El maquinista del Alvia: "No había ninguna señal hasta la curva"

El abogado de Garzón Amo finalizó el turno con una cuestión capital: "¿Hoy en día, con ese despiste, se produciría el accidente?": "No, imposible"
Garzón Amo, durante su declaración en el juicio del Alvia. LAVANDEIRA JR
photo_camera Garzón Amo, durante su declaración en el juicio del Alvia. LAVANDEIRA JR

La premura por inaugurar la línea de Alvia entre Santiago y Ourense en diciembre de 2011, en la antesala de las elecciones generales, con el Gobierno ya en funciones, llevó a que los maquinistas de Renfe, entre ellos Francisco José Garzón Amo, realizasen sus prácticas por la vía 2, puesto que la 1 todavía no había sido abierta al tráfico ferroviario. En esa vía 2, aseguró, sí había una serie de balizas y señales semafóricas que instaban a reducir la velocidad del convoy ante la proximidad de una curva pronunciada como la de A Grandeira, en Angrois.

Esa señalética brillaba por su ausencia, en cambio, en la vía 1, que sería la utilizada por el tráfico ferroviario común y donde sobrevino el fatídico descarrilamiento el 24 de julio de 2013. "Si fuera hoy, con las señales que hay ahora, es imposible que hubiera tenido el accidente aunque me hubiese despistado como ese día", sintetizó, entre lágrimas, el maquinista del Alvia siniestrado, el monfortino Francisco José Garzón Amo, en su declaración judicial durante el juicio del Alvia.

En un Gaiás blindado por la Policía para evitar incidentes tras la agresión del miércoles a Andrés Cortabitarte, exjefe de seguridad de Adif, el maquinista refirió prolijamente la formación –o la ausencia de la misma– de cara al manejo de un Alvia en el trayecto Ourense-Santiago. Una formación que realizó, aseguró, con una "locomotora sin vagones diésel", nada que ver con un Alvia electrificado, y que además tuvo lugar en otra vía distinta.

En la hora y cinco minutos de declaración del monfortino, a ratos con la voz entrecortada, las víctimas observaron la "concatenación de chapuzas" con las que se puso en funcionamiento la línea. "No había ninguna señal hasta que estás en la propia curva, que aparece una limitación a 80, pero cuando la ves ya es tarde, como me pasó a mí", declaró Garzón Amo, que reiteró su "perdón" a las víctimas sumido en el llanto.

El maquinista solo contestó a preguntas de su abogado, que finalizó el turno con una cuestión capital: "¿Hoy en día, con ese despiste, se produciría el accidente?" "No, imposible", contestó el monfortino antes de volver a llorar.