Gallegos en Marrakech: "Nos hicimos una foto y cinco minutos después todo empezó a temblar"

Mayte Pérez, su marido, Miguel Ángel Garrido, y su hija, Irene, tuvieron que interrumpir sus vacaciones en Marruecos y regresar a España debido al terremoto

Unas vacaciones idílicas en un país que no era nuevo para ellos se convirtieron en una pesadilla. Mayte Pérez, su marido, Miguel Ángel Garrido, y su hija, Irene, viajaron desde Quiroga, donde residen, a Marruecos para hacer una ruta en cuatro por cuatro que les llevó a las puertas del Sáhara junto a unos amigos de Madrid. En Marrakech pasarían unos días de turismo más tranquilo para despedirse de la aventura magrebí, pero el terremoto les sorprendió y fastidió los planes.

A las 23.05 (hora local) del viernes se encontraban en la terraza del restaurante de un hotel cenando. Era un tercer piso. En ese momento le pidieron a uno de los camareros que les sacase la foto. Solo cinco minutos más tarde de la instantánea notaron el primer temblor. Justo enfrente, la plaza de la medina, en la zona más antigua de Marrakech, estaba a rebosar de gente.

"Primero notamos como si pasara un camión y temblase el suelo. Nos pareció raro, porque esos vehículos no atraviesan dicha zona. Al poco ya se empezó a mover absolutamente todo", relata Mayte.

Foto del grupo sacada cinco minutos antes de comenzar el terremoto. EP
Foto del grupo sacada cinco minutos antes de comenzar el terremoto. EP

Huyeron. El lógico miedo se apoderó del grupo. Mayte afirma que no supo cómo reaccionar. "Por suerte, mi marido actuó rápido. Cogió a la niña y bajó con ella a la calle, que es donde más seguro se iba a estar", rememora. Ella, tras un pequeño shock inicial, trató de seguir sus pasos, pero se encontró a su alrededor con un montón de sillas tiradas que le dificultaban el paso. Con ayuda dejó atrás el restaurante y se reunió con los suyos en la plaza.

Lo siguiente fue regresar al hotel, situado en una calle muy próxima. Esa fue su suerte. Encontrar hospedaje en pleno centro de Marrakech, donde normalmente es muy difícil dar con habitaciones, fue clave para recoger sus pertenencias y marcharse rápidamente. El cuatro por cuatro en el que viajaban tampoco sufrió ningún daño, al encontrarse en el garaje de un inmueble construido de hormigón.

"De camino al hotel veíamos muchos escombros y gente corriendo. Salimos disparados, porque nos decían que habría réplicas en las siguientes horas. No podíamos estar ni un minuto más allí", sentencia Mayte.

El tráfico en una ciudad como Marrakech ya es caótico en un día normal. Tras un terremoto como este, lo fue mucho más. El cuatro por cuatro tomó, con paciencia y mucha habilidad al volante, la salida y se dirigió hacia Tánger, donde el grupo se subió a un barco (coche incluido) que los devolvió a España, Fue toda una noche de odisea que va a terminar de la mejor manera para ellos, en casa.

Al ser contactados por este periódico se encontraban a la altura de Sevilla. La previsión es que lleguen a Quiroga en las próximas horas. No es, por cierto, la primera aventura arriesgada de Miguel Ángel y Mayte. En 2022 se aventuraron a viajar a Polonia para recoger refugiados de Ucrania recién comenzada la guerra después de la invasión rusa.