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Multitudinario adiós en Poio a los tres marineros del Nuevo Marcos

La iglesia del monasterio de San Xoán se quedó pequeña para despedir a las tres víctimas del naufragio del Nuevo Marcos

La iglesia del monasterio de San Xoán de Poio se quedó pequeña para acoger el funeral por los tres marineros fallecidos el miércoles de madrugada tras chocar el Nuevo Marcos, en el que faenaban en la ría de Pontevedra, contra una batea.

Las tres víctimas, Francisco Castiñeiras Sabarís; Florentino Carballa Viñas y Jesús Ligero Abilleira, eran vecinos de Campelo, un lugar sumido en el dolor, al igual que todo el municipio pontevedrés. 

En la homilía, el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, calificó de "tragedia" este suceso y expresó su "admiración por el trabajo de la gente del mar" y el "valor" de su "dignidad". 

Al multitudinario sepelio por los tres marineros han acudido numerosos trabajadores del sector pesquero y marisquero, representantes de las cofradías de la ría de Pontevedra y de la Federación Provincial de Cofradías, así como del ámbito sindical. 

Entre las autoridades, ha destacado la presencia de los conselleiros de Mar, Rosa Quintana, y de Presidencia, Alfonso Rueda, junto con el presidente de Portos de Galicia, José Juan Durán, así como el alcalde de Poio, Luciano Sobral, y el presidente de la Federación de Confrarías de Pontevedra, entre otros.

Julián Barrio se ha referido a las víctimas mortales de este accidente marítimo como "seres entrañables" que formaban parte de la "convivencia" y la "cercanía" de los habitantes de esta localidad, a los que ha tratado de transmitir "consuelo" en estos momentos de "dolor".  Además de invocar a la Virgen del Carmen como patrona de los marineros, el arzobispo de Santiago ha apelado a la necesidad de que "los barcos cuenten con los recursos necesarios que alivien" los "esfuerzos" de los pescadores y les "ayuden a superar las dificultades del trabajo en el mar, siempre expuesto a lo imprevisto".

Precisamente, el patrón mayor de Bueu, José Manuel Rosas, ha lamentado que este siniestro "no va a ser el último", ya que los marineros trabajan en un "ambiente hostil que da muy pocas oportunidades" en casos como el choque contra una batea que produjo el fatídico accidente.  "Hay pocas posibilidades de sobrevivir, se salvaron los que tenían más capacidad física", ha añadido, en alusión a Carlos Carballo y Adrián Ligero, hijos de dos de los fallecidos. 

AUTORIDADES. Por su parte, el conselleiro de Presidencia ha eludido valorar el siniestro del Nuevo Marcos alegando que "se acaba de producir" y que "todavía se están recabando datos". En esta misma línea, su homóloga de Pesca ha insistido en que se trata de "momentos complicados" en los que hay que "respetar a los que vivieron el accidente". 

Rosa Quintana ha precisado que el hundimiento de este pesquero motivará la convocatoria de la comisión de seguridad para hacer un análisis del accidente y elaborar propuestas de mejora. La titular de Mar, para quien este percance se podría haber producido "en cualquier otra ría", lo ha equiparado con "accidentes que ocurren en cualquier trabajo". 

En cuanto a la implicación de la Consellería do Mar en la puesta en marcha de medidas de prevención, Rosa Quintana se ha referido a la señalización de los polígonos de bateas demandada por el sector a raíz de este suceso.  Si bien se trata de un "tema complicado" con competencia autonómica, la conselleira ha explicado que "se está haciendo un estudio" y ya se le ha trasladado un borrador al Ministerio de Fomento para que analice si se ajusta a la normativa. 

En cuanto al polígono de bateas contra el que se produjo la colisión del Nuevo Marcos, Rosa Quintana ha señalado que "lleva muchos años" en esa ubicación y "nunca pasó nada". 

LA TRAGEDIA. El 27 de abril de 2017 entró en la historia negra de la ría de Pontevedra. Unos pocos minutos resultaron suficientes para que el Nuevo Marcos, un pesquero de doce metros de eslora, se fuese a pique muy cerca de la Illa de Tambo, sesgando la vida de tres marineros de la localidad poiense de Campelo. Los hijos de estos dos últimos, Carlos Carballa y Adrián Ligero, consiguieron salvar sus vidas de dos formas muy distintas. Mientras que el primero logró agarrarse a una batea, el segundo tuvo los arrestos de nadar durante una hora y media hasta llegar a la playa de A Canteira, en Combarro, donde fue auxiliado por un vecino que se encontraba paseando por las inmediaciones del puerto deportivo.

La tragedia sobrevino poco después de las cuatro de la madrugada. Tras descargar sus capturas en Marín, la tripulación del Nuevo Marcos puso rumbo al muelle de Combarro, tal y como era su costumbre. Sin embargo, por causas que todavía se desconocen, la embarcación chocó contra una de las bateas situadas en el polígono más próximo a la playa principal de Tambo.

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