Galicia, pionera en obtener el sello FSC en la pequeña propiedad forestal

Galicia se ha convertido este año en la primera comunidad española en la que varios montes pertenecientes a pequeños propietarios forestales privados han logrado el sello FSC (Forest Stewardship Council) con objetivo eminentemente productor. Este certificado forestal es el único que garantiza las buenas prácticas en la gestión y reconoce en el mercado a los productos que se obtienen de ellos, desde madera, papel, resina natural o biomasa, hasta futos o setas, entre otros. Su objetivo es contribuir a reducir la importación de materia prima y dinamizar el consumo de productos forestales.

Actualmente, la certificación en España apenas alcanza el 7% de la superficie forestal, lo que supone el dato más bajo de la Unión Europea. Por otro lado, en torno a dos tercios del territorio gallego es forestal y el 98% de éste está en manos privadas, con unos 672.000 titulares catrastales. Y es que la superficie está altamente fragmentada y el 80% de estas divisiones no supera las 0,5 hectáreas. Sin embargo, las cortas gallegas suponen hasta el 50% de las realizadas en toda España.

HOMENAJE EN SANTIAGO
Con el objetivo de reconocer a los propietarios que han logrado los primeros certificados de este tipo en la comunidad, esta mañana se ha celebrado en Santiago un acto de homenaje, al que han acudido más de un centenar de representantes del sector.

La encargada de presidir el acto fue la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, quien abogó en su intervención por "cuidar responsablemente nuestro patrimonio natural" y calificó a los homenajeados de "pioneros", mostrando su deseo de que "cunda la envidia positiva".

También participó en el acto el conselleiro de Medio Rural, Samuel Juárez, que recordó la "tremenda dimensión social que el monte tiene para Galicia", a pesar de las "particulares estructuras que dificultan su gestión". "Es muy complicado para un pequeño propietario alcanzar los estándares que se le presentan", insistió.

LOS TRES PROYECTOS RECONOCIDOS SON DE LUGO
Los tres proyectos reconocidos esta mañana en Santiago se desarrollaron en la provincia de Lugo y suman más de 1.500 hectáreas certificadas. Uno de ellos agrupa al monte vecinal en mano común de Monte Maior, San Roque y Penedo do Galo (en Viveiro); el de de Portela y Abelleira (en Abadín) y el monte de Regovello y Fontao (en Foz).

José Manuel Romero, conde de Fontao, es uno de los propietarios de este último, una superficie que pertenece en su totalidad a la misma familia y que ha pasado de padres a hijos desde 1590. Este propietario destaca su "compromiso con la racionalidad y sostenibilidad" de la superficie forestal y su "amor por el paisaje y nuestras gentes". Además, defiende que la gestión forestal presenta "perspectivas económicas alentadoras en un tiempo de oscuridad y pesimismo".

Otro de los grupos premiados es el conformado por el monte vecinal en mano común de Carballo (en Friol) y el de Serrón do Lobo (en Xermade). Francisco Álvarez es uno de los reponsable de Cerna, consultora que se ocupó de asesorar y coordinar a los diferentes propietarios de este colectivo. Álvarez define esta colaboración como "plena y muy satisfactoria para todas las partes", a pesar de las "dudas y lagunas" iniciales, motivadas por el "desconocimiento".

El tercer proyecto estuvo desarrollado por la empresa familiar Madeiras Villapol en el monte Mondigo (en Ribadeo). Manuel Villapol explica que el proceso fue como un "parto con dolor pero con final feliz". Además, solicita "la implicación de todos en la certificación forestal", ya que "es el momento de demostrar que somos capaces de unirnos para conseguir las mayores calificaciones para nuestro monte".