Muere a los 52 años el fotógrafo ferrolano Carlos Caraglia

El aventurero, al que se le diagnosticó un tumor cerebral inoperable, proyectó rodar 'My last two years', un documental sobre la etapa final de su vida
Carlos Caraglia. EFE
photo_camera Carlos Caraglia. EFE

El aventurero y productor audiovisual ferrolano Carlos Caraglia falleció este lunes a los 52 años a causa de un diagnóstico de tumor cerebral, por el que proyectó rodar My last two years, un documental sobre la etapa final de su vida. 

En una entrevista con Efe en noviembre de 2021, contó que el tumor era "inoperable" y que un doctor le había dado una "esperanza" de vida de dos años. Finalmente, ese plazo no se ha cumplido y su muerte se ha desencadenado apenas diez meses después de dicho diagnóstico.

Conocido en su entorno desde niño como Bacalao por su íntima relación con el mar, fue vigilante en la playa de A Frouxeira, en Valdoviño (A Coruña), una de las más extensas del norte de Galicia.

Su trayectoria se completó con trabajos como instructor de buceo en Baleares y también desplegó misiones como un viaje a la Antártida para retratar el efecto del cambio climático. 

Suyas son producciones como El viaje polar o El lado humano, esta exhibida en Filmin y que analizó el inicio de la pandemia en España.

Caraglia, nacido en Inglaterra en 1969, contó a Efe en noviembre de 2021 que se había tomado "muy bien" la noticia de su enfermedad, que afrontó "con muchísima tranquilidad". Aseguró que había tenido "una vida privilegiada" y que lo que era "inoperable pasó a ser dos años, un gran regalo". "Tampoco hay que hacer quinielas; quiero vivir con la misma intensidad, probablemente con más tranquilidad", dijo.

Sobre su situación, declaró que había recibido "un tiempo extra que me parece maravilloso" tras haber sufrido dos infartos que le situaron "muy cerca de la muerte en varias ocasiones". 

Inició la negociación con plataformas internacionales para distribuir My last two years, el reflejo de "un proyecto de vida muy bonito" que partió de la grabación de su propia operación. 

Quiso "saborear al máximo" lo que le quedaba y ahora deja un vacío que resuena en toda la comarca de Ferrol.