"O futuro do agro e da alimentación en Europa están en risco; é preciso repensar as políticas"

Las tractoradas no tuvieron la dimensión de otras como las convocadas en 2009 por los bajos precios. Ante las crecientes exigencias europeas, el campo pide no legislar "dende despachos"
Concentración del sector agroganadero, este martes en Santiago de Compostela. PEPE FERRÍN (AGN)
photo_camera Concentración del sector agroganadero, este martes en Santiago de Compostela. PEPE FERRÍN (AGN)

Más de 600 tractores y unas 3.000 personas se movilizaron este martes en Galicia para reclamar un giro en la política agraria que se traza desde Bruselas y más apoyo de todas las administraciones al primer eslabón de una cadena que lleva alimentos a la mesa. Esas son al menos las cifras de participación que ofrecieron Unións Agrarias, el Sindicato Labrego Galego y la Asociación Agraria de Galicia, las organizaciones convocantes.

Además de Lugo, Pedrafita y Ribadeo, los agricultores y ganaderos alzaron su voz en Lalín, Ortigueira, Vimianzo, Ourense, A Coruña, A Gudiña y Santiago, donde una treintena de tractores se concentraron ante el edificio de la Xunta mientras otros 60 se quedaron en las proximidades al no permitirles la Policía acceder para rodear el complejo administrativo de San Caetano. Las marchas transcurrieron de forma pacífica, sin grandes incidentes más allá de las retenciones de tráfico que causaron en Pedrafita y también en otro de los puntos de conexión de Galicia con la Meseta, A Gudiña, donde llegó a estar cortada la N-525.

Las de este martes fueron las movilizaciones más secundadas en la comunidad desde que estalló la revuelta agraria en España hace dos semanas, pero aun así no fueron masivas ni tuvieron el impacto de otras tractoradas, como aquellas convocadas en 2009 para exigir mejores precios. En todo caso, el hecho de que las tres organizaciones agrarias fueran de la mano contribuyó a que las marchas llegasen a puntos de las cuatro provincias y superasen en afluencia a las impulsadas por Agromuralla en Lugo y A Coruña. Formaban parte de un frente más amplio, conformado por los sindicatos en otras comunidades de la cornisa, por lo que este martes también fue jornada de movilizaciones en Asturias o Cantabria. En esta última comunidad, las protestas cortaron dos autovías, lo que derivó en momentos de tensión entre los manifestantes y la Guardia Civil, incluso con algunos forcejeos.

En Galicia, al filo de la media tarde los profesionales del campo abandonaron los puntos de concentración con una advertencia: "Non desistiremos ata acadar as melloras que o sector produtor precisa". Un aviso recogido en el manifiesto leído en todas las movilizaciones, que recopila las grandes reivindicaciones del sector.

"Se non tinaños xa abondo con lidiar con prezos baixos para os nosos produtos e custos de produción polas nubes, dende Europa, Madrid e a Xunta chegan nos últimos meses novas esixencias que a moitos de nós vannos condenar ao peche". Así empieza el manifiesto, aludiendo a una de las grandes razones de la rebelión del agro: la proliferación de nuevas exigencias en materia medioambiental que emanan de la PAC y que abocan a muchas explotaciones a sumar más gastos o incluso perder producción. "Requerimentos imposibles de cumprir, que enlean aínda máis o noso día a día con burocracia e trámites que nada aportan á calidade dos nosos produtos", afirman, aludiendo indirectamente al cuaderno digital o al decreto que prohibe la aplicación del purín con los sistemas de plato, abanico o cañón e impone el uso de otros como la inyección.

Se muestran "fartos" de estar "obrigados" a adaptarse "para ser cada vez máis eficientes e sustentables pero nunca premiados, nin co recoñecemento polo esforzo [...] nin cun salario digno".

En el documento también dejan patente su clamor contra las diferentes reglas de juego a las que están sometidos los alimentos que se producen en la UE y los que llegan de países extracomunitarios, no supeditados a los mismos requerimientos ambientales, de bienestar animal o sanitarios.

Con ese telón de fondo, piden a las administraciones "que non deseñen políticas dende despachos" y que escuchen a los agricultores y ganaderos para entender sus necesidades y las particularidades de cada territorio. Cuestiones que creen que la política agraria común no tiene en cuenta y que piden "repensar". "O futuro da agricultura e da alimentación en Europa está en riesgo", advirtió el presidente de Asaga, Francisco Bello.

El manifiesto también llama a dotar la ley que obliga a pagar a los profesionales del campo precios que cubran los costes de producción de mecanismos que garanticen su cumplimiento y "erradiquen a venda a perdas", como la creación de la figura del mediador en la negociación de los contratos o la puesta en marcha de observatorios de precios y costes.

Ante las protestas, el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, puso en valor el trabajo del ministerio para dar "solucións" al agro con "18 propostas sólidas" e instó a la Xunta a "asumir a súa responsabilidade" con medidas concretas. Sin embargo, el conselleiro de Medio Rural, José González, reiteró que el foco de la revuelta está en la legislación europea y pidió hacer presión en Bruselas.

La pesca se suma a la movilización del lunes en Madrid

Las patronales de armadores (Cepesca); pescaderías (Fedepesca), empresas de acuicultura (Apromar) y la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores se sumarán a la movilización del agro en Madrid prevista para el próximo lunes, día en que los ministros de Agricultura y Pesca de la UE se reúnen en Bruselas. Quieren sumar su voz a las reivindicaciones "contra la obsesión ambientalista de la Comisión Europea, la complejidad administrativa y la competencia desleal de terceros países". Y también trasladar sus "inquietudes" al ministro Luis Planas, al que han solicitado una reunión.

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