"El protocolo no es algo del pasado, es un trabajo que consigue que los actos fluyan"

"Si nuestro trabajo está bien hecho, no se nota", porque significa que esa charla o entrega de premios han ido según lo previsto. Por eso la ferrolana Nuria Picos Piñeiro quiere visibilizar más la labor de protocolo y llevarla a los 313 concellos. Con esos retos, y "mucha ilusión", asume el cargo de delegada en Galicia de la Asociación Española de Protocolo.

Asistentes a una conferencia. PIXABAY
photo_camera Asistentes a una conferencia. PIXABAY

¿Qué retos afronta como nueva delegada en Galicia de la Asociación Española de Protocolo?
Me gustaría, en primer lugar, hablar con las cuatro diputaciones porque soy consciente de que muchos de los 313 concellos, sobre todo los más pequeños, no tienen personal de protocolo y en muchos casos nos llaman porque no saben cómo preparar un acto o cómo actuar ante determinadas cuestiones. Por tanto, me gustaría plantear una colaboración y articularla a través de las diputaciones. Quizás a través de una red de teléfono de apoyo, cursos de formación... Habría que matizarlo pero es un punto que me parece importante. Y por otro lado, me gustaría que en determinados ayuntamientos con mucha actividad protocolaria contemplaran crear plaza de protocolo, que no están reñidas con los profesionales en comunicación. Son retos que asumo con mucha ilusión. Además, quiero que nuestra profesión se vea como algo necesario, no como algo del pasado.

¿Tiene la sensación de que se percibe como algo de otro tiempo?
El protocolo ya no debe entenderse como algo encorsetado, digno de una corte barroca, sino como un buen hacer que consigue, sin que se note, limar posibles asperezas y acercar posturas. Por ejemplo, si hay un presidente de un partido y un alcalde de otro, decidimos cómo sentarlos según sea más adecuado. Tratamos, con la ayuda de las nuevas tecnologías, que nos han facilitado muchísimo las cosas, de crear y transmitir una imagen que se plasma luego en los medios de comunicación.

Nuria Picos Piñeiro, nueva delegada en Galicia de la Asociación Española de Protocolo. EP
Nuria Picos Piñeiro. EP

¿Qué funciones desarrolla la Asociación Española de Protocolo?
La asociación surge en 1992. Con el paso de los años, en las comunidades y ayuntamientos fueron surgiendo figuras nuevas, como el Valedor do Pobo, y nosotros velamos por la unidad de criterios y por una defensa de la profesión.

¿En qué consiste el día a día en las tareas de protocolo?
Desde el inicio hay que seleccionar correctamente a las personas a las que vamos a invitar, que es lo más básico. A partir de ahí, debes buscar un espacio que sea acorde a lo que se busca y, a continuación, hacer un diseño y dotarlo de unos medios técnicos. Por último, hacer un ordenamiento de tal forma que el día de la puesta en escena todo fluya: que cada uno sepa dónde se tiene que sentar, que se cumplan los tiempos al salir al escenario a hablar....

¿Y cuáles son las claves para que un acto salga bien?
En un trabajo de campo previo que, cuando está bien hecho, no se deja ver. De entrada hay que seleccionar adecuadamente a los participantes, que vayan acorde al acto. Y también es muy importante el escenario. Un acto solemne, como la entrega de las Medallas Castelao, exige un entorno con significado especial, como el Panteón de Galegos Ilustres. Si en cambio se trata de charlas o cursos, piden un escenario más limpio, más moderno, con unas butacas... Es estudiar el tipo de acto y qué personas pueden encajar. Y a partir de ahí trabajarlo mucho.

¿La etiqueta también les atañe?
Se han relajado mucho las normas, afortunadamente. En ocasiones sí sugerimos, para facilitar las cosas, un dress code. Sugerir, pero no exigir. Y siempre reglas genéricas. Por ejemplo: señores con americana y señoras en traje corto. Pero si alguien no sigue la sugerencia, perfecto igualmente, no se le va a discriminar. Después hay actos más rigurosos, como en el Palacio Real, que sí requieren una determinada etiqueta.

Salvo en la Casa Real, no hay obligaciones de etiqueta, solo sugerimos. Por ejemplo: americana en varón, traje corto en mujer

¿Hay un problema de intrusismo en el protocolo?
A título personal, creo que sí. En estos últimos años se ha considerado el protocolo como algo retro y antiguo y se han potenciado mucho más los gabinetes de comunicación. Y estos gabinetes, en muchos casos, juegan el doble papel: se encargan del protocolo y la comunicación. Y por otro lado, es una materia en la que parece que todo el mundo sabe y está dispuesto a ejercer. Y a veces se nombra a gente sin la titulación adecuada, lo que hace un flaco favor a la profesión. Si yo necesito un cirujano y me envía un currículum el mejor abogado de España, no me vale para operar en quirófano.

¿Y qué formación se necesita para dedicarse al protocolo?
Desde 2011 hay un grado en protocolo y organización de eventos, además de varios másteres, y ya hay gente formada en la materia. Los que no hemos tenido la suerte de formarnos en el grado fuimos haciéndolo a lo largo de los años y con la experiencia.

Precisamente, usted lleva 31 años como técnico superior de protocolo en Presidencia de la Xunta. ¿Es fundamental esa experiencia?
Es importante, como en todos los ámbitos.

¿Qué consejo le daría a un joven que quiera iniciarse en protocolo?
Lo animaría porque es un trabajo muy creativo, enriquecedor y dinámico, aunque a veces no se reconozca en su justa medida. Le diría que estudie y que nunca se olvide de los idiomas.