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La réplica a la velutina está en el aire

Un dron equipado con una pértiga retráctil que inyecta veneno en un nido de velutinas. AEROCÁMARAS
Un dron equipado con una pértiga retráctil que inyecta veneno en un nido de velutinas. AEROCÁMARAS
La Xunta acelera un proyecto de la firma lalinense Aerocámaras basado en aniquilar avispas asiáticas con drones. Jaime Pereira, ideólogo del proyecto, explica sus entresijos y cree que podría reducirse la plaga

Hay una serie de privilegiadas especies del reino animal que apenas tienen depredadores. Es el caso del tigre, el oso polar, la orca... y la avispa asiática. Solo teme al abejero europeo, un ave cuya presencia en Galicia no llega ni por asomo para hacer frente a los cientos de miles de velutinas que sobrevuelan cada verano la comunidad. Pero a falta de enemigos naturales, el hombre puede haber dado con su antídoto, una nueva especie que también vuela, es venenosa e incluso hace un zumbido similar: el dron exterminador de avispas.

La empresa lalinense Aerocámaras es el paradigma de cómo las nuevas tecnologías pueden solucionar nuevos problemas. La clave está en actuar rápido y de forma eficiente, como hicieron los técnicos de esta compañía que emprendió su vuelo parejo al de la avispa asiática en Galicia, hace siete años. El resultado de este trabajo es un dron que accede a los nidos de velutinas y, con una pértiga retráctil, inyecta veneno en su interior, fulminando a los más de 10.000 ejemplares que moran en cada uno. De dar con las guaridas de estos insectos, tarea difícil al estar muchas veces camuflados entre la vegetación, se encarga otra aeronave no tripulada equipada con sensores de localización.

El potencial de esta peculiar patrulla de depredadores con hélice en la lucha contra la plaga de la velutina ha sido reconocido por la Xunta, que ha incluido este proyecto de Aerocámaras —denominado Drone Velutina 2.0— entre los seis seleccionados en el Business Factory Aero (BFAero), el programa de aceleración del sector con mayor dotación de apoyo económico de Europa, respaldado por multinacionales como Indra y Babcock. Así, la empresa lalinense recibirá del Gobierno gallego 50.000 euros destinados únicamente al ámbito de los drones antivelutinas que podrán ampliarse en forma de préstamos.

Para Aerocámaras, la importancia de ser incluida en el programa BFAero "va más allá del dinero". "Que la Xunta confíe en nosotros es esencial para que lo hagan otras comunidades como Castilla o Asturias, donde ya tenemos mercado, y otros países europeos que también sufren la plaga de las velutinas y a donde queremos llegar como son Francia, Bélgica, Alemania y Portugal", explica a AGN el consejero delegado de la compañía, el lalinense Jaime Pereira. 

El apoyo de la Xunta no solo es importante por el dinero: si ellos confían en nosotros lo harán también otras comunidades y países"

Si la internacionalización es el principal objetivo de Aerocámaras con su sistema de drones antivelutinas desde el punto de vista del negocio, desde el técnico lo es la implementación de la fase de localización de nidos, en la que están ahora mismo inmersos los técnicos de la compañía. Y es que mientras que «la tarea de exterminio está ya totalmente desarrollada», en la de ubicar las moradas de las velutinas aún quedan cosas por hacer. "El sistema de localización se basa en un complejo mecanismo con sensores y un láser escáner que identifica los nidos en base a su forma, textura y color. Va haciendo barridos por GPS y después sube los datos a un software. Cada sensor cuesta 150.000 euros, por lo que solo disponemos de uno. Ahí entra en juego la financiación externa", relata Pereira.

LOCALIZAR ES CLAVE. Aunque el culmen de Drone Velutina 2.0 es la exterminación mediante el veneno con la pértiga, el CEO de Aerocámaras recalca que «la fase de localización es igual de importante, porque la gente se fija en los nidos que se detectan en entornos habitados», los cuales generan una evidente preocupación por la proximidad a personas, pero el verdadero peligro global "está en los miles de nidos existentes en áreas despobladas como son las Fragas do Eume o el Xurés". En esos parajes cientos de miles de avispas asiáticas campan a sus anchas y cada año son más, por lo que es necesario ponerle freno. En este sentido, el objetivo de Aerocámaras es estudiar con sus drones todas estas zonas, ubicar los nidos y, posteriormente, liquidarlos.

[El CEO de Aerocámaras, Javier Pereira]El CEO de Aerocámaras, el lalinense Jaime Pereira. AEROCÁMARAS

LIMPIO, RÁPIDO Y SEGURO. De completar el proceso se encarga el dron exterminador que inyecta un potente veneno en los nidos, que suelen estar en los árboles. Es manejado por un operario, que "tiene que tener habilidad en el pilotaje», a «una distancia prudencial de 300 0 400 metros", explica Pereira, para salvaguardar su integridad ante las avispas. Además, "se trata de un método no contaminante, al contrario que otros como son los disparos, y mucho más efectivo, ya que mueren el 100%" de las velutinas allí refugiadas, concreta el empresario. Y calcula  que se tarda "entre un minuto y medio y cinco en eliminar cada nido", por lo que tienen capacidad para borrar del mapa «entre 10 y 12 al día».

¿ES POSIBLE ACABAR CON ELLAS? Es inevitable plantearse si con este método se puede acabar con la plaga de velutinas, pese a que algunos expertos dicen que solo cabe resignarse a vivir con ellas. "No sé si erradicarlas, pero sí reducirlas mucho", afirma Pereira.

La réplica a la velutina está en el aire
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