La septuagenaria que sobrevivió al crimen de Xermade contradice al acusado

Domitila Rodríguez Souto, la septuagenaria que logró sobrevivir al asalto de su casa de Burgás, el mismo en el que fueron asesinados su marido, Víctor Hermida, y su hijo Eulogio, prestó declaración en la tarde de este lunes en la Audiencia Provincial de Lugo y, con su testimonio, contradijo la versión de los hechos que esta mañana había dado el único imputado, Brais Lozano.

Aunque Lozano declaró que incluso le dijo a Domitilia Rodríguez que se hiciese la muerta para que el otro detenido por el doble crimen, Juan José Calaza —conocido como El Pibe—, no siguiese golpeándola y mantuvo que no participó directamente en la agresión que le costó la vida a Eulogio y Víctor Hermida, la versión de los hechos que contó por la tarde la septuagenaria ante el jurado popular fue distinta.

Domitila Rodríguez Souto explicó que oyó ladrar a uno de los perros que dormían dentro de casa; después, oyó a dos personas en la habitación de su hijo Eulogio. Posteriormente, escuchó cómo su hijo gritaba de dolor en dos ocasiones y, seguidamente, dos individuos encapuchados entraron en su habitación. Uno de ellos, "el más bajo", precisó, la cogió por las "dos manos" y la arrastró por el suelo y por las "catorce escaleras" que había entre la planta baja y el primer piso de la casa "como si no pesara nada".

Según su relato, el individuo que la arrastró por las escaleras la dejó "tirada en el suelo de la cocina" y le arrojó a su lado a los dos perros que dormían en la casa, uno de ellos muerto y el otro herido, pero en ningún momento le dijo "nada". "No supe qué voz tenía", matizó la superviviente.

A preguntas del fiscal, explicó que pudo estar más de "un cuarto de hora" tirada en la cocina, por sus heridas y porque estaba "asustadísima". Pasado ese tiempo, relató, la misma persona vino a buscarla y volvió a arrastrarla por las manos, "con un salero bárbaro", escaleras arriba.

Domitila Rodríguez afirmó que la persona que tenía el hacha en la mano le preguntó por el dinero y la golpeó, mientras que la que estaba al lado, el mismo individuo que la había arrastrado por las escaleras "estaba ahí" sin hacer nada por impedirlo.

La defensa de Lozano le preguntó si en algún momento alguno de los dos encapuchados se dirigió al otro para pedirle que parase con la agresión, pero la septuagenaria contestó que no. "No vi tal cosa", indicó.

"Cuando vi que tanta sangre salía de mí y corría por la habitación, perdí el conocimiento", dijo la anciana.

También prestó declaración en la tarde de este martes el responsable del sección de Homicidios y Secuestros de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y jefe de la investigación, quien precisó que Brais Lozano negó en una primera declaración como testigo haber estado en la casa de Burgás. Sin embargo, una colilla encontrada en las inmediaciones de la vivienda, situó su ADN en el lugar de los hechos.

El juicio se reanudará este martes en la Audiencia Provincial a las diez de la mañana.

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