Fin al voto rogado que alejó a 470.000 gallegos de las urnas una década

La reforma de la ley electoral para incentivar la participación exterior incluye la descarga online de papeletas y más centros y plazo para votar
El gallego César Mogo, durante una intervención en el Senado. AEP
photo_camera El gallego César Mogo, durante una intervención en el Senado. AEP

El sistema de voto rogado que desde 2011 provocó una desconexión electoral total de los gallegos del exterior tiene las horas contadas. El Senado aprobó este miércoles por unanimidad la reforma de la Ley del Régimen Electoral General (Loreg) que pone fin a un modelo que se impulsó hace más de una década con la buena voluntad de reforzar la garantía del voto emigrante, pero cuya aplicación práctica acabó provocando una caída de participación histórica, hasta el punto de ser simbólica. Ahora, una vez se publique la reforma en el Boletín Oficial del Estado (Boe), los 469.927 gallegos del censo electoral exterior, según datos del Ine de este agosto, podrán votar de nuevo con más facilidad, aunque para ello haya que sacrificar ciertas dosis de garantía.

La Cámara alta ratificó este miércoles sin cambios y por unanimidad el texto que venía del Congreso y que introduce modificaciones para facilitar que los electores del exterior puedan votar en urna en las embajadas y consulados, además de por correo, y para asegurar que sus papeletas lleguen a tiempo para su escrutinio en España.

Lo hará con medidas como permitir descargarse las papeletas de internet; adelantar el envío tradicional de la documentación electoral, con lo que podrán elegir entre las dos opciones; ampliar los centros para votación en urna, ya no solo las embajadas sino todos los consulados y los centros oficiales que se habiliten; y aumentar los horarios y días de votación.

Además, se protegerá el envío de los votos emitidos en el extranjero estableciendo que se hagan llegar a España por valija diplomática y no por correo ordinario. En consecuencia, se amplía dos días el plazo del escrutinio para que las papeletas lleguen a tiempo.

Otros cambios establecen que la Junta Electoral Central deberá hacer un informe de las medias que se vayan tomando y que el censo exterior (Cera) se actualizará cada cinco años para tener más localizados a los electores.

En el tintero se quedaron otras propuestas de algunas fuerzas, como el voto telemático y el voto por delegación que defendían los independentistas catalanes, tumbados por la mayoría por no ofrecer suficientes garantías.

También el BNG había demandado en el Congreso –en el Senado no tiene representación– un voto total en urna con el fin de facilitar el control o ofrecer seguridad, ya que las oficinas de Correos de terceros países no están obligadas a identificar a quien vota por correo, recordó Néstor Rego, que demandó además facilitar el voto de los marineros embarcados –como se hizo con los militares– o los residentes temporales fuera.

DEBATE POLÍTICO. En el Senado, los portavoces coincidieron en que la reforma permite "recuperar derechos", aunque llegue "con 11 años de retraso". "La política se equivocó hace diez años y hoy corrige un error, un agravio indeseable", proclamó el socialista lucense César Mogo. Y aprovechó para recordar que el BNG fue "la única fuerza parlamentaria que no respalda esta reforma", una "posición incomprensible".

Una acusación que respondió a ANG el diputado Néstor Rego recordó: "Non nos opoñemos a suprimir o voto rogado, pero cremos que o proceso aprobado non é adecuado nin garantista e ampara a fraude de tempos pasados". "Quizais debe explicar o PSOE porque non acepta mellorar o texto".

Hasta Pedro Sánchez valoró el hito: "El fin del voto rogado ya es una realidad. Hoy hacemos mejor nuestra democracia, asegurando a los españoles en el exterior el derecho legítimo a participar en el futuro político de su país".

¿Sabías que...? Desmotivados por la burocracia
El voto rogado fue acordado por PP, PSOE, PNV y CiU y aprobado en 2011, tras años de denuncias de fraude en el voto emigrante. Con el nuevo sistema, el elector tenía que solicitar –rogar– antes el voto, un trámite burocrático complejo que requería un esfuerzo que desmotivó a los gallegos de fuera. Solo pueden participar en las elecciones nacionales y autonómicas.

Caída de la participación
El voto exterior era importante antes de 2011. En las elecciones de 1996 votó un 34,6% del censo exterior, en 2000 lo hizo un 24,84%, en 2004 un 30,97% y en 2008 un 35,14%. A partir del cambio en las reglas de juego, en 2011 fue un pírrico 4,21% y en 2016, un 3,49%, por citar algunos ejemplos. En las últimas, 2020, solo votaron 12.359 gallegos del exterior.

469.927
Censo de electores gallegos en el exterior del pasado agosto. Supone prácticamente el mismo número de electores que las provincias de Lugo y Ourense juntas. En ambas, el peso del voto emigrante es brutal, llegando al 40% en el caso ourensano. En Lugo hay censados 69.030 electores fuera y 269.812 residentes.

PP y PSOE arrasan fuera
Antes de la reforma del voto rogado, 8 de cada 10 votos de fuera iban para el bipartidismo, lo que explicaba en parte su empeño en corregir la chapuza de 2011.

Cuestiones en el aire
La actual reforma de la ley electoral (Loreg) dejó en el tintero algunos asuntos que distintos partidos pusieron sobre la mesa, como rebajar a 16 años la edad mínima para votar; la revisión de la proporcionalidad del sistema electoral; o facilitar el voto a los marineros que están embarcados.

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