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Fin a la pesadilla de Ana y Tamara: "Descansamos en paz"

Tamara Vidal (izquierda) y Marta Outerelo
Tamara Vidal (izquierda) y Marta Outerelo
Tuvo que ser a través de la reforma del Código Penal. La presión social surtió el efecto deseado y al fin llegó la salvación de las dos jóvenes trabajadoras pontevedresas, que vieron muy de cerca la cárcel por defender sus derechos laborales formando parte de un piquete durante la huelga general de 2010

Si hubiesen sabido que su participación en un piquete en el marco de la huelga general de 2010 iba a traducirse en una suerte de purgatorio que les mantuvo durante meses a las puertas del infierno, seguramente no habrían tomado parte en él.

Ana María González Outerelo y Tamara Vidal García pueden al fin respirar tranquilas tras varios meses de una incertidumbre extrema que les llevó al borde de la desesperación. Veían muy cerca la posibilidad de ingresar en el centro penitenciario de A Lama y, echando la vista atrás, piensan que solo el gran respaldo popular que alcanzaron en Pontevedra a través de los medios de comunicación sirvió para que, mediante una modificación legislativa, lograsen al fin esquivar la losa que tenían sobre sus cabezas.

"Por fin descansamos en paz", declaraba este jueves a Diario de Pontevedra Tamara Vidal, que ha iniciado un nuevo proyecto vital lejos de Pontevedra.

"Ya no tenemos esa preocupación por el indulto. Se acabó. Nos podemos dedicar a nuestras familias, como cualquier otra persona, sin estar pendientes de nada", detalló la joven pontevedresa, que estrenó maternidad durante los meses de incertidumbre en los que tenía la espada de Damocles de la cárcel muy cerca de su cuello.

"Estamos muy agradecidas a los medios de comunicación y a toda la gente que nos apoyó. Sin ellos no se habría conseguido"

MEDIÁTICAS. Ana y Tamara, que se convirtieron en dos de las pontevedresas más mediáticas de los últimos tiempos, se muestran muy agradecidas por el apoyo recibido por parte de todos los vecinos de la ciudad del Lérez y de sus alrededores, pero también de una forma muy especial por el reflejo de su situación que se presentó en los medios informativos.

"Tenemos que dar muchas gracias a toda la gente que nos apoyó y sobre todo a los medios de comunicación. Si no fuese por todos ellos tal vez no se habría llevado a cabo el cambio en la legislación que finalmente ha servido para solucionar nuestro problema".

A efectos legales, Ana Outerelo y Tamara Vidal fueron declaradas culpables de un delito de coacciones. Sin embargo, fue el propio ministro de Justicia, Rafael Catalá, quien anunció durante el pasado mes de junio que la situación procesal de las dos jóvenes pontevedresas había cambiado con arreglo a la reforma del Código Penal y que ya no tenían que preocuparse, pues la pena de cárcel sería sustituida por una multa. Fue a finales del mes de agosto cuando el juzgado de lo Penal que había dictado la sentencia condenatoria revisó el dictamen (por el que Ana y Tamara debían cumplir tres años y un día de cárcel por un delito de coacciones en el marco de una protesta laboral). De tal estudio resultó que la nueva pena para las encausadas era una multa de poco más de 3.000 euros, de los cuales ya habían abonado gran parte y cuyo importe restante pagaron lo más rápido que pudieron, lo que les sirvió para eludir la pena de prisión (a efectos legales, se sustituyó la cárcel por el pago de la multa).

"Es cierto que fuimos imputadas y hemos sido declaradas culpables. Eso no cambia. Nos acusaron de formar parte del grupo que componía el piquete, y eso fue así, nosotras estábamos allí. Después, por otra parte, la jueza dictaminó que habíamos empujado al gerente de la empresa, algo que no sucedió, el propio gerente dijo que no. Pero yo sé lo que pasó y, como dije, ahora descanso en paz", relató Tamara.

"Futuro Ana sigue trabajando en las piscinas de Campolongo, mientras que Tamara ha iniciado un nuevo proyecto en la provincia de Lugo"

FUTURO. Las dos jóvenes han reemprendido sus vidas laborales de forma bien distinta. Mientras Ana Outerelo sigue trabajando en el complejo deportivo de Campolongo (el mismo lugar en el que estaba empleada en 2010), Tamara Vidal ha decidido cambiar de aires y ha iniciado un nuevo proyecto en Vilalba, en la provincia de Lugo. Fue a los pocos días de conocer por boca del ministro de Justicia que la reforma del Código Penal iba a beneficiarle cuando emprendió un proyecto empresarial personal que marcha viento en popa.

EL RESUMEN. La dramática situación vivida por Ana y Tamara, que se ha resuelto de la mejor manera posible para ambas, se inició cuando fueron denunciadas después de la huelga general de 2010. "Movidas por la intención de obligar a las personas que allí se encontraban trabajando a secundar la huelga, empujaron al gerente del complejo y comenzaron a proferir gritos de esquiroles, al tiempo que arrojaban pintura de color rojo y jabón líquido al agua de la piscina y a las gradas". Tales hechos, argumentados en ese sentido por la jueza en su condena y que ocurrieron en la piscina de Ponte Muíños, fueron rebatidos en varias ocasiones por las jóvenes, sin éxito alguno.

La jueza dictó por error una pena de seis meses de cárcel (el mínimo legal previsto por el Código Penal para el delito de coacciones era de tres años). El caso llegó a la Audiencia, que se vio obligada a hacer cumplir la ley y elevar la pena hasta los tres años que, en principio, les enviaba directas a la prisión de A Lama.

En ese momento se inició la presión popular y mediática. Ana y Tamara recibieron el apoyo de todos los ciudadanos y de las instituciones, incluidas la propia Audiencia de Pontevedra y la Fiscalía Provincial, que informaron favorablemente para la concesión del indulto. Sin embargo, la firma de Felipe VI no aparecía tras varios meses de espera y, pese a las gestiones efectuadas personalmente por Alfonso Rueda ante Rafael Catalá, la medida de gracia no llegaba. Sin embargo, el Estado tenía un as en la manga para ofrecer a las pontevedresas la posibilidad de evitar la cárcel sin aguardar al último recurso.


Fin a la pesadilla de Ana y Tamara: "Descansamos en paz"
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