Koldo García trabajó en la empresa de un gallego y fue despedido por "chanchullero"

La firma Serramar descubrió irregularidades económicas en la compañía en las que estarían involucrados el exasesor de Ábalos y su hermano Joseba
Koldo García, a su llegada a la Audiencia Nacional. SERGIO PEREZ
photo_camera Koldo García, a su llegada a la Audiencia Nacional. SERGIO PEREZ

Koldo García Izaguirre, quien da nombre al mediático caso que investiga mordidas en contratos durante lo peor de la pandemia y en el que podrían estar implicados multitud de cargos políticos, tiene vínculos con la provincia de Lugo: fue empleado de una empresa de la que era socio un monfortino.

Según fuentes contactadas por este diario, García Izaguirre y su hermano Joseba trabajaron durante la década de los noventa como vigilantes de seguridad en distintas delegaciones de la empresa Serramar, de la que era gerente el monfortino Carlos Somoza; pero en el 2002 fueron despedidos de la firma al constatarse la existencia de irregularidades económicas en las que, presuntamente, ambos estaban implicados.

A esta información se suma el testimonio de un antiguo militar, Julio D., también asociado a la empresa gestionada por Somoza, que asegura que en el año 2000, cuando Serramar comenzó a sospechar de los "chanchulleos" de Koldo García y lo degradó a un cargo más bajo, él ocupó su puesto como jefe del servicio de seguridad.

Según informa el diario El Debate, Julio D. descubrió que el que después sería asesor del exministro de Transporte José Luis Ábalos falseaba las horas de trabajo y cobraba dinero en B, por lo que decidió despedirlo, motivo por el cual García Izaguirre le propinó un puñetazo. 

"Era un chanchullero con contactos", subraya la víctima, que además insiste en que su agresor "siempre estuvo en mundos muy complicados", como el de la "prostitución".

De hecho, la de Julio D. no fue la única agresión en la que se vio envuelto García. En 1991, cuando era vigilante con Serramar de las obras de construcción del vertedero de Góngora (Navarra), causó lesiones a un vecino que protestó por las obras al propinarle una paliza en un descampado junto a otros tres compañeros. Por esta agresión, fue condenado a dos años, cuatro meses y un día de cárcel, penas por la que fue indultado por el Gobierno que presidía José María Aznar.

Las mismas fuentes a las que ha tenido acceso El Progreso precisan que el indulto concedido a García Izaguirre fue como reconocimiento a una acción honorable, ya que alertó a la Guardia Civil de la presencia de terroristas de Eta en una vivienda de Navarra, siendo esa información crucial para detener a todos los integrantes del comando Nafarroa.

Según información publicada por El País en octubre de 2008, la desarticulación de dicho comando se produjo en un momento clave, ya que sus miembros tenían todo dispuesto para atentar en breve: un total de 101 kilos de material para fabricar explosivos, dos revólveres del calibre 38 con su correspondiente munición, bombas lapa y datos de posibles objetivos.

Sin embargo, la supuesta buena acción de García Izaguirre que le valió este indulto, quedó empañada años después, cuando en los Sanfermines de 2010 se vio involucrado en una nueva agresión, esta vez a un menor de edad, por la que fue condenado a una multa de 900 euros por una falta de lesiones.

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