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La autopsia dice que la muerte de Josefa Morandeira fue natural, no por inanición

«Etiología de la muerte en sentido médico-legal: Muerte natural». Es lo que dice la autopsia de Josefa Morandeira, la mujer que falleció en febrero pasado en su piso de la calle Río Navia. Entonces, la Policía Nacional detuvo a su marido, a su hija mayor y a la pareja de ésta como sospechosos de haberla dejado morir de inanición y en una situación de abandono total. Los tres, incluso, llegaron a prestar declaración acusados de homicidio imprudente, si bien poco después la titular del juzgado de Instrucción número 2 limitó los cargos a un delito contra las relaciones familiares.

Josefa Morandeira, de 53 años y con una enfermedad degenerativa en estado muy avanzado, falleció el día 1 de febrero en el domicilio que compartía con su hijo pequeño (14 años), su hija mayor (23), el marido de ésta y el bebé de ambos. Su propio marido, del que llevaba separada más de diez años, seguía acudiendo varios días a la semana a la casa y pagando los gastos.

Pero, según la investigación, el médico que acudió al domicilio encontró éste en tales condiciones que se alertó. La mujer presentaba síntomas de desnutrición y llagas en el cuerpo y la habitación estaba totalmente desordenada e incluso había heces por el suelo. Una semana después de la muerte, la Policía Nacional ordenó la detención del marido, la hija y el yerno como sospechosos de un delito de homicidio imprudente, con la agravante de parentesco. Los tres detenidos fueron puestos a disposición judicial y, tras prestar declaración, fueron puestos en libertad, aunque se mantuvieron los cargos hasta su posterior recalificación, en espera de la práctica de varias pruebas.

La principal de ellas es la autopsia al cadáver, que fue remitida al juzgado correspondiente la semana pasada, casi tres meses después del fallecimiento. En su juicio diagnóstico, el forense detalla: «Tromboembolia pulmonar. Trombosis venosa profunda. Edema cerebral suave. Úlceras de estrés gástricas. Úlcera de decúbito en la cadera (3 grado). Hiperostosis frontal y difusa en la base del cráneo (síndrome de Morgagni Stewart Morel)». Esto le lleva a concluir que la causa de la muerte fue una trombosis venosa profunda, mientras que señala como la causa inmediata del deceso una embolia pulmonar. «Etiología de la muerte en sentido médico-legal: Muerte natural. No existen hallazgos en la autopsia que sugieran existencia de defensa o lucha ni ningún otro signo de criminalidad», es el diagnóstico final.

Este diario se puso ayer en contacto con el abogado de los acusados, César Lodos, que consideró que la autopsia despeja bastante el camino judicial de sus defendidos. En su opinión, este dictamen forense, unido a las pruebas documentales de que la mujer había recibido tratamiento médico constante, que piensa aportar en breve, deberían ser suficientes para que la jueza dicte el sobreseimiento de la causa, que es lo que piensa solicitar de inmediato.

No obstante, el letrado es consciente de que la alarma social creada cuando se dio a conocer públicamente el caso juega en su contra, ya que es difícil que después de todo el revuelo montado la Fiscalía apoye este sobreseimiento.

Lo que sí parece probable, a la vista del informe de la autopsia, es que se elimine de raíz el supuesto más grave al que se podían enfrentar sus acusados dentro del delito genérico contra las relaciones familiares. Éste supuesto implica una dejación de cuidados hasta dar como resultado la muerte, lo que parece descartado con el diagnóstico de muerte natural. En este caso, los acusados se podían enfrentar a una pena de entre 1 cuatro años de prisión. Si se mantuviera el delito, pero en su apartado de dejación de obligaciones, las penas máximas se mueven entre los tres y los seis meses de prisión.

Los familiares de la fallecida han defendido en todo momento su inocencia y han achacado el estado en que se halló el cadáver al proceso del alzhéimer que tenía Josefa. Según ellos, la mujer pasaba etapas en las que no comía en días, se negaba a levantarse de la cama e incluso se arrancaba y tiraba los pañales para adultos que usaba.

LA HIJA
«Que los que me han machacado sepan que no la dejé morir»
Lorena, la hija que se encargaba de cuidar a Josefa y a su hermano pequeño, además de a su propio bebé, se mostró ayer contenta porque por fin puede demostrar «a todas esas personas que me estuvieron machacando y señalando hasta ahora que yo no dejé morir a mi madre». La joven, de 23 años, indicó que el resultado de la autopsia «no nos devuelve a mi madre, pero nos ayuda a superar esto».

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