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La Policía dice que el acusado de matar a Denise Pikka confesó el asesinato

Miguel Ángel Muñoz Blas
Miguel Ángel Muñoz Blas
El cuerpo de seguridad señala que el trabajo fue "titánico" para localizar a la peregrina estadounidense

Uno de los policías que participó en la reconstrucción del crimen de la peregrina estadounidense Denise Pikka Thiem ha señalado este miércoles que el acusado de su asesinato, Miguel Ángel Muñoz Blas, confesó voluntariamente los hechos y explicó con detalle cómo la había matado. 

"Calma, calma, que ya os llevo yo", ha asegurado el agente que les dijo el acusado cuando le preguntaron por alguna cuestión relativa a la muerte de la peregrina cuando reconstruyeron el crimen en presencia de la jueza. 

Este agente de la Policía Nacional ha testificado este miércoles en el juicio que se sigue en la Audiencia de León contra Miguel Ángel Muñoz Blas, de 41 años, acusado del asesinato de Denise, que supuestamente cometió el 5 de abril de 2015, el mismo día de su desaparición. Según ha explicado, Muñoz Blas les indicó "con precisión" donde había enterrado inicialmente el cadáver y el lugar al que lo trasladó con posterioridad ante el temor al que fuera hallado debido a las numerosas batidas que las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado hacían por la zona. 

"En el caso de las manos no fue tan preciso como con el cadáver y acotó una zona muy amplia", ha señalado el agente interrogado este miércoles

También ha señalado que admitió que había cortado las manos a la estadounidense para borrar pruebas y que las había enterrado. 

"En el caso de las manos no fue tan preciso como con el cadáver y acotó una zona muy amplia, y aunque se trataron de localizar no ha sido posible", ha señalado el agente, que ha considerado que posiblemente el acusado sabe donde las enterró. 

Otro agente de la Policía Nacional que ha testificado este miércoles ha declarado que la detención del acusado se llevó a cabo con todas las garantías en relación al recurso planteado por su defensa, que llegó a solicitar la nulidad del proceso por irregularidades. 

TRABAJO "TITÁNICO". Asismismo, la policía que dirigió la investigación para tratar de localizar a la peregrina estadounidense ha asegurado que el trabajo que se desplegó fue "titánico", se siguieron muchas pistas y desde el primer momento se tuvo constancia de que su desaparición no había sido voluntaria. 

La inspectora jefe de la Policía Nacional de Astorga (León) ha explicado que aunque las pistas que se siguieron fueron muchas, incluso fuera de España, el acusado se convirtió desde el principio en el principal sospecho por su perfil y por el hecho de que dos peregrinas, una alemana y otra china, habían denunciado previamente a la desaparición de Denise agresiones en las cercanías de su vivienda

El acusado mantuvo una conversación con su expareja de 45 minutos un día después de la desaparición de la peregrina

Al respecto, ha confirmado que las señales orientativas del Camino de Santiago en la zona fueron manipuladas para dirigir a los peregrinos hacía la vivienda del acusado, y después de presentadas estas denuncias fueron colocadas en el lugar original. También le señaló como sospechoso en un primer momento, según ha explicado la agente, la declaración de varias personas que aseguraron que habían visto al acusado hostigar a varias peregrinas. Ha explicado, además, que las peregrinas que presentaron denuncias no pudieron identificar a su agresor porque este actuó encapuchado, aunque su altura y complexión coincidía con la de Muñoz Blas. 

Según la jefa de la investigación, en la primera batida que se hizo cerca de la casa del acusado se contactó con él, quien en todo momento se mostró "muy nervioso", para preguntarle si había visto a la peregrina, lo que negó. También ha señalado que una vez que fue sometido a vigilancia se constató que el acusado dejó de utilizar el teléfono móvil y empezó a acudir al locutorio de Astorga. 

Ha explicado que el día después de la desaparición de la peregrina mantuvo una conversación de más de 45 minutos con su expareja cuando lo habitual era que sus llamadas apenas duraran un par de minutos, lo que podría reflejar la necesidad de una descarga emocional, sin que ello implique que le confesara el crimen. 

La inspectora jefe ha declarado que en el primer registro de la vivienda del acusado se encontraron dentro de un sobre, en un pequeño zulo, 38.000 euros en efectivo, aunque quedó en libertad porque no se encontraron pruebas que le incriminaran. En su declaración no ha dudado de la culpabilidad del acusado y ha asegurado que "hubiera sido imposible encontrar" el cuerpo de la peregrina sin las indicaciones que él mismo dio tras su detención en Grandas de Salime (Asturias).

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