso llevar. El motivo es que se había enterado de que habían asaltado antes a un compañero. Ahí empiezan las divergencias sobre lo sucedido.

"Nerea me pidió que saliésemos de allí, pues estaba muy nerviosa, y sin pensarlo nos fuimos corriendo y a los 150 metros decidimos separarnos por si venía la Guardia Civil", relató el encausado en la primera sesión del juicio, en el que también se conformó el jurado popular. El hombre alegó que no sabe qué le pudo pasar a la joven desde que se separaron y aseguró que pensó que había sido detenida y encarcelada por el robo. Con ello, rechazó que fuese con ella por el camino que lleva al río, donde apareció el cadáver, y también jugó la carta de su adicción a las drogas, potencial circunstancia eximente. "La muerte ha sido una desgraciada fatalidad", resumió su abogada, que pide su libre absolución al entender que no se puede acreditar que Julio y Nerea estuviesen juntos cuando ella murió, ni que tampoco su muerte fuese inmediata o se produjese más tarde.

En este sentido, la Fiscalía reconoce que no puede probar este extremo pero que, en todo caso, Nerea "podía haber recibido ayuda en aquel momento", ya que "no tuvo una muerte instantánea".

Pero, tras constar que la chica ya había sido maltratada antes, la acusación particular insiste en que lo ocurrido representa el "caso de violencia machista más extremo", al entender que Julio no solo mató a Nerea, sino que también escondió el cadáver con el consiguiente "sufrimiento" para la familia. "No es posible que se produjese un accidente en el camino y que hubiera llegado al río en el que apareció".