"Cuatro horas de sufrimiento": así fue el complicado rescate del cuerpo de Santiago Durán

La meteorología dificultó las tareas para recuperar al piloto fallecido
Rescate del cuerpo del piloto fallecido. 112
photo_camera Rescate del cuerpo del piloto fallecido. 112

Cuatro horas a pie, en relevos, para cargar el cuerpo de Santiago Durán, el piloto desaparecido cuyo cuerpo pudo ser rescatado el pasado viernes en una zona de difícil acceso en Zamora. Los miembros del Equipo de Montaña de la Guardia Civil de Trives (Ourense) relatan cómo fue el complejo rescate después de varios días de búsqueda, llenos de dificultades.

"Lo que iba a ser un rescate fácil, de los que hacemos normalmente, con apoyo del helicóptero, por culpa de la meteorología se convirtió en cuatro horas de sufrimiento", explica a EFE Fernando Posada, cabo de la Guardia Civil, que se hizo cargo del equipo de montaña que procedió al rescate.

Según recuerda, su equipo estaba en el dispositivo de búsqueda de A Gudiña (Ourense) cuando "se nos avisa de que se ha localizado la avioneta y que vamos a proceder nosotros al rescate".

En este momento el grupo "se puso en contacto con la UHEL (Unidad de Helicópteros) de A Coruña, que nos recogen, preparamos material con camilla, material con cuerdas". Nada más al llegar al lugar del rescate, quiso "la mala suerte de que cambió la meteorología", lo que les obligó a tener que pensar con rapidez cómo efectuar el rescate.

"Entró la niebla y el helicóptero no pudo entrar, nos tuvo que dejar en un campo, situado a 500 metros de desnivel y a unos 2,5 kilómetros del punto" donde se encontraba la aeronave siniestrada. Una vez allí, tuvieron que excarcelar el cuerpo e iniciar la marcha a pie, tanto campo a través como por caminos, algunos prácticamente intransitables.

Junto a ellos estaba un equipo de Zamora y se alertó también a otros dos integrantes del equipo de Trives. En ese momento, tenían claro que tendrían que sacar al piloto a pie y en relevos.

Finalmente, el rescate les llevó casi cuatro horas en total a pie, hasta llegar a una pista que comunica Porto con Pena Trevinca (Zamora), en plena noche cerrada.

"Por zonas en las que a veces sí había camino, pero otras eran de muy difícil acceso, rampas que por la lluvia estaban resbaladizas", detalla. Una vez en la pista, la camilla fue trasladada en todoterreno a Porto y de allí al Anatómico de Zamora.

Las condiciones de meteorología eran adversas, con rachas de viento que llegaron a superar los 70 kilómetros por hora y baja temperatura.

"Lo que iba a ser un rescate fácil, de los que hacemos normalmente, con helicóptero se convirtió en cuatro horas de sufrimiento, donde tienes que estar bien física y psicológicamente porque no sabes lo que te vas a encontrar", prosigue.

De hecho, uno de los análisis que tuvieron que hacer al llegar fue decidir si "volver cuando la meteorología fuese mejor y centrarnos en ayudar a los compañeros de Policía Judicial o decir: nos vamos todos de aquí".

Para llevar a cabo este tipo de rescates, Posada explica que es clave estar "muy bien coordinado", puesto que "el de atrás casi no ve nada, por lo que hay que ir diciéndole". Considera que más que su dificultad, la complejidad de este rescate radicó en que fue "muy físico": "Fueron muchas horas, con mucho peso y por zonas difíciles", con frío y viento.

Pensando en otros rescates de gran dificultad, recuerda el de un barranquista portugués que quedó atrapado en una grieta en Lobios (Ourense) en 2016: "Ese fue más técnico, porque estás colgado todo el tiempo, con cuerdas, analizado la mejor opción", resume.

De hecho, en este caso, utilizaron escudos de los que tienen los antidisturbios para taponar el agua y así poder acceder a él. La preparación para estar en estos equipos como el suyo, el Eirem, es fundamental.

Además del hecho de ser guardia civil, hay que realizar un curso de montaña de un año y superar distintas pruebas físicas, psicológicas y de conocimientos. Durante el año, actualizan su formación en terreno estival e invernal, con sus respectivos planes de instrucción.

Entre las prácticas, está la escalada, rescate en cuevas, barrancos y ya en invierno, escalada en hielo o evacuación de telesillas, todo para estar preparados ante cualquier eventualidad.