Sangre y alcohol bañan el Samaín

Un reguero de botellones dejó serios altercados este puente en Galicia, con un chico en la Uci . Los jóvenes defienden este modelo de ocio: "Entrar en una discoteca valía 5 euros y ahora 20"
Una de las peleas registradas en Ourense. SOCIAL DRIVE
photo_camera Imagen de la pelea en Ourense, muleta mediante, que tuvo amplia difusión en las redes sociales. CRTVG

Botellas, cristales rotos y charcos de sangre denotaban en lo que se convirtieron de noche varias plazas de las ciudades gallegas este puente de Todos los Santos: en botellódromos donde cientos de jóvenes consumieron litros de alcohol y algunos aprovecharon la turba para dar rienda suelta a sus ansias de violencia.

Unos pocos pero que, como siempre, hicieron mucho ruido y esta vez también dejaron graves consecuencias. Sobre todo en Ourense, donde un chico se encuentra en la Uci con pronóstico reservado tras recibir una brutal paliza en la Praza da Estrela, convertida en zona de guerra la noche del sábado.

En Vigo también tuvieron protagonismo los maleantes, camuflados en un botellón que reunió a más de un millar de jóvenes, en una espiral de violencia a la que tampoco escapa Lugo, que dio cuenta de una cruenta reyerta donde llegó a esgrimirse un machete.

Lo cierto es que el cóctel de botellón y pelea no es ni mucho menos nuevo y se remonta a finales del siglo pasado. La única diferencia es que, según aseveran mandos policiales, los más jóvenes, sobre todo menores o en la franja de los 18 años, están haciendo gala de una violencia inusitada desde el fin de las restricciones por la pandemia, algo a lo que los agentes de la ley no encuentran una explicación concreta más allá de las ganas de desenfreno de la juventud tras meses de poca socialización, aunque a día de hoy este efecto debería darse ya por diluido.

Tampoco faltan quienes inciden en que la violencia siempre ha estado presente en estos eventos por ser —para algunos— inherente al abuso de alcohol, y esgrimen que la única desemejanza es que ahora los incidentes se graban y se comparten más en redes, a diferencia de años atrás.

Con todo, puede afirmarse, con los partes que las policías locales remiten cada lunes sobre la mesa, que el grado de violencia se ha incrementado desde que remató el confinamiento: ya en mayo de 2020 comenzaron a ser frecuentes las peleas entre jóvenes, con varios episodios en A Coruña, en plena tarde y en terrazas de bares.

Batalla campal en Ourense 

La ciudad de As Burgas ha sido también testigo de una concatenación de altercados que parece no tener fin. Algunos con tanta repercusión mediática y en redes como la pelea en la que un joven se lanzaba sobre otro desde un coche, con un movimiento similar a los de lucha libre, o la de este domingo de madrugada en la Praza da Estrela, que enfrentó a dos grupos de adolescentes, uno de los cuales iba armado con una muleta. No se sabe si fue con este artilugio sanitario con el que fue provocado el traumatismo cranoencefálico al peor parado de la contienda, el citado joven que fue ingresado con pronóstico reservado en el Chuo.

Patadas en la cabeza y golpes con una muleta en una pelea

📹 Praza da Estrela, Ourense pic.twitter.com/Bftb8aaW6t

— SocialDrive (@SocialDrive_es) November 2, 2022

La pelea, que investiga la Policía Nacional, fue filmada en un móvil y la grabación, que puede verse en Twitter, pone los pelos de punta. Tanto como la naturalidad con la que se escucha a un joven allí presente hablar por teléfono, restando importancia a lo que sucedía a escasos metros de él, como si esa violencia fuera la rutina en la noche ourensana.

Algo que no es descartable a la vista del parte de la Policía Local: "En el puente de Todos los Santos fueron registradas en tres dispositivos trece peleas con cuatro personas heridas".

El saldo no fue tan negativo, por fortuna, en Lugo. Que no lo fuese se debe en parte a la diligencia de la Policía, que se personó en un pub de la Ronda cuando allí ya había asomado el filo de un machete.  El asunto ya no fue a mayores.

Tampoco en Vigo hubo consecuencias graves, más allá de tres adolescentes trasladados al hospital por sendas intoxicaciones etílicas. los jóvenes se defienden. Los violentos son muy pocos, pero los jóvenes que hacen botellón se cuentan por miles en cada urbe gallega. Y defienden, ante las críticas —una asociación de hosteleros olívicos acaba de pedir al Concello que actúe—, que se ven obligados a tomar parte en estas aglomeraciones regadas de alcohol por la subida de los precios de los establecimientos nocturnos tras la pandemia. "Antes entrabas por 5 euros y ahora son 20. Además, hay que hacer cola por la tarde", se quejaba este miércoles un joven sobre una conocida discoteca en Santiago.