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Sanitarios y un testigo, primeros en declarar por la muerte del batería de 'Los Piratas'

Fachada del cuartel de la Guardia Civil en Ponteareas
Fachada del cuartel de la Guardia Civil en Ponteareas
Las comparecencias arrancarán el próximo miércoles. La versión de la familia y la Guardia Civil se contradicen

Las declaraciones por el suceso de Ponteareas, en el que falleció el batería de Los Piratas tras recibir un disparo de un guardia civil, empezarán el próximo miércoles, 2 de septiembre, con la comparecencia de los sanitarios que acudieron al lugar y un testigo. La versión de la familia y de la Guardia Civil contradice lo ocurrido el pasado jueves, cuando Javier Fernández falleció por el impacto de bala después de que efectivos de este cuerpo de seguridad acudiesen alertados, según el Instituto Armado, por un episodio de violencia machista que la mujer de la víctima ha negado.

Así, la mujer y familiares del fallecido explicaron que el episodio se debió a un "brote psicótico", derivado de que el conocido como Hal9000 había sido suspendido de su medicación por parte de su psiquiatra. El abogado de la viuda ha confirmado que las declaraciones comenzarán la próxima semana con los sanitarios y un testigo y que su cliente todavía "no" tiene citación para acudir a declarar.

La familia ya se ha personado en el juzgado de instrucción número 2 de Ponteareas para acceder al caso. Según explicó su abogado, solicitará al juzgado "todas las diligencias que puedan aclarar los hechos", incluida una reconstrucción de lo sucedido en la vivienda de Ponteareas y careo entre testigos, ante las versiones contradictorias.

Según la versión de la familia, trasladada a los medios por el letrado y por la propia suegra del fallecido, el pasado miércoles Javier Fernández tuvo un "brote psicótico", consecuencia de la suspensión del tratamiento que seguía desde hace años por un trastorno bipolar. Ante su comportamiento agresivo, su mujer -que estaba en la vivienda con Javier y con el bebé de ambos- decidió pedir ayuda para tranquilizar a su pareja y hasta el domicilio, en la parroquia ponteareana de Guláns, se desplazó una dotación de la Guardia Civil y una ambulancia.

A partir de ahí, el relato de los hechos difiere entre la versión de la familia y la de la Guardia Civil. Mientras que el Instituto Armado sostiene que se trataba de un supuesto caso de violencia de género, la mujer y su abogado lo niegan, e insisten en explicar el comportamiento de Javier por su enfermedad mental. La Subdelegación del Gobierno emitió un comunicado en el que relataba que el músico había agredido a su mujer y a uno de los agentes que habían acudido al domicilio. Asimismo, admitía que el otro guardia, a la vista de que el hombre no deponía su actitud violenta, se vio obligado a efectuar un disparo que le impactó en el abdomen. Javier Fernández, de 40 años, murió horas después en el Hospital Meixoeiro.

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