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Dos policías de A Pobra, héroes al salvar a una mujer atragantada

Diego, uno de los dos policías que salvaron a una mujer de morir atragantada en A Pobra. TVG
Diego, uno de los dos policías que salvaron a una mujer de morir atragantada en A Pobra. TVG
Le practicaron la maniobra de Heimlich y desobstruyeron sus vías respiratorias, pero temieron por su vida: "Xa estaba comezando a coller unha entoación azul nos beizos", relata Diego Lamas

Marcos Rodríguez y Diego Lamas, los policías que salvaron a una mujer en A Pobra. TVGLa magia de los Reyes no solo es cosa de niños. En ocasiones son los adultos los que protagonizan los episodios más memorables de un día que queda marcado a fuego en el calendario vital desde la infancia. Y eso fue justo lo que le ocurrió al lucense Diego Lamas Longarela y a su compañero Marcos Rodríguez Iglesias, dos policías locales de A Pobra do Caramiñal que, durante la cabalgata de esa localidad coruñesa, le entregaron a una vecina el mayor regalo posible: la vida.

Esta pareja de agentes colaboraba en el dispositivo del desfile de los Reyes Magos cuando recibió un aviso de Protección Civil sobre una espectadora en apuros. "Xa nos dixeron que era unha muller de avanzada idade atragantada cun caramelo", relata Diego Lamas, que lleva seis meses destinado en A Pobra. Entonces, se dirigieron de inmediato al lugar, una tarea nada sencilla debido a la aglomeración de gente.

"Estabamos a unos 500 metros, dos que fixemos os 300 primeiros no coche; pero alí xa non se podía pasar pola xente e fixemos o resto a pé", explica un Lamas que recuerda la "dificultade" que tuvieron para atravesar por en medio de los vecinos. "Era a zona de maior concentración de xente", aclara.

En su afán por colaborar, los presentes se acercaban demasiado a los agentes: "Un dos problemas foi que a xente agobiaba moito"

Una vez en el lugar, el marido de la víctima les explicó que padecía alzhéimer y no reaccionaba. "Foi un problema engadido porque ela non podía falar, explicarse nin colaborar, por exemplo, tosendo cando llo pedíamos".

Diego y Marcos le practicaron la maniobra de Heimlich, "por quendas". La situación era de extremo riesgo, pues aunque la obstrucción de las vías respiratorias no era total, había transcurrido bastante tiempo desde que se produjo el suceso.

"Pensa que xa se tarda en dar o aviso, logo o tempo que nos levou percorrer eses 500 metros, chegar alí e facerse coa situación, iniciar a manobra... Puido estar facilmente oito ou nove minutos atragantada", recuerda Diego Lamas, que detalla a la perfección la gravedad del momento: "Empezaba a coller cor azul nos beizos".

Es la segunda vez que Lamas usa la maniobra de Heimlich para desobstruir las vías respitatorias: "A primeira foi coa miña filla pequena, que se atragantou cun chupa-chups"

Al final, turnándose con su compañero para realizar la maniobra de Heimlich, "na última" el caramelo salió. De repente, toda la angustia se transformó en júbilo y empezaron las fecilitaciones a los héroes. "Excepto o marido, que estaba casi chorando aínda recuperándose do susto", cuenta Diego Lamas a AGN.

Eso sí, los agentes también tuvieron tiempo para, en cierto modo, realizar una recomendación a modo de reproche. "Un dos problemas foi que a xente agobiaba moito". Y es que, en su afán por colaborar, se acercaban demasiado y lanzaban una batería de ideas y sugerencias, ofrecían agua... Y aunque todo lo hacían con buena intención, en esos casos lo mejor es dejar espacio para trabajar a los profesionales.

"XA LLA FIXEN Á FILLA". La maniobra de Heimlich para desobstruir las vías respitatorias se enseña en la formación de la Policía Local. Sin embargo, Diego Lamas ya la conocía de antes. "Eu estudei Agrícola e, ao rematar, traballei en Aspnais, onde a aprendín", recuerda este agente de 42 años.

Además, la de A Pobra no fue la primera vez que la puso en práctica. "Foi a segunda vez. A primeira foi coa miña filla pequena, que se atragantou cun chupa-chups", recuerda el policía lucense, que este lunes, ya recuperado de la tensión del momento, disfrutaba de las fecilitaciones de vecinos, compañeros y otros agentes.

Dos policías de A Pobra, héroes al salvar a una mujer atragantada
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