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Siete preguntas siete años después de Angrois

Mensajes renovados estos días sobre las vías en Angrois. LAVANDEIRA JR
Mensajes renovados estos días sobre las vías en Angrois. LAVANDEIRA JR
Aunque parece que sobre Angrois está todo dicho y escrito, todavía hay incógnitas en el aire

Este viernes se cumplen siete años del accidente ferroviario más grave de la democracia en España, el que segó 80 vidas a bordo del Alvia a las puertas de Santiago. Desde entonces, la instrucción judicial de la causa y la investigación paralela en el Congreso y en Europa han generado tanta literatura sobre lo ocurrido el 24 de julio de 2013 en Angrois que muchos ciudadanos podrían redactar un atestado del suceso casi de memoria. Pero eso no significa que no haya cuestiones por responder.

¿Cuál fue la causa real?
La versión oficial apunta a un "error humano" del maquinista, Francisco Garzón Amo, que entró en una curva de A Grandeira a 191 por hora cuanto tenía que haberlo hecho a 80. Detrás del despiste estaría una llamada interna a su móvil corporativo, realizada por uno de los revisores del tren que viajaba en uno de los vagones. 

Sin embargo, extraoficialmente hay muchos más frentes abiertos a la hora de buscar la causa. Desde el diseño de la propia vía, que obliga a una reducción brusca de velocidad en un espacio muy corto, hasta una supuesta homologación deficiente del tren, la ausencia de sistemas de seguridad propios de un trazado de alta velocidad, etc. 

¿Por qué no había ERTMS?
Buena parte de las incógnitas de Angrois pivotan, siete años después, alrededor de esta cuestión. El ERTMS, un sistema de seguridad y frenado del tren empleado en la alta velocidad, estaba instalado en la práctica totalidad de la línea Ourense-Santiago, pero desconectado en el tramo de Angrois. ¿La razón? Oficialmente se asegura que generaba interferencias en el software a bordo del Alvia que provocaban retrasos en los trenes. Pero extraoficialmente se apunta también a cuestiones de ahorro económico e incluso a guerras ocultas entre las empresas suministradoras del sistema.

¿Era realmente alta velocidad?
También es una pregunta difícil de responder. En su día, el Gobierno la vendió como la llegada de la alta velocidad a Galicia. Los primeros trenes circularon el 10 de diciembre de 2011 y los poderes de la época hablaban de Ave con frecuencia. La mayoría del trazado y la seguridad fueron diseñados
como alta velocidad, pero la entrada en Santiago y Ourense no se completó como tal, quedando como un oasis. Y en uno de esos oasis se produjo el fatal siniestro.

La ausencia del ERTMS en ese tramo, el trazado o la composición del tren generan aún dudas

¿Es el Alvia un Frankenstein?
Otra duda en el aire. La serie 730 del Alvia es un tren convencional que se acabó convirtiendo en un híbrido con el tiempo por exigencias del guion. Por ejemplo, tiene ancho variable para circular por vías de ancho europeo e ibérico. Además, se le incorporó un vagón técnico detrás de cada locomotora eléctrica para que pudiese circular con tracción diésel, lo que le permite por ejemplo cambiar en Monforte para ir a Lugo sin necesidad de cambiar la máquina. Esos vagones técnicos son muy pesados, lo que según algunas fuentes desestabiliza el conjunto. 

Ese es el argumento principal que usa el documental Frankenstein-04155, que habla de otras deficiencias técnicas de un tren hecho a remiendos, mientras que otras voces del sector garantizan la seguridad de este tren de Talgo. 

¿Por qué no se investiga más?
Europa dijo desde el principio que la investigación oficial del Gobierno español, acometida por la Ciaf, no era independiente porque ese organismo depende del ministerio de Fomento, igual que Renfe y Adif. Es decir, que los responsables se investigan a sí mismos. Pero no parece que vaya a haber más pesquisas oficiales, en parte por interés político. Aquí entraría en juego la teoría del pacto de la curva de Ana Pastor y Pérez Rubalcaba acordado horas después del siniestro sobre las vías de Angrois: PP y PSOE cerraban filas con una especie de pacto de no agresión. 

¿Se implican los políticos?
Los políticos abrieron una comisión de investigación de Angrois, pero como ocurre con casi todas, no sirvió para nada. "¿Qué quieren ocultar?", preguntaban ayer mismo las víctimas. "Algo tiene que pasar porque, si no, no es normal que no investiguen". Los políticos se escudan en que está
abierta la vía judicial y que hay que respetarla e interferir lo mínimo en ella.

¿Cuándo será el juicio?
Es difícil de concretar. La causa ya estaba cerrarda y se barajó incluso este año para la vista, pero se reabrió para investigar el supuesto borrado de datos sobre el tren de Talgo. El cambio de jueces tampoco agilizó un proceso que apunta, como muy pronto, a 2021.

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