La contracrónica | Mensajes en tiempo y forma

Los candidatos fueron rigurosos con la puntualidad y el código de colores que reclama la cita

En la previa de todo debate electoral, la estrella, más que los contendientes, son los politólogos. ¿Qué mensaje hay en el atuendo de los candidatos? ¿Parecen serenos? ¿Es franca su sonrisa? "El fútbol está sobreanalizado", lamentaba Pablo Aimar sobre un exceso de lupa que a su juicio condicionaba el juego y la naturalidad de sus pupilos de la sub-17 argentina. En es-tos debates quizás ocurra igual.

Nadie se hubiera extrañado este lunes de que las instalaciones de la CRTVG estuvieran en una pedanía de Londres. Hubo puntualidad británica en los cinco convocados, incluido un Rueda al que su familia acusa de que su "único" defecto es el de llegar siempre tarde. Quien se encontró las puertas cerradas fue Álvaro Díaz Mella, de Vox. Tampoco le habían citado, pero no se resignó a seguir el evento entre rosas y pizzas, como Lara Méndez.

Este respeto por los tiempos les permitió un generoso repaso de última hora, cada uno, como los boxeadores, con cuatro asesores que les masajean los hombros, les refrescan la nuca, les aplican vaselina en las cejas y les dan las instrucciones para lanzar ofensivas contundentes y fajarse en defensa. A alguno de ellos ya se les vio llegar junto a sus aspirantes: Mar Pichel con Lois y Rubén Cela con Pontón. El nacionalista no fue el único asesor lucense con derecho luego a dar los apuntes finales en el plató, ya que también estuvieron César Mogo con Gómez Besteiro y Adrián Rodríguez con Rueda. En cuanto a políticas de movilidad, los aspirantes de PP, BNG y PSOE arribaron a San Marcos a bordo de coches particulares, a diferencia de las dos candidatas de las fuerzas "significativas", que lo hicieron en taxi. Qué golpe de efecto hubiera sido subir en bicicleta.

Y todos, de nuevo, fueron bastante cumplidores con el pantone recomendado: azul popular en la corbata de Rueda, granate en la de Besteiro, un blanco dominante en el traje de Pontón que suele asociarse al empoderamiento femenino, blusa morada -también feminista, también de Podemos- en Faraldo. Lois quizás aportó un matiz bermellón en su vestido frente al fucsia institucional de Sumar. Y eso que ella sí es politóloga profesional. La experiencia bien le puede dar para una investigación de campo, en primera persona. Eso siempre que todo este cúmulo de apuntes sirva para extraer cualquier conclusión, en especial en estos tiempos de hiperinformación en los que no hay día sin su meme, su reacción o, en definitiva, su gesto de cara a la galería.

Pero tal vez todo cuente. Genio en lo suyo -era el ídolo de Messi-, Aimar también avalaba la idea de que, en el fútbol -en la política-, el estado de ánimo es lo que nos permite conseguir lo imposible.

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