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Fauna que estropea un día de monte

Ejemplares de avispa velutina. ADP
Ejemplares de avispa velutina. ADP

La amplia biodiversidad de nuestros bosques y de las playas gallegas a veces puede jugar una mala pasada a sus visitantes

Ir al monte en Galicia acostumbra a suponer más diversión que peligro. Aunque la mayor parte de la fauna que puebla el territorio lucense no entraña demasiados riesgos para el ser humano, la inquietud entre la sociedad ha crecido a raíz de los ataques de avispas de las últimas semanas.

Tres personas han fallecido en Galicia por picaduras de velutinas y de la variedad autóctona de la avispa. Si bien estos últimos casos han sido sucesos aislados, motivados por la alergia que las víctimas padecían al veneno de la avispa -una de las víctimas desconocía su condición-, es necesario extremar las precauciones.

Los expertos advierten de que lo sucedido no debe conducir tampoco a un estado de alarma. "Nin as velutinas nin as avespas autóctonas son agresivas por natureza", recuerda Esther Ordóñez, veterinaria de la Asociación Galega de Apicultura. "É moi raro que sucedan estes ataques, e máis con desenlaces desta magnitude", explica Ordóñez, para quien la principal causa de los episodios es la ubicación de los nidos del insecto. "Mentres que a avespa crabro -la raza autóctona más común- acostuma a situar os seus niños nas árbores, a velutina tende a formalos no chan e outros lugares", afirma la veterinaria.

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Dos de los fallecidos -el primero de ellos, de 43 años, en Viveiro, y el segundo en O Porriño, de 65 años- se encontraban ejecutando trabajos de desbroce cuando fueron atacados. "Ao sentir o ruído da maquinaria ou ver que o seu refuxio está sendo ameazado, o insecto ataca", continúa Ordóñez. A la hora de tomar precauciones, las medidas más recomendadas se centran en comprobar si existe algún nido en el entorno.

NO SOLO AVISPAS. Estos insectos voladores no son los únicos animales que suponen cierto riesgo para la población durante los meses de verano. Si bien en la provincia no abundan las especies venenosas, se pueden encontrar ciertos peligros en la vida salvaje.

Entre los habituales a realizar escapadas al monte surgen voces que claman contra un notable aumento de la presencia de las víboras de Seoane. Esta variedad de serpiente es una de las pocas presente en la comunidad gallega que administra veneno en su mordedura. Aún así, los casos de ataques de estas víboras son muy escasos, puesto que tienden a huir si advierten presencia humana.

Otro morador habitual de las zonas boscosas lucenses es la salamandra común, de aspecto inconfundible. Precisamente sus colores, el negro y el amarillo, hacen creer que se trata de un animal peligroso. La realidad no tiene nada que ver, puesto que la "píntega" no supone ningún peligro para el ser humano. A pesar de que son capaces de segregar una sustancia ligeramente tóxica, esta solo llega a irritar al contacto con las mucosas de las personas. Por esta razón es recomendable lavarse las manos en caso de contacto directo con el anfibio.

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No importa mucho el tamaño del animal a la hora de causar problemas. Las garrapatas, por ejemplo, son otras de las especies que pueden suponer un riesgo para la salud humana. Se alimentan de sangre animal para sobrevivir, pero estos arácnidos también atacan a las personas. En sí misma, la garrapata no es causante de ninguna enfermedad, aunque esta puede estar infectada con algún agente patógeno y transmitirlo mediante picadura. Habita, además de en los montes, en parques y jardines.

También el jabalí se deja ver en ocasiones paseando por el monte. A pesar de lo intimidante de su físico, el "porco bravo" solo ataca a humanos en el caso de sentirse amenazados -bien sea por huir de batidas de caza cercanas o por la presencia de otro depredador-.

Los arenales tampoco son zonas totalmente seguras para los bañistas, especialmente en bajamar. En esas horas, la faneca aprovecha para enterrarse a poca profundidad y dejar parte de su espina dorsal al aire. Su picadura es venenosa y dolorosa, aunque puede ser evitada fácilmente con el uso de sandalias o "fanequeiras".

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